Autor: Cavero, José. 
 15/ Las quince españas. 
 Cataluña  :   
 Según Canyellas. 
 Arriba.    20/04/1977.  Página: 23-25. Páginas: 3. Párrafos: 69. 

las quínce españas

CATALUÑA

SEGÚN CANYELLAS

• Hay una voluntad clara de democratización

• En Cataluña, tanto la izquierda coma lo derecha aceptan unos puntos de partida

• Siempre hemos defendido la progresiva conquista de espacios de libertad

• En cuestión de regionalización, se podría empezar por un sistema como el italiano

• La independencia no es la voluntad mayoritaría más importante y numerosa de Cataluña

* Como mínimo, debemos tener un Estatuto con el alcance del que tuvimos en el 32

• A Tarradellas se le podrían reconocer algunas funciones de coordinación del Consell...

• Yo creo que Cataluña está ahora muy politizada

TERCER rostro parlante de Cataluña. Antón Canyellas, o Cañellas, puede perfectamente ser presentado

como «ejemplar del tópico y típico seny catalán», Mensurado, digno, tranquilo, Canyellas lleva en la

política activa desde chaval, según confiesa, aunque a la luz pública haya aparecido hace no muchos años,

Canyellas, en muohas ocasiones, ha sido proclamado como uno de los líderes del «Equipo DC» con

mayores expectativas de futuro...

—Parecen coincidir ios políticos catalanes en definir a su región, país, nacionalidad..., como un enclave

del centro-izquíerdísmo nacional..,

—Bueno, sí, yo también creo que Cataluña, en este momento, está situada en una postura, en una

posición, que yo denominaría de conquista de la democracia. No sé si esa situación de «espacios" es la

que en este momento tiene más importancia. Creo qué no. Creo que, insisto, hay una voluntad clara de

acción democrática en Cataluña. Y quizá, si, esto pasa por una posición de centro, y para mí, ésta posición

de centro es una postura de mediación. En Cataluña parece que está claro que tanto la derecha como la

Izquierda acepta unos puntos de partida; queda muy claro que nosotros, asimismo, aceptamos la izquierda

y la derecha, que ´queremos que exista esa posición de centro y que esas posiciones de centro sirvan de

mediación, que sean útiles para crear un puente entre las posiciones dialécticas de la derecha y de ia

izquierda, en orden a crear, al propio tiempo, unas posiciones políticas nuevas.

—Es decir, que en Cataluña también se trata de evitar esa bipolaridad que se ve como el máximo peligro.

—No; yo no creo que haya bipola-rización. Creo que en este momento hay sectores situados en dos

opciones muy claras: marxistes y franquistas. Pero no creo que sean las posiciones mayoritarias. Más bien

pienso que la voluntad de avance del catalán no está llevada por la izquierda. Ni por la derecha.

Autonomía progresiva

—¿Este conquista de la democracia en Cataluña viene a significar, viene a ser una conquista

paralelamente de unos determinados grados de autonomía?

—Indudablemente, nosotros, yo, personalmente, he defendido siempre la progresiva conquista de

espacios de libertad, de espacios democráticos. Y esto, sin lugar a dudas, en Cataluña, se enmarca dentro

de lo que es la recuperación, de alguna manera, de algún organismo de autogobierno para Cataluña.

Entonces, esto es muy claro que pasa por esas premisas,

—¿Qué alcance debe tener esa autonomía para Cataluña, en su opinión?

—Bien, yo creo que en este sentido se ha avanzado bastante..., porque, indudablemente, el clima en

Cataluña es el de creación, mejor dicho, et de devolución, según hablan los medios de opinión, del

Estatuto de ta Generalitat. Nosotros, que defendemos, como mínimo, ese Estatuto de Autonomía, vemos

que esto no debe quedarse en ese sentido de devolución, sin» tener además un sentido de conquista, de

conquista desde el pueblo, de conquista popular, desde la posibilidad de un Estatuto de Autonomía para

Cataluña. Aunque, sinceramente, yo, como el resto de los demócratacristianos catalanes, quisiera que esto

quedara más bien enmarcado dentro de un proceso confederal en el interior del Estado español. Porque

creemos que el Estatuto de Autonomía puede ser interpretado en algunas ocasiones como una especie de

privilegio para Cataluña. A nosotros, este planteamiento nos gustaría hacerlo en un plan de solidaridad

con los restantes pueblos de! Estado español, con las demás naciones de España. Por lo tanto, lo que

nosotros pedimos para Cataluña también nos gustaría que lo pudiesen tener las otras regiones españolas.

