Autor: Delgado, Fernando G. (Informaciones). 
   Poetas catalanes en lengua castellana  :   
 El grupo de los cincuenta, antologizado por Jaime Ferrán. 
 Informaciones.    07/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

TIEMPOS DE RECUENTO

POETAS CATALANES EN LENGUA CASTELLANA

Por Fernando G. DELGADO

JAIME Ferian es un caso singular de solidaridad, preocupación y entusiasmo por la obra de los demás,

Lejos de España durante largas temporadas, enseñanzo literatura en una Universidad estadounidense,

cuando vuelve a Madrid se vuelca en una generosa atención por todo lo que aquí ocurre dentro del

ambiente literario español. En los últimos tiempos ha estado especialmente dedicado a estimular la

difusión y promoción de la obra de su amigo Alfonso-Costafreda, tan poco reconocido en el ámbito de

nuestras letras. Aquí lo tenemos ahora en la tarea de antologizar la obra de los hombres del grupo poético

en lengua castellana que surgió en Barcelona en los años cincuenta, dentro del cual se incluye el propio

antologo.

Aunque esta antología se justifique por su misma pienso que con más razón en estas tiempos de recuento

que no quiero llamar de revisiones—, sin necesidad de que le siga ninguna otra parte, parece qie en

propósito de Ferrán atender en otro tomo a la obra de los poetas coetáneos en lengua catalana.

LA RIQUEZA DEL BILINGÜISMO

Ahora que, para nuestro bien, algunas aguise desbordan de sus cauces, con natural vocación libertaria,

resulta sumamente útil esta «Antología parcial» >1), que puede contribuir a recuperar de su amnesia

literaria a quienes puedan padecerla. La otara de Perrán reúne a un puñado de poetas —Jorge Folch,

Alfonso Costafreda, Lorenzo Gomis, Enrique Badosa Carlos Barral, e! propio Ferrán, José Agustín

Goytisolo y Jaime Gil de Biedma—, importantes en su contribución innovadora a Ja poesía en lengua

castellana desde la periferia, aunque distintos en su significación y en su talento. Y lo que resulta

indiscutible: fundamentales a la hora de reconocer la riqueza que el bilingüismo aporta a algunos pueblos

de nuestro país y en este easo concreto a Cataluña.

Señala Ferrán que eel catalán —como e! vasco o el gallego— es un español por partida doble, porque es

evidente que puede entender mejor la totalidad de un país quien de este país habla dos" lenguas que el que

habla una sola de ellas». De esta manera se aumentar, las desdichas de los españoles que sólo hemos

podido contar con una lengua y hasta se entiende el afán de algunos por elevar un dialecto a categoría de

idioma o incluso por Inventarse el Idioma inexistente. Pero, pese a esta desdicha y este afán, es cierto el

hecho de esa doble tradición que en su prólogo señala Ferrán como patrimonio comían de este grupo de

poetas catalanes. Asimismo resulta evidente que esta circunstancia ha Influido en la voluntad renovadora

de los poetas que se agrupan en esta antología, si bien la renovación formal no ha sido lograda en todos y

ha quedado en algunos como pura intención.

PRESENCIA DE EUROPA

Jaime Ferrán comenta con razón la apertura hacia Europa del grupo y también habrá que convenir aquí

que si bien la receptividad, europea se da en algunas poetas castellanos de aquel momento, la situación

geográfica de Cataluña, su vecindad con Francia, viene a constituir un privilegio especialmente

importante para estos mediterraneos, característicamente cosmopolitas, en medio del país cerrado de Los

años cincuenta. Este cosmopolitismo es especialmente manifiesto en el interés que por la poesía

extranjera expresan Gil de Biedma, Badosa, Goytisolo o el propio Ferrán, en unos dlas no especialmente

dados a las atenciones foráneas, así como en la asimilación áe la obra de importantes poetas italianos,

franceses o ingleses—Puvese, Quasimodo, Yeats, Eliot o Claudel— que tan certeramente tradujeron.

