Autor: Gutiérrez, Carlos. 
   Tamames, Fraga: dos programas políticos     
 
 Informaciones.    07/06/1975.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

LOS LIBROS DE LA SEMANA

TAMAMES, FRAGA: DOS PROGRAMAS POLITICOS

Por Carlos GUTIERREZ

Entre las novedades de la Feria del Libro de este año, las dedicadas de una u otra forma al momento

político español alcanzan especial relieve, y seguramente se encuentran entre las más solicitadas.

Subrayaremos dos de estas obras, ambas breves de contenido, pero sin duda de considerable interés para

el futuro.

La primera de ellas (cronológicamente) es el libro de Ramon Tamames titulado «UN PROYECTO DE

DEMOCRACIA PARA EL FUTURO DE ESPAÑA)) (Editorial Cuadernos para el Diálogo, colección

«Libros de Bolsillo))), que recoge dos ensayos del conocido catedrático de la Universidad de Madrid, el

primero de ellos aparecido ya en la colección «Suplementos» de la misma editorial ("enero, 1965) y

pronto agotado. No se trata de un libro extenso, sino de un libro importante, y, según el deseo y la

costumbre del autor, de fácil lectura.

El contenido de la obra se sitúa en dOS planos (aparentemente) distintos, aunque complementarios, que

corresponden prácticamente a los dos ensayos; el prólogo del autor establece la relación cronológica entre

ambos y ofrece una a modo de justificación de la génesis del segundo ensayo («Un proyecto de

democracia»): «Hay que verla fundamentalmente en el deseo de contribuir a superar las críticas que tan a

menudo se nos hacen de que no decidimos qué queremos, a qué aspiramos para nuestro futuro político.»

«Algunas cuestiones claves para el futuro político de España» es un breve y claro análisis de las

alternativas »?) que se ofrecen para el futuro político español. La sencillez de exposición y de síntesis de

los problemas más importantes en una serie de principios básicos (actitudes del «bloque del Poder» y de

la izquierda; función del Ejército en el cambio político; consecuencias económicas de la previsible

transición; significado de la forma política en el futuro) llevan al autor y al lector a la conclusión lógica de

que «la única senda practicable de cara al futuro del país no es otra que la democratización». La salida

civilizada, democrática, a una situación de inestabilidad encuentra en la segunda parte del libro una

formulación programática

Algunas cuestiones... que en su día analizado y recibió apreciaciones criticas de muy diverso talante,

algunas de las cuales recoge el propio autor. La perspectiva que este primer ensayo ofrece en su contexto

actual (como premisa del Proyecto) es probable que modifique algunas de ellas, en especial las que se

empeñaban en no ver el alcance real que el propio autor quería dar a su obra. Independientemente de ello

(el libro ya fue analizado en su momento), debe indicarse ahora que, en possant, Tamames nos ofrece,

además, una serie de interesantes datos sobre el «peso» de las diferentes formas políticas en nuestro país y

sobre la estructura real de dominación de clase en la España contemporánea, todo a propósito del tema

estábilidad-inestabilidad.

Un proyecto de democracia pretende ser, de acuerdo con el propósito de Tamames, el desarrollo de una

serie de formulaciones planteadas en la primera parte del libro. Mas que un «Catón de la democracia», lo

que se nos ofrece es un auténtico programa para la etapa de transición, y en esta limitación debe insistirse

a la hora de situar este texto político como una síntesis del pensamiento de Tamames, así como en el

propósito didáctico que explícitamente adelanta

El atractivo del programa común de aspiraciones económicas y sociales es indudable, incluso si se

examina al nivel de ese «70 por 100 del electorado» que es la linea que separa la base de lo que el autor

denomina «democracia avanzada», de los esquemas políticos hoy día en vigor en Europa occidental. El

uso de las libertades de la democracia burguesa y neocapitalista, una vez salidos de la etapa declinante del

capitalismo autoritario de carácter corporativo, lleva hacia unos objetivos comunes que el autor recoge en

diez puntos fundamentales, entre los que se encuentran la reforma de la agricultura, la ordenación del

territorio y la socialización del suelo urbano, la cogestión en las grandes empresas, etc. Un breve análisis

del colonialismo, en su doble vertiente interior (el espinoso problema de las nacionalidades a la luz del

binomio lucha de clases-nacionalismo) y exte rior (España en el sistema europeo y en el ámbito

internacional) cierran el libro.

