Autor: Vigil y Vázquez, Manuel. 
 Cataluña y la autonomía (I). 
 La alternativa entre un nuevo estatuto y la restauración del derogado  :   
 Ocho preguntas de Ya a diversas tendencias catalanas. 
 Ya.    05/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

5-IV-77

CATALUÑA Y LA AUTONOMÍA (I)

La alternativa entre un nuevo estatuto y la restauración del derogado

OCHO PREGUNTAS DE "YA" A DIVERSAS TENDENCIAS CATALANAS

CATALUÑA, ante una nueva oportunidad de régimen autónomo. Hasta el presente, salvo la

Mancomunidad Catalana promovida por Prat de la Riba, cuyos logros persisten, la autonomía ha dejado

un recuerdo contradictorio. Entre los mismos catalanes autóctonos los resultados del estatuto de 1932

tienen valoraciones opuestas. En el resto de España las figuras principales de aquel régimen fueron

escasamente populares, por no decir impopulares, pues aparte de que su talla política quedó por bajo de

las de Prat de la Riba y de Cambó, la autonomía tenía resonancia separatista, en lo que al

desconocimiento de la realidad de la cuestión se unía lo desorbitado y utópico de algunos grupos

catalanistas, cuya estridencia preponderaba sobre las voces más comedidas y los razonamientos más

equilibrados.

Ahora, tras casi cuarenta añog de haber devuelto Cataluña a un tratamiento exclusivamente provincial, se

advierte, con sorpresa para no pocos, que las aspiraciones autonomistas, con distintos grados, se

mantienen vivas, acrecidas incluso y, por supuesto, exasperadas en los extremos. La cuestión ha quedado

lejos de resolverse, porque la política, en vez de servir a la realidad, se obstinó en negarla, incluso

abruptamente, en los años 40. A su vez, es bien notorio que en igual error cae, en el de prescindir de la

realidad que le resulta incómoda, la tendencia catalanista empecinada en que Cataluña es absolutamente

suya y tal como la concibe, lo cual concluye una vez más por desencadenar dentro y fuera fuerzas

contrarias y mayores. Y vuelta a empezar...

El estatuto de 1977

TARDÍAMENTE, ya en los albores de la nueva Monarquía, el Estado surgido del 18 de julio, todavía sin

empezar su reforma, quiso corregir la ruda aplicación del principio de "la unidad de los hombres y las

tierras de España", de resultados contraproducentes, si bien menos en Cataluña que en el País Vasco. Así

surgió la comisión para estudio de un régimen especial para las provincias de Cataluña. La dinámica del

cambio lleva a que lo que comenzó como régimen especial, sí, pero a la medida de cada provincia,

concluyese con una propuesta de régimen especial para Cataluña como un todo. Lo cual ha sido ratificado

por el ´Gobierno, en el Consejo de Ministros de 18 de febrero pasado, con la creación del Consejo General

de Cataluña, formado por los diputados y senadores de estas provincias que salgan de las próximas

elecciones generales y representaciones de las Diputaciones Provinciales. El Consejo Genera] de Cataluña

tendrá por misión redactar el proyecto del nuevo estatuto de autonomía para someterlo a la deliberación y

aprobación de las Cortes Españolas.

Entre tanto, la Assemblea de Catalunya, reunión de grupos diversos, políticos y no políticos, con

predominio marxista, y de individualidades, y el Consell de les Forces Politiques de Catalunya,

plataforma da partidos políticos catalanistas, reivindican sin más y con urgencia el restablecimiento del

estatuto de 1932 y sus instituciones: la Generalidad, el Parlamento catalán y el Tribunal de Casación, por

lo que indisolublemente postulan el regreso de don José Tarradellas, persona que era escasamente

conocida en la Cataluña actual, pero que ostentaba el cargo de presidente de la Generalidad en el exilio,

elegido por unos cuantos miembros del Parlamento catalán cuando ya hace años que su mandato había

concluido, de acuerdo con el propio estatuto invocado.