—¿En el mismo grado, el mismo alcance?

—´Bueno, esto es lo que... Naturalmente, no podrá ser el mismo grado, porque 3a evolución política, los

as pectos, por ejemplo, culturales, la ma-yor duración de las cosas, no puede hacerse por igual en

Cataluña que en las otras nacionalidades o regiones Entonces, a mí me parece que habría que arbitrar,

como ya existe en todos Estados federales, que puede habsr ciertos grados, que no tiene por qué haber un

patrón común para todos ios pueblos, sino que puede haber significaciones, determinaciones

particulares... Entonces, en el caso español, se podría empezar por un sistema como el italiano, por

ejemplo, donde hay regiones con un Estatuto ordinario y regiones con Estatuto especial. O bien como el

caso alemán, si llegáramos ya a un sistema federal. Es, por ejemplo, el casó de Baviera, que tiene unas

características propias, aunque Alemania está dividida en los diversos «laender», y sobre -la Constitución

tienen todos ellos las mismas atribuciones y competencias. Pero justamente es Baviera el Estado alemán

que tiene unas características más específicas y propias y unas posibilidades de autogobierno mayores que

los otros «laenders».

• Las nacionalidades

— ¿Para ustedes, utilizar el término nacionalidad entienden que puede tener la misma significación que

cuando en Andalucía utilizan el término región? ¿Són términos con el mismo significado?

—Bueno, yo creo que en Cataluña hay unas distinciones. No creo que podamos comparar Cataluña con

Andalucía. Cataluña presenta unas características más propias de nacionalidad. Pero yo pienso que esto es

una cuestión de voluntad. O sea, yo creo qua la nacionalidad no solamente está comprendida y explicada

por los lazos, digamos, definidores de un pueblo, por sus características y peculiaridades, sino también

por su propia voluntad de sus gentes. Entonces, a mí me parece que en Cataluña ya se ha llegado a

conseguir esta voluntad de creación de eu propia imagen de pueblo, da comunidad... Yo lo que veo muy

claro és que no deberíamos hacer de las palabras y de las definiciones una especie de, diría yo, de

retiradas a unas líneas, a unos repliegues, ¿no? Es decir, «para mí, él problema, que es lo qué a mí me

gustaría plantear aquí. es conseguir enfocar la cuestión con toda su realidad. Porque nos interesa. sobre

todo, buscar unas fórmulas, unas soluciones. De lo que no parece ya caber duda, an este sentido, es de que

en Cataluña queremos nuestra personalidad política, pero al mismo tiempo con la voluntad decidida de

entendimiento con el resto de España. Por lo tanto es. sobre esto, sobre aquí. sobre lo que hemos de

discutir y ponemos de acuerdo. Y no sobre la definición de si somos nación, nacionalidad, pafs o región.

Se ha visto muy claro, en este aspecto, que hace todavía no mucho tiempo se hablaba preferentemente de

la provincia; posteriormente. puco a poco, se «transigió» y comenzó a hablarse de las regiones y se

aceptaba la terminología de las comunidades... Ahora, en alguna forma, se enfrenta al término región con

el de nación, o con el de nacionalidad... Luego es muy posible que da esta nacionalidad avancemos en la

utilización y en la consideración del federalismo... A mí me parece que sería más lógico encontrar una

fórmula de definición del federalismo, que daría una solución ya definitiva al problema. Porque a

nosotros, lo que no nos gusta, es esta como especie da escalada, de que primeramente consigamos ser

considerados una región especial, un régimen especial después una mancomunidad, más tarde un Estatuto

de Autonomía... Porque entonces esto podría permitir pensar que mediante este paso a paso, nosotros

podríamos querer llegar hasta una independencia..., que no es la voluntad mayoritaria más importante,

más numerosa. de Cataluña. Entonces me parece que sería más lógico enfocar el problema de esa otra

forma. ¿Cómo, qué respuesta política le damos a ésta problema de las distintas comunidades que existen

dentro de España? Y plantearse de verdad la solución. ¿Que tenemos que hacerlo por etapas? Pues vamos

a hacerlo por etapas... Pero no nos centremos en el problema de las palabras, de las terminologías, de las

definiciones, sino en el problema propiamente dicho, en el fondo del problema, en la realidad estricta. Por

!o demás, me parece que es un tema evidentemente importante, suficientemente importante, como para

que lo abordemos y lo más abiertamente posible Para mí, he indicado varias veces qua me preocupa que

éste sea un tema tabú. Que no se quiera hablar de él.