Dos reproches deben dirigirse al profesor Tamames una vez analizado su libro, ambos por omisión. En

primer lugar, hubiera sido deseable una mayor profuhdización en cuanto a los problemas económicos que

plantea a las clases dirigentes la transición hacia la democracia avanzada (brevemente analizados en el

capitulo 9) y su posible incidencia sobre el proceso democratizador. Por otro lado, también se echa de

menos un más amplio desarrollo de la perspectiva exterior del proyecto, es decir, de la incidencia en el

«modedo» de las reacciones exteriores a la alternativa democrática en España. Tras los casos de Chile y

Portugal, la cuestión puede tener bastante importancia. Pero, en fin, conviene recordar los propósitos del

autor, de sobra cumplidos, a la hora de situar el nivel de la crítica. Lo .bueno, si breve...

El segundo libro político es de Manuel Fraga Iribarne y se titula Las leyes (Editorial Planeta, colección

Textos). Se trata de uno de esos libros que. contra el sentido común, se recomiendan como algo

importante antes de leerlos. Hace una semana, Stanley G. Paine, en la conferencia sobre la Península

Ibérica celebrada en Londres, pronosticó que Fraga, «como líder del centro-derecha aperturista», seria el

«potencial canalizador de la transición posfranquista, en cooperación con fuerzas del centro y de la

izquierda moderada». Muchos de los que intentan avizorar el próximo futuro piensan igual o

parecidamente y eso explica la expectación con que se acogen las manifestaciones, escritas u orales, del

embajador y ex ministro

En este sentido, las leyes, que adopta la forma dialogada de la obra anterior (La República), es en

principio un tratado de divulgación didáctica sobre la ley riecho por un jurista. Pero en la pagina 111 el

tipo de «lector entre lineas» que ha creado nuestra sociedad descubre su verdadera importancia Se trata

nada menos que de un pensamiento político, una invitación programática, un proyecto para el futuro, que

así, en la ágil forma de la divulgación, adquiere una asequibilidad a la que no puede aspirar la solemne

forma del discurso o del libro de tesis. En la página citada, uno de los personajes, «el técnico», dice:

«¿No podríamos, de una vez, entrar en el fondo de la cuestión? Si nos dejaran meter la republica vease la

sociedad española actual en un crisol y fundirla de nuevo como a una campana, ¿en qué molde la

echaríamos?» Desde aquí hasta el final del libro, parece que queda expuesto el programa político que

Fraga podría ofrecer a nuestro pueblo. Un programa que no podemos considerar ahora y que carece de

toda rigidez (y ese es el mayor elogio que puede hacérsele), por lo que puede amoldarse a cualquier

posibilidad política futura, desde el «continuismo» hasta la «revolución dentro de un orden»; desde el

«aperturismo» a la «reforma», pasando por un statu quo ligeramente evolutivo. Pero afirmemos una cosa:

no se trata del oportunismo, sino de la inteligencia, de la habilidad y del buen hacer político de Fraga. El

librito, salvando distancias, puede en el futuro revestir el carácter de un auténtico catecismo del centro

fraguista

Otro aspecto nada desdenable de Las leyes es su entronque con el humor. El libro eétá ilustrado —

magníficamente— por Mingote. Los historiadores del futuro tendrán que dedicar una gran parte de sus

estudios al fenómeno de la importancia que ha adquirido el humor en la política española de nuestro

tiempo. Al utilizar el humor también en su discurso, Fraga demuestra estar al día, aunque a veces exagere.

Entre sus personajes dialogantes > «el militar», «el pastor», «el técnico», «el ejecutivo» —¿fuerzas del

centro—, «el intelectual», «el joven», «el trabajador», «el profesor» —¿izquierda moderada?— y «la

señora» —evidente contribución al Año Internacional de la Mujer), nuestro autor introduce bruscamente a

unos intrusos que parecen representar a dirigentes obreros combativos. Después de ser invitados a una

copa por «la señora», se expresan así: «Todos queremos más» (cierto tono musical), «somos siempre los

mandados», «tenemos la posibilidad de pensar y leer un poco por nuestra cuenta. Algunos hemos estado

incluso en otros países de Europa» (no se aclara si por turismo o emigración forzosa), etc. Al que conozca

un poco el mundo del trabajo, ese paternalismo humorístico le parecerá seguramente una caricatura

fallida.

7 de junio de 1975

INFORMACIONES POLÍTICAS 9

 

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