Autor: Rodríguez, Toni. 
   ECP: de Gaziel a Albert Manet     
 
 El Correo Catalán.    01/05/1977.  Página: 2, ?. Páginas: 2. Párrafos: 34. 

Jaume Puig, de «Edicions Catalanes de Paris», a sus treinta y pico de años, es un poco el espejo en que se

refleja el pasado de toda una generación que accedió a la política por un simple sentimiento de

responsabilidad cívica y que ahora espera el momento de reinstalarse en la vida profesional y privada.

«E.C.P»: DE GAZIEL A ALBERT MANET

«Infancia «escolta», formación cristiana, «pintadas» clandestinas en la montaña reclamando libertad para

un joven Jordi Pujol recién encarcelado por el franquismo, estudios en una Universidad que empezaba ya

a recuperar su perdida politización, el pasado de Jaume de Puig, a sus treinta y pico de años, responsable

de las Edicions Catalanes de París, hombre muy próximo al presidente Tarradellas y militante del Partit

Socialista (Congrés), es un poco el espejo en que se refleja el pasado de toda una nueva generación que

accedió a la política por un simple sentimiento de responsabilidad cívica y que hoy día, en vías de

definitiva superación de toda una larga etapa clandestina, sólo espera el momento de reinstalarse en una

vida profesional y privada que sólo la necesidad colectiva de un pueblo obligó a descuidar durante

decenas de años.

«Ediciones Catalanes de París» está instalada en un simple apartamento de tres piezas. En un austero

edificio que más parece británico que francés. Muy cerca de la Place de la Convention en una empinada

calle de Jobbé Duval y tras una puerta en la que no se lee ninguna inscripción. En el buzón, solamente

tres iniciales, «ECP», orientan un poco al recién llegado. «Hay que ser prudentes. Tras la ola de atentados

contra propiedades de instituciones españolas en el exilio decidimos retirar los signos externos. A los de

Ruedo Ibérico les tiraron una bomba incendiaria...» Aparte de otras actividades no específicamente

literarias, la inclinación de Jaume Puig a la letra libre impresa se inicia ya en Girona, donde a fuerza de

manivela consigue con un grupo de amigos lanzar la primera edición de la «Pell de Brau», de Salvador

Espriu, y otros textos igualmente malditos. Puig trabajaba por un ideal inconcreto pero acusaba, del mis-

mo modo que acusó su tiempo, la falta de líderes que definieran cuál era el camino. Muchos habían ya

renunciado. Otros actuaban en determinados niveles ineludibles de clandestinidad que forzaban su

desconexión con el hombre de la calle. Desde esta perspectiva, nuestro personaje valora la irrupción de

Pujol á principios de los años setenta, a pesar de que en la actualidad sus caminos se hayan separado en la

aplicación concreta de sus respectivas ideologías. «Aún no le conozco personalmente, pero en aquella

época, fue el primer líder que salía a la luz pública con un ideal preciso para la juventud catalana.»

Las cosas no estaban entonces en Girona, tierra natal de nuestro entrevistado, tan bien como hubiera sido

deseable. «En un momento determinado quienes podían haber indicado una línea de actuación, dimi-

tieron. Tenía entonces veinte años. Llegaron entonces ciertas ideas gauchistas, que yo no compartía, a

nuestro grupo y me aparté de él porque consideraba irreal todo aquello.» «Me dediqué entonces a estudiar

y a leer.» La crisis afectó también al «escoltisme». Se impuso un cambio de métodos, la influencia de los

