Autor: Quiñonero, Juan Pedro. 
 A juicio de Baltasar Porcel. 
 El peso social de la lengua catalana ha quedado dramáticamente disminuido     
 
 Informaciones.    01/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

A JUICIO DE BALTASAR PORCEL

«El peso social de la lengua catalana ha adecuado dramáticamente disminuido"

Por Juan Pedro QUIÑONERO

MADRID, 2.

LA cultura catalana atraviesa una situación única en su historia: la emigración laboral, la envergadura

social de la lengua (que disminuye dramáticamente), la posibilidad de anulación a través de la irrupción

violenta del castellano en los medios de comunicación y cultura, han creado problemas históricamente

con frecuencia inéditos, que el novelista Baltasar Porcel resume afirmando: «Hemos salvado la

supervivencia. Ahora habrá que salvar la vida.»

Porcel, director general del semanario «Destino», acaba de publicar su propia versión castellana de su

novela «Cavalls cap a la fosca» («Caballos hacia la noche», Ed. Plaza Janes), quizá la novela catalana

más premiada desde hace cincuenta años: particularmente elogiada por «Le Nouvel Observateur»,

recibió, antes de publicarse, el premio Prudenci Betrana, para obtener más adelante los premios de la

Asociación Nacional de Críticos Literarios y el de la Crítica catalana.

PERSECUCIÓN

Porcel contempla de este modo la actualidad y los problemas más inmediatos de la cultura catalana: «Si

miramos el pasado, incluso próximo, la cultura catalana marcha bien. El catalán ha sido declarado idioma

cooficial, cuando en la posguerra cualquier funcionario sometido a proceso de depuración era

automáticamente depurado si se le oía hablar catalán. Lo que pasa es que el peso social de la lengua

catalana ha quedado dramáticamente disminuido a causa de la persecución franquista, dejando medio

colapsado el desarrollo cultural. Durante la República e incluso la dictadura de Primo de Ribera, íbamos

bien, sí, pero es que además los «mass media», la información, la enseñanza y la inmigración eran muy

diferentes a como lo son ahora.»

Texto muy bello, «Caballos hacia la oscuridad» es una suerte de viaje al fin de la historia: indagación de

las huellas de un pasado legendario que perdura en las aventuras de la carne y la conciencia de un viajero

en busca de su propio rostro, al fin entrevisto en el espejo que el cuerpo de una mujer descubre de modo

radiante y luminoso.

"QUE SE CO-OFICIALICEN ELLOS...»

Porcel, quizá el narrador catalán más universal de la posguerra, analiza de este modo algunos aspectos

que configuran los nuevos problemas que condicionan la supervivencia de la cultura catalana: «En estos

años ha surgido y se ha impuesto la TV.: todo lo catalán ha estado ausente de ella, si exceptuamos

algunos programas aislados de estos últimos años. Igualmente, en la enseñanza elemental o superior,

habiendo crecido enormemente, por el contrario, la población escolar... La formación de las gentes, su

ocio, su información, su «habitualidad» cultural, han funcionado al margen de la cultura y la lengua

catalanas. ¿Quién y cómo podrá recuperarlo?»

Respecto a una cuestión de cierta gravedad, con influencia muy nítida en los problemas de la sociología

de la lengua y la cultura, el problema de la inmigración, opina Porcel: «La cuestión de la inmigración es

tremenda. Barcelona, o Cataluña, contiene, por ejemplo, más andaluces —para no hablar de murcianos,

castellanos, etc.— que cualquier provincia de Andalucía. Estas personas han sido formadas por la

administración.

por la dictadura, a vivir en poblaciones y barriadas aisladas, sin apenas contacto con el pueblo catalán, y

en sus propias islas lingüísticas, culturales, morales. ¿Cómo será posible integrarlos, es decir, que sean a

la vez catalanes, sin perder nada de su personalidad ni de su cultura? Bel mismo modo que el hombre

catalán se ha "co-oficializado", que se "co-oficialicen" ellos...»

AHORA: SALVAR LA VIDA

«Caballos hacia la oscuridad» ha sido considerada como una de las grandes novelas catalanas de nuestro

tiempo. Su versión castellana participa de la morosidad estilística de Azorin y de la porosidad

mediterránea de Gabriel Miró. No hay, hoy, en nuestra lengua, ejemplos más notables de permeabilidad

lingüística tan sensual y evocadora.

No obstante, como periodista y entrevistador Porcel ha desarrollado una obra particularmente polémica,

mordaz, inclemente, irritante, para los lectores apegados a sus dogmas, capillas y banderías, que, con

frecuencia alarmante, han desembocado en agrias campañas vendidas a la más elemental y nada

justificada estrategia ideológica de partido.

Porcel no es particularmente optimista respecto al futuro y los problemas de la cultura catalana: «El

trabajo que nos espera es enorme. Hay que lograr que nuestra cultura no sea anulada o, de hecho,

marginada por la simple presión natural del castellano, por la herencia que pesa aún, enorme... Es

necesario recordar que un libro, pongo por caso, sale en catalán, al menos, un 50 por 100 más caro que en

castellano, a causa de las diferencias de tiradas. La democracia, claro, trae aparejada la libertad, la libre

concurrencia, pero no una correlación de fuerzas. Hemos salvado la supervivencia. Ahora habrá que

salvar la vida.»

 

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