Diálogo abierto

— Sí parece existir un miedo a las palabras.

—Ciertamente. Pero a mí me parece que todos nos tenemos que mostrar lo más sinceros posibles. Yo, con

esta cuestión, he tenido una gran experiencia. Yo estoy en una situación..., no es que sea un optimista

nato, ni mucho menos, pero le hablo con una cierta experiencia... Nosotros, la Unión Democrática de

Cataluña, siempre nos hemos movido en Cataluña, naturalmente, pero desde hace muchos años vimos la

necesidad de que los catalanes dieran un cierto techo a Cataluña, de que teníamos que resolver los

problemas catalanes en la propia Cataluña, o cuando menos, buena parte de ellos. Entonces, yo, desde

muy joven, hace ya muchos años, comencé mis contactos con grupos, con personas políticas, y

empezamos a hablar... De entrada, ya había algunas resistencias Importantes. Desistencias de lenguaje, de

actitudes... Pero, para mí, lo importante del diálogo es el propio diálogo. Y pensar que éste se puede hacer

lo más abierto posible. Yo creo que siempre se puede avanzar en el diálogo. Siempre que no hagamos,

siempre que no pongamos actitudes de freno, para que este diálogo no pueda ser auténticamente sincero.

¿Me comprende? Un tema que tenemos allí planteado, y que para mí no tendría que ser exclusivo del

proceso democrático que vamos a empezar, sino ya desde ahora, ya desde ahora, y que tendríamos que

plantearlo.

—¿Y no sería mejor encomendar esta tarea de las nacionalidades a las próximas Cortes, a los

representantes que darán las urnas de cada una de las regiones, pueblos o países del Estado español,

conforme sería necesario expresarse en la terminología en uso?

—A mí me parece que no, que no habría sido necesario relegar este tema tanto tiempo. A mí me parece

que. un cierta manera, el debate, un poco público que pueda haber sobre este problemas, ya se podría

hacer ahora, a partir de ahora, o tenía y sigo teniendo mucho interés en que la Comisión de Negaciación

de los Diez, de la que formo parte, pudiáramos hablarle de este tema al Presidente del Gobierno, para

empezar ya a esbozar un poco los caminos de solución de este problema.

Casos diferentes

—Pero en ésa Comisión únicamente se designaron representantes de tres naciones, países o

nacionalidades españolas. Parece evidente que son muchas voces las que serta conveniente, justo oir...

¿Por qué no están tes demás?

—Bueno, porque cuando se planteó la Comisión se quiso, precisamente, integrar una Comisión

relativamente pequeña, justamente para que pudiera ser una Comisión, digamos, con capacidad de

diálogo con el Gobierno. Y entonces, después de varias reuniones, no se podía pensar en una Comisión

muy amplia. Y entonces, después de varías reuniones, se llegó a un planteamiento de que nueve o diez

personas sería el número ideal. Y entonces se pensó que sólo estuvieran presentes representantes de esas

tres reglones... Pero indudablemente la voluntad de los tres representantes que hay de las nacionalidades

es no sólo el hablar de sus propias nacionalidades, sino también de las restantes naciones y países de

España, ¿no? Y, además, me parece también que es un tema que a los que estábamos en representación de

familias políticas, asumíamos ya. A nosotros, a la Democracia Cristiana, es también un problema que nos

importa, que nos interesa... Y, por tanto, lo planteamos siempre a un nivel mucho más amplio de lo que

puedan ser las tres nacionalidades directamente presentes...

—Ustedes, concretamente, ¿consideran que el caso catalán, que la cuestión de la nacionalidad catalana es

prácticamente el mismo caso que él del País Vasco? ¿Y también igual que el murciano, el valenciano, el

andaluz...?