«rangers» se hizo notar y también dejé aquello...» Hasta que un buen día llega a Girona un escolta

barcelonés y les preguntó si estaban dispuestos a hacer un servicio al país. Así es cómo Puig se entera de

que existe una cosa que se llama «Edicions Catalanes de París». «Se formó el grupo y al cabo de pocos

días pasábamos ya por la frontera el primer cargamento. Quinientos ejemplares de "Poesía catalana de la

guerra d´Espanya i de la resistencia". Pasamos de día, bastante asustados. Recuerdo, incluso, que hubo un

malentendido y nos dejamos olvidados unos paquetes en la carretera que acabábamos, de atravesar. Había

mucha dosis de aventura en aquellas excursiones por la montaña, pero en realidad conocíamos muy bien

el terreno. Si no, no nos hubiéramos arriesgado. Una vez lo intentó un grupo de Barcelona y no lo

consiguieron.» «No. No había en realidad demasiado peligro. Se trata, simplemente, de saber cuáles eran

las rutas que seguían las patrullas de la Guardia Civil y colocar estratégicamente un tío con un

radioteléfono o con un espejo para emitir señales morse. Sólo me acuerdo de una vez en que nos

sorprendió de repente una pareja de guardias jóvenes. Afortunadamente venían con nosotros mujeres y

niños y nos hicimos pasar por excursionistas franceses extraviados.» Nos ayudaron, muy amablemente, a

regresar a territorio francés...» A partir de entonces usamos rutas más clásicas, aunque más arriesgadas,

las de los contrabandistas. Jaume Puig, como su hermano, el historiador Luis María, viajan

frecuentemente al interior. «También estuve dedicado, durante un tiempo, a hacer la distribución en

librerías de confianza de Tarragona y Lleida.» Los orígenes de la editorial coinciden bastante con los del

definitivo renacimiento de la cultura catalana. Es en 1965 cuando renacía también la canción popular

catalana y poco faltaba para que la célebre «capuchina-da» diera lugar al primer sindicato democrático de

estudiantes, a la renovación política de gran parte del clero y a las primeras plataformas unitarias de

encuentro y reconciliación entre los partidos políticos. «Esta editorial coincidió con un intento fallido de

lanzar un plan general de expansión cultural nacional en Catalunya. Hubo una serie de iniciativas que

sólo hasta cierto punto tuvieron éxito, y dentro de estas iniciativas, estaba la de crear una

editorial en el extranjero. Se trataba de complementar el trabajo que no se podía hacer desde el

interior, sin entrar en competencia con nadie porque, naturalmente, no hubiera sido rentable.»

«Entre los promotores —cuyos nombres no voy a decir porque no sé si ellos querrían que se

sepa todavía quiénes son— había hombres de distintas tendencias. Pero la editorial no es de

tendencias. Incluso en una ocasión rechazamos un original que trataba del affaire Comorera

porque no se trataba de tomar partido. De lo que se trataba es de hacer una política nacional,

que por ser Catalunya una nación plural debía abarcar desde la derecha hasta la extrema

izquierda. Naturalmente no podíannos acoger a determinada derecha que en su momento

había traicionado al país. Pero nuestra línea va desde Gaziel hasta Albert Manent. Creo que

esto puede dar una idea de nuestro abanico de tendencias.» «Calculo que durante estos años

habrán colaborado con Edicions, a distintos niveles, un centenar de personas.»

Veinticinco títulos y alguna que otra deuda es el balance de una empresa que se replantea

ahora cuál será su función social en la nueva etapa que se avecina tras las elecciones.

«El primer libro se editó en 1969. Creo que durante tres o cuatro años más deberemos seguir

en nuestra línea de producir libros de documentación porque aún habrá mucha gente

desinformada y aún hay muchas cosas de nuestro pasado y de nuestro presente histórico que

hay que recuperar, y creo que por encima de toda la lucha que entablarán los partidos políticos

para conquistar el voto debe seguir existiendo algo o alguien que se siga ocupando de las

cuestiones generales.» Jaume Puig vive habitualmente en París desde mayo de 1972. «Ya en

Barcelona había entrado en un contacto más estrecho con la editorial a través de un equipo

que se formó en el Grup Cristià de Defensa i Promoció dels Drets Humans. Hasta que

decidieron que era necesaria una persona que se encargara desde París de las Edicions y me

pidieron que lo hiciera. No podían pagarme. Pero yo tampoco pude negarme y encontramos

una solución intermedia que consistía en conseguirme una beca para estudiar aquí.»

