Autor: Rodríguez Velasco, Jesús. 
   Inmigrantes en Cataluña     
 
 Pueblo.    11/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

INMIGRANTES EN CATALUÑA

Señor director:

Vaya por delante mi felicitación a PUEBLO por la publicación de los artículos «La emigración en

Cataluña» y «La carta del P. S. O. E. en Cataluña», firmados por esa extraordinaria periodista que es doña

Pilar Narvión, que, como aragonesa, siente en su propia carne las desventuras de todos los que fueron a

trabajar a aquella región.

La triste y lamentable obra —o lo que sea— «L´emigració, problema i esperança de Catalunya», de Jordi

Pujol —banquero metido a político, amo de los semanarios catalanes «Destino», «Oriflama» y «Canigó»

—, ha venido a rebosar el vaso de la paciencia de los andaluces, continuamente zaheridos en la Prensa

catalanista sin venir a qué, por el simple hecho de querer seguir siendo andaluces.

Por aquel entonces fueron muchas las protestas —entre ellas la de la Casa de Andalucía en Barcelona—,

pero no se les hizo el menor caso.

El valenciano Francisco Candel, hijo de un obrero inmigrado, que conoce prácticamente las penalidades

sufridas por su familia, lanza una llamada al orden, una drástica critica social, contra el empresario sin

conciencia. Candel habla con nobleza y valentía, sin disimulo, guiado por sus sentimientos. Sus

convincentes argumentos llevan la carga emotiva de los hechos vividos cruelmente. Sus obras

«Inmigrantes y trabajadores», «Donde la ciudad cambia de nombre» y «Els altres cátaláns» despiertan

reacciones explosivas entre el catalanista fanático, tan dado a ocultar la realidad, a no hablar de lo que no

le conviene.

Estos auténticos documentos sociales —junto a las películas «La piel quemada», de José María Forn, o

«Largo viaje hacia la ira» de Lorenzo Soler— parecen remover la conciencia del catalán digno y

cristiano, encontrando el inmigrante un poco de respiro, una especie de oasis en su largo y duro camino.

La reforma política, la llegada de la democracia, ha producido en Barcelona efectos contradictorios, y

ahora, en vez de hablarse de convivencia, se inician las campañas exclusivistas o francamente separa-

tistas, con nuevos ataques al no catalán que no se deja colonizar.

Trías Fargas ha dicho recientemente en «El País» que «Cataluña no será separatista mientras no se le

obligue a serlo». ¿Quién entiende esto?

«Mundo Diario» de fecha 3 del actual teme el enorme poderío que puede suponer el incremento de la

Asociación de Socialistas Andaluces en Cataluña, y Baltasar Porcel, en su última novela, «Caballos hacia

la noche», señala la imposibilidad de integrar a los andaluces en la cultura catalana, mientras se corre el

riesgo de que Barcelona se convierta en una nueva provincia andaluza. Porque hay pueblos catalanes con

más andaluces que cualquier provincia de, Andalucía.

Cordialmente le saluda

Jesus RODRÍGUEZ VELASCO

Orense, 43, séptimo derecha Madrid-20

 

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