Autor: Ros Hombravella, Jacint. 
   Catalunya: economía pasillo     
 
 Diario 16.    22/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Catalunya: Economía pasillo

J. Ros Hombravella

Paralelando se trata de iniciar, desde estas páginas, el examen de algunos trasfondos económicos de la

sociedad catalana orientado hacia una opinión externa tan frecuentemente poco y/o mal informada—y ahí

muchas culpas catalanas de omisión— me ha parecido un primer tópico a acosar el de cualquier imagen

que se tuviera de la economía catalana como un conjunto un tanto autosuficiente y cerrado, un bastante

estructurado y completo: Ninguna de las ópticas que adoptamos a continuación conducen a fotografías de

esta índole.

En primer lugar, desde el ángulo del voluminoso comercio entre Catalunya y el resto del conjunto

español, se han de registrar dos rasgos profundos y básicos, pe nn lado, el peso específico tan elevado que

estas transacciones presentan en el seno de la economía catalana: Los ingredientes importados del resto de

España suponen casi una mitad sobre el producto regional catalán mientras que sus exportaciones de

sentido inverso representan alrededor de un 50 por 100 de aquel producto.

El argumento exterior "se recrea", pues, demasiado en la condición —innegable y decisiva— de

Catalunya como vendedora, olvidando su papel comprador bastante equivalente: Pienso cabe hablar

actualmente de unos 25.000 millones de saldo positivo catalán, cifra que hay que referir a flujos

comerciales de unos 300.000 millones, lo que nos sitúa en una décima parte del total.

Aparte de lo relevantes que sean estas cifras globales y equilibradas para cualquier negociación, por

ejemplo, la del Estatut, habrá que registrar también que la composición de ambas corrientes comerciales

es distinta: Alimentos, materias primas, productos intermedios y ciertos bienes de equipo forman la

importación catalana mientras que su exportación se compone, centralmente, de transformados

industriales, sobre todo en forma de bienes de consumo en buena medida de aso duradero —automóviles,

electrodomésticos, tejidos, productos metálicos, etcétera.

Ni es éste el lugar ni tenemos el espacio para ahondar en los beneficios respectivos derivantes de este

comercio. Si quisiéramos llamar Ja atención, sin embargo, sobre el hecho de que desde la segunda mitad

de tos años sesenta los precios de los alimentos y de las materias primas industriales, tan protegidas en

España, han subido más qué él de los productos industriales. Pero lo más importante es detectar esta gran

y lógica apertura de la economía catalana, que si añadimos el comercio con el extranjero se acerca a una

alimentación en importaciones de casi el 60 por 100 del producto catalán y a usa dependencia de los

mercados foráneos que roza los 2/3 —casi un 55 por 100 en el resto del conjunto español y lo otro en

mercados exteriores.

Hacienda y Cataluña

En el mundo de las transferencias sobre servicios sabemos aún bastante menos. El canal más importante

corresponde al comportamiento de la Hacienda del Estado español en Catalunya: No extrañará a nadie

que se obtenga en un área más desarrollada un cierto superávit en la ejecución presupuestaria. Pero quizá

sus cifras estimadas, muevan ya mayores sorpresas y reservas.

Se calcula actualmente, que los ingresos del Estado alcanzaron unos 150.000 millones en 1975 en

Cataluña, mientras que su gasto aquí no pasó de 55.000. La seguridad social, con una recaudación aquí de

unos 130.000 millones, y los circuitos de inversión obligatoria en fondos públicos y cédulas para

inversiones son canales adicionales.

Son diferencias muy importantes que limitan muy drásticamente el nivel de los servicios públicos con sus

secuelas de estrangulamientos productivos coa costes aumentados, merma del bienestar social y muy

especialmente del de los propios inmigrantes, uno de los grupos sociales más necesitados de los

equipamientos colectivos para su inserción y funcionamiento. Sería también largo, muy largo, entrar

siquiera en la evaluación de este fenómeno. Desde luego va a ser un caballo de batalla si liega la

negociación de un statut que de alguna manera tendría qué replantear el tema; los catalanes se llegan a

preguntar si estes aportaciones tan masivas, situables. en 14 puntos sobre su producto anual, sirven

realmente para hacer una política de equilibrio regional en favor de las áreas más deprimidas... Pero en

todo caso hay una presión fiscal o tributaria situable en 22-24 por 100 y un gasto estatal de alrededor de

un 8 por 100 de la renta catalana.

Adonde va el capital

Pero al lado de esta posición deficitaria con el sector público y del ligero superávit comercial, tiene un

papel protagonista —con el de la inmigración— la entrada de capitales privados lo cual es lógico dentro

de un esquema de desequilibrio regional. Tales capitales se han dirigido tanto hacia la industria como

hacia los servicios, bien adquiriendo activos preexistentes de "manos catalanas" o en forma de nuevos

proyectos. También los recursos bancarios están jugando un papel importante en términos de inversiones

y también de créditos; en el último as-peeto se tiene la impresión de q«e bastantes bancos de ámbito

estatal dedican recursos al crédito en Catalunya por encima de los aqoí obtenidos, por considerarla,

simplemente, ua buen mercado.

Ea este mismo contexto viene funcionando, desdé 1960, la inversión extranjera que en sus diversas

modalidades, que van desde la participación minoritaria con aporte técnico a una metalurgia catalana

hasta las multinacionales de todos conocidas, han tenido un papel muy importante en el último desarrollo

industrial cátalan.

Tan es así que se puede estimar que en la actualidad 1/3 del peso de las decisiones que afectan a las

factorías superiores a 100 obreros y ubicadas en Catalunya se toman desde el extranjero, especialmente

Holanda, Suiza, Alemania, Inglaterra... (es curioso que el capital norteamericano "no ha ligado" con

Catalunya). Otro tercio corresponde al dominio del capital del resto de España. El tercio restante sería,

según estas estimaciones, el mantenido bajo el control catalán en la medida en que se pueda ser preciso en

estes cosas. Es sabido que ea el sector financiero el desarrollo relativo de las entidades catalanas es aún

bien corto respecto a lo que Cambó denominaba "la materia bancable catalana".

Sos obvias, pues, las estrechas dependencias externas de la economía catalana. Con el extranjero y sobre

todo respecto al resto del conjunto español. Que cada uno saque sus consecuencias de unos hechos que

parecen bien probados. Lo único que se me ocurre añadir, para cerrar ira ya demasiado largo artículo, es

que este país fue una vez "Marca hispánica". Han pasado bastantes cosas desde entonces, entre ellas el 1

dé abril de 1939. Pero sigue siendo una plataforma económica de paso y la integración en el Mercado

Común puede agudizar aún más este rasgo económico y social de "pasillo abierto"

 

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