— Oye, y tú, ¿de qué vives? Jaume es un poco tímido.

«De la beneficencia pública. Y no de la francesa, claro. En realidad, la beca me cubre los

gastos mínimos y además la justifico plenamente.»

— ¿Qué compensaciones te da tu trabajo?

— «Mi trabajo da muchas compensaciones. Y si estoy aquí es porque me planteé,

muy seriamente, la cuestión y decidí que valía la pena hacerlo.»Puig es algo optimista respecto

a la influencia de la corta tirada de los libros de su editorial. «Cuando editamos «Catalunya sota

el règim franquista», que hoy día ya se vende en las librerías del interior, enviamos un ejemplar

a todos y cada uno de los ministros del Gobierno de entonces. Era el año 1972. A Juan Carlos

también le mandamos uno. Y estoy seguro de que lo leyó. Hay un hecho curioso y es que Juan

Carlos visitó Barcelona el año pasado y habló en catalán. Evidentemente no podemos soñar

que este hecho haya sido producido por nuestro libro, pero ya en aquel año en que existía una

fuerte censura periodística empezaron a salir críticas y reseñas del libro en la prensa escrita y

empezaron a aparecer artículos reclamando la rotulación catalana de las calles y se empezó a

hablar sobre la persecución de la lengua catalana. Es decir, empezó a cambiar el tono general

de la prensa de un modo muy sensible. Se notó la influencia de este libro.» «También se puede

medir la importancia de nuestras publicaciones a través de la bibliografía que los profesores

incluían en sus programas. Los títulos de "Edicions" son muy frecuentes en estas bibliografías y

los profesores justificaban la existencia de la editorial y sus finalidades.» «Y el libro era

totalmente objetivo. Sólo te diré que el servicio de Información y Turismo, que tiene una revista

interna de crítica de libros antifranquistas sólo pudo decir, nada menos, que el libro carecía de

crítica de fondo. Imagínate.» «También hicimos "Els moviments d´emancipació nacional en el

decurs de l´era industrial" para demostrar que de 1930 a 1936 la cuestión catalana estaba muy

viva antes de la guerra en el pensamiento marxista. Y lo hicimos para que se dieran cuenta de

ello toda una serie de profesores y gente de partido que utilizaban un lenguaje muy pulcro y

que decían que todo esto del catalanismo era un invento de la burguesía. Tratamos el tema y lo

clarificamos porque quisimos imponerlo en el debate. Y, fíjate, simplemente con reproducir los

textos de aquella época tuvimos suficiente como para que cambiara el planteamiento. No

quiero ser excesivamente optimista, pero al Cabo de tres meses de la aparición de este libro se

produjo la escisión en Bandera Roja.»

— Donde ya existían problemas de fondo desde hacía tiempo...

«Ya tenían problemas, pero son gente que antes hablaba de una manera y ahora habla de

otra...» «En otra cosa en que hemos incidido bastante es con el libro de Andreu Nin, "Els

moviments d´emancipació nacional". Hemos sido los primeros que hemos puesto en circulación

a Nin y a partir de entonces ha empezado a ser estudiado de nuevo y se ha puesto, de nuevo,

en circulación su pensamiento. Fue un libro Que tuvo un éxito notable. Se vendió muy bien.»

— De todos modos, parece que, a la vista de las cosas, esta editorial no ha hecho más que

sobrevivir...

«Naturalmente que ha sobrevivido. Es que es el país entero el que ha sobrevivido. Y en parte

ha tenido que sobrevivir en el exilio.»

— El exilio está terminando ya para muchos. Otros quedan aquí por diferentes razones

personales y aún hay quien se queda con la intención de seguir siendo la mala conciencia, el

«Pepito Grillo» de la nueva democracia del Estado español...

—«Dependerá de los próximos meses, que son decisivos, para saber si debemos seguir

haciendo mala conciencia desde aquí, o podemos hacerla desde el interior. De todos modos,

ya sabes que soy optimista. Y ofertas no nos faltan...

Toni RODRÍGUEZ PUJOL Fotos: JOAN REIG

 

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