Como quiera que sea, sin embargo, ya no hay sólo quienes reivindican la autonomía desde Cataluña, sino

que el Gobierno, de su propia decisión, anuncia las reglas para otorgar la autonomía, no la concedida du-

rante la República del 14 de abril, al amparo de la frustrada sublevación del 10 de agosto de 1932, sino la

autonomía que elija, a través de sus representantes, la Cataluña actual, distinta demográfica, económica y

socialmente de aquella de entonces. Lo que ya se llama el estatuto de 1977. Los citados organismos

catalanistas hacen una rectificación. Lo que piden no es el estatuto de 1932, obsoleto, sino el

restablecimiento de la Generalidad, institución que gobernó Cataluña durante siglos, así como de las otras

instituciones. Esto, antes de las elecciones, si puede ser, y si no inmediatamente, si las ganan. En ganarlas

es donde se intenta poner todo el esfuerzo, el máximo entendimiento, y el mismo señor Tarradellas,

desentendiéndose de extremismos, se muestra conciliador con quienes mantienen las posiciones más

realistas.

Dos opciones para la autonomía

ESTAMOS así ante dos propuestas de autonomía catalana: la "continuista", o sea la que se apoya en el

estatuto de 1932, y la innovadora, que es la que propone el Gobierno mediante el Consejo General de

Cataluña. Ello, unido a que el asunto es nacional en la más amplia extensión del término, es decir,

nacional de España entera, nos ha llevado a plantear para su divulgación fuera de Cataluña una encuesta

entre figuras catalanas de "soca i arrel" (de tronco y raíz) sobre las posibilidades y alcance de un nuevo

sistema autónomo para el principado. La encuesta se ha propuesto a 17 de dichas figuras situadas en un

amplio espectro de derecha a izquierda; se ha juzgado inútil extenderla a posiciones extremistas de uno y

otro signo por utópicas y minoritarias. Y han respondido nueve de las consultadas, que abarcan desde la

derecha al centro izquierda. No ha habido respuesta a tiempo desde el marxismo catalanista, que es hasta

donde extendimos la consulta por la izquierda.

Tampoco ha habido respuestas de figuras catalanas con cargo público actualmente.

Han respondido, por orden alfabético, don Josep Benet, de Assemblea de Catalunya; don Antón Candías,

secretario general de Unió Democrática de Catalunya; don Santiago de Cruyllés, independiente; don

Ferrán Giménez Artigues, Catalonia, partit politic cátala; don Salvador Millet y Bel, presidente de Lliga

de Catalunya; don Frederic Roda Pérez, socialdemócrata; don Mauricl Serrahima, escritor demócrata

cristiano; don Ramón Trías Fargas, Esquena Democrática de Catalunya, y don Santiago Udina, presidente

de Unió Catalana.

Y éstas han sido nuestras preguntas:

1. Partimos de un dato esencial: La autonomia de Cataluña es necesaria e irrenunciable. ¿Es

posible una autonomía de nueva implantación?

2. Si la autonomía de Catalunya tiene que depender del

condicionamiento del Estatut de 1932, ¿qué validez democrática daría usted a las votaciones de aquellos

años ante una realidad demográfica y social como la de la Catalunya actual, con notorias diferencias con

la de entonces?

3. ¿Cómo cree usted que reaccionaría el resto de España ante una nacionalidad, pueblo o región que,

amparándose en el derecho de autodeterminación, proclamase hoy su propia autonomía y se pusiese al

borde de la separación incluso, cual postulan algunos grupos?

4. ¿Corno cree usted que reaccionaría la República Francesa ante el intento de sumar la "Catalunya Nord"

a un Estado catalán peninsular ? ¿Es cierto que en el Rosellón se sienten más catalanes que franceses ?

5. En el supuesto de una autonomía pactada dentro y fuera de Catalunya, es decir, con la

primera legislatura de la Monarquía, ¿cuáles serían las áreas de poder y su organización que usted

juzga indispensables para la autonomía de Catalunya? Habría, claro, enseñanza en catalán, pero ¿la

habría también en castellano a lodos los niveles?

6. ¿A qué nivel respecto del Estado español situaría usted al presidente del organismo autónomo de

Catalunya?

7. ¿Qué papel debería jugar el régimen autónomo con respecto a las áreas de poder propias del Estado?

8. En un régimen autónomo pactado, ¿sería admisible que en Catalunya hubiera partidos políticos fuera

de los de "obediencia catalana"? La ley electoral del Estado español ¿sería válida para las elecciones de

las corporaciones administrativas y políticas de la autonomía, o se precisaría una propia?

Las respuestas, a estas preguntas, ordenadas temáticamente y en su caso comentadas, se irán exponiendo

por grupos en los próximos trabajos de esta serie.

Manuel VIGIL Y VÁZQUEZ

 

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