Autor: Mazo, Mariano del. 
   Afiliados y votos     
 
 Arriba.    14/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Molino de papel

Por Mariano DEL MAZO

AFILIADOS Y VOTOS

Dispuestos a conseguir diputados los distintos partidos han colocado ya sus carteles y organizado mítines

con alardes propagandísticos. Se trata de ganar votos y este es un duro ejercíció. ¿Cuántos votos hacen

falta para, si no ganar, quedar bien? Ramón Trías Fargas, del Front Democrátic per Catalunya, responde a

la barcelonesa «Hoja del Lunes» que no les basta con los posibles votos de las quince mil personas que

pueden llenar el Palacio de los Deportes en su primer acto electoral mañana día 15. «Necesitamos

obtener, y obtendremos, unos centenares de miles de votos».

Pero un partido con escasa militancia, ¿puede conseguir muchos votos? Trias Fargas reconoce que los

partidos de centro izquierda «precisamente Por que somos realistas, porque creemos profundamente en el

respeto a los demás y en Ja libertad de iodos, sin estridencias, solemos carecer de a militancia agresiva y

disciplinada que caracteriza a ciertos partidos, lo cual no quiere decir que no podamos tener más votos".

La militancia, sin embargo, anima, crea ambiente. Claro que también asusta con su disciplina demostrada

al aire de la calle. Habrá que aperar también en esto para saber samo re-acciona el español de 1977 ante

fenómenos políticos que no obtienen los mismos resultados en todo tiempo.

UN LERROUX QUE NO LLEGO

La sombra de don Alejandro Lerroux sigue preocupando en Barcelona. Y de ahí ¡os temores a que !a

romería andaluza organizada en Mataró fuese utilizada para un nuevo lerrouxismo. Estos temores

llegaron a todos. Y se tomaron las precauciones.

El acto fue más folklórico que otrá cosa. E inciuso e) discurso del obernador de Tarragona se refirió más a

vírgenes, ángeles y palomas q¡e a cualquier otro motivo que pudiera dar pie a la politización. Incluso eJ

Pregón, que cuidadosamente confeccionado por la Casa de Andalucía le fus entregado no mereció ser

leído. El Gobernador, señor Robert, prefirió pronunciar su propio discurso y pecar de inocuo antes de

propiciar cualquier motivo ds tensión.

Los pocos elementos políticos que asistieron no tuvieron oportunidad de intervenir. Lerroux murió en el

exilio. Sin descendencia.

 

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