Ferrán destaca también como una caractenstica de este grupo la llamarla poesía de cultura, resultado de

esa vecindad europea a la que aludirnos y de la condición universitaria áe los 7 de abril de 1977

EL GRUPO DE LOS AÑOS CINCUENTA, ANTOLOGIZADO

POR JAIME FERRÁN

poetas que componen el grupo. Estas circunstancias dan como evidente consecuencia la incorporación de

elementos eulturalistas, más desarrollados luego por las generaciones gue tes han seguido, y de cuya

incorporación a la •poesía´en lengua castellana, si bien no eran pioneros, naturalmente, sí eran Hábiles

autores en aquel momento concreto de nuestra poesía. En los años cincuenta el realismo crítico y toda su

secuela de prosaísmo y voluntaria e involuntaria -pobreza expresiva hacían especialmente refrescante

cualquier aportación ennciuecedora.

OTRA MANERA DE ENTENDER LA POESÍA SOCIAL

Jaime Perrán analiza la participación de los poetas recogidos en su «Antología parcial» en la poesía social

o poesía civiL Distingue entre todos el papel que juega Alfonso Costaíreda como «adelantado absoluto»,

en cuya poesía «el tono social se teñía de un acento épico».

El más representativo de todos ellos, por 10 que a la denominada poesia sociai se refiere, es, sin lugar a

dudas, José Agustín Goytisolo. Ferrán descubre en Goytisolo «la noble absorción de la gran poesía

hispanoamericana anterior» y su intención critica y sarcástíca,

Por lo que respecta a Barral y a Gil de Bieama, el antologo contempla la «central adscripción

barcelonesa» de éstos y distingue su condición de poetas civiles como definición más exacta: la presencia

del paisaje urbano y la ironía que Bousoño resaltó como lo más peculiar del grupo antologizado.

Para Ferrán, «otro gallo le hubiera cantado a la poesía social española si hubiese sabido aprovechar aquel

camino desbrozado por la poesía inicial de Alfonso Costafreda». ¿cuál era ese camino? «Alfonso —dice

Perrán— intentó una crónica de la Humanidad a la española vista desde el ángulo de la muerte, que presi-

dirá toda su obra y que acabará confiriéndole una dimensión metafísica, sin perder del todo su carácter

sociai.»

LA JUSTIFICACIÓN DE ESTA ANTOLOGÍA

Repasada toda la antología, uno se congratu la de la selección llevada a cabo por Jaime Ferrán. Alguien

dirá que sobra algún poema y siempre tendrá razón. No faltará guíen opine que falta o sobra algún

nombre, según su propia visión, aunque no se repare, a primera vista, en claras ausencias. Por lo que se

refiere a ías presencias innecesarias —si las hubiera—, no creo que llegiien a restar interés ni contenido

general del libro. De cualquier modo una antología no eí un certificado para la gloria, y el tiempo se

encarga de las exclusiones A ios poemas esenciales o definitivos, pw otra carte, no les ocurre como a los

frutos dei campo que se destruyen con la corrupción del vecino. Por todas estas razones, se me antoja

improcedentes en este caso las preguntas tópicas que se formulan ante cualquier antología sobre quién

falta o quién sobra. Me interesa más preguntarme por la justificacíón de esta antología en un país donde

tanto prolitera este tipo de selecciones y casi siempre merced al amiguismo. Amistad hay aguí por medio,

pero la amistad, en este caso no está reñida con el rigor y la reflexión, sino que lo própicio. Hacer

recuento de lo que este grupo poético pudo aportar a la poesía en lengua castellana no puede ser más

oportuno ahora, justamente cuando se abren nuevos horizontes a la cultura catalana. Pero tampoco

importa si momento, Lo único que se ha propuesto Jaime Ferrán es hacer justicia a un grupo de poetas

renovadores. Por lo demás, aqui, donde las antologías suelen estar más encaminadas a excluir que a

orientar —aquello que dice Gala de que en España no importa quién gane, sino quién pierda—, Jaime

Ferrán ha cumplida una misión integradara.

(1) Plaza y Janes, Barcelona, 1976.

 

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