—No, no. Ya le he dicho anteriormente que no creemos que sea el mismo. Es decir, cada nacionalidad e

incluso cada país y cada región, pues, tiene sus características propias. Entonces, esto habría que dárselo

de entrada: dar un trato especial y unas soluciones especiales. Dentro de esta voluntad general, digamos,

de que lo que pedimos cada uno de nosotros pueda satisfacer también a los otros... También me parece

que no es exactamente igual la situación de Cataluña y del País Vasco, por ejemplo, ni de Galicia y el

País Vasco, o de Galicia y Cataluña o del País Valencia..., que en este momento tiene una voluntad

bastante amplia de lograr el restablecimiento de la autonomía, ¿no? Entonces a mí me parece que todos

estos planteamientos tendríamos que hacerlos con una cierta premiosidad. Y con unos planteamientos

adecuados para cada uno de estos países, io que pasa es que a mí me interesaría, creo que sería

importante, que ya se definieran desde ahora. Es decir, yo no creo que esto se tenga que dejar un poco a la

iniciativa posterior y futura, sin plantear un conjunto de cuestiones...

—¿Antes de las elecciones?

—Sí, sí, antes de las elecciones. Crea que antes de las elecciones sería, por ejemplo, importante en Cata-

luña. Y sería importante el que viéramos recuperadas algunas de nuestras instituciones... Y si esto no es

posible, pues, naturalmente, debería ser a través de las elecciones, ¿no? Pero lo que.marca algo que se va

a plantear, algo como la estructura del nuevo Estado, esto tendrá que ser, necesariamente, después de las

elecciones. Es decir, no es posible hacer ahora una cosa, para después, cuando nos encontremos en un

período constituyente, la tengamos que modificar de nuevo, dentro de pocos meses...

Tarradellas y la Generalitat

—¿Para usted seria válida, sin más, la reposición del Estatuto de Autonomía de Cataluña?

—No; yo no creo ni que sea ni que deje de ser válida... Para mí, nosotros queremos, y así lo hemos dicho

siempre, que como mínimo debemos tener un Estatuto del mismo alcance del de mil novecientos treinta y

dos. Pero aquel Estatuto, para estos momentos, no es suficiente, porque hay muchos aspectos que en

aquellos años no habían llegado a plantearse, ni tampoco es válido para las restantes regiones españolas.

Porque eso debe quedar clara, que nosotros no tenemos Ja intención exclusiva de que nos queden

resueltos nuestros problemas exclusivamente. Nos gustaría contemplar esta cuestión de una forma

conjunta, a nivel de toda España. De modo que nos gustaría más definirlo, buscar una solución para todas

las regiones españolas.

—Probablemente, otra de las cuestiones menos comprendidas e incluso comprensibles, dé la Cataluña de

nuestros días, es su solicitud de la Generalitat... Y más concretamente, la cuestión que podría plantear él

retomo del honorable Tarradellas...

—Bueno, sí. en efecto, esto no se entiende algunas veces, porque se confunde la Generalitat con el

Estatuto de mil novecientos treinta y dos. Y la Generalitat era. como se decía, lo que siempre había sido el

Gobierno catalán, los Gobiernos catalánes, dentro de la situación federal que había vivido Cataluña dentro

de España. Por tanto, la Generalitat tiene un sentido tradicional en el país. Es el nombre de Jo que era el

autogobierno. Entonces, el último Gobierno catalán, que había sido el Consell redactor del Estatuto, pues

también se quedó, en alguna manera, con el nombre de la Generalitat. Y, por tanto, la gente muchas veces

confunde Generalitat con Estatuto. No es lo mismo. Es decir,,Generalitat es sólo el nombre tradicional

con que en Cataluña se llama al organismo del autogobierno.

—¿Pero equivale la Generalitat a una fórmula federalista?

—Equivale o no equivale... Puede ser una fórmula autonomista o una fórmula de cualquier otro tipo. Es

decir, que éste es un nombre de un organismo... Por ejemplo, ya se ha cambiado el nombre del Palacio de

la Diputación Provincial, se ha cambiado y se le ha restituido él nombré de Palau de la Generalitat. Es

decir, esto

Miércoles 2O abril 1977Arriba 23

 

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