Autor: ;Rodríguez, Toni. 
 Estoy en Madrid como president de la Generalitat. 
 Suárez fue duro alguna vez     
 
 El Correo Catalán.    29/06/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

«Estoy en Madrid como president de la Generalitat»

Suárez fue «duro» alguna vez

MADRID

Enviados especiales

Tarradellas ha ganado. Hoy será recibido en audiencia por el Rey Juan Carlos I, actual jefe del Estado, el

«sucesor del presidente Companys, fusilado por Franco», tal como reza en primera plana el lead

informativo ofrecido a los lectores de «Diario 16» en la edición de la tarde de ayer.

Rahola, con la primera edición del mismo diario en las manos, nos comentaba aún sorprendido; «Sólo por

esto ya valía la pena el viaje de Tarradellas». El titular, a cinco columnas, decía literalmente: «Cataluña, a

un paso de la autonomía».

UNA OPERACIÓN CUIDADOSAMENTE PREPARADA

Ocho meses ha costado al tenaz Tarradellas gozar de la protección oficial de la policía española que le

presta custodia en todos sus pasos desde que llegó a la capital del Estado. Ocho meses en los que el astuto

president supo mantenerse en una difícil fidelidad a las instituciones que simbólica n por encima de las

estrategias concretas de distintos partidos y organizaciones políticas de Catalunya que — casi todas— en

un momento u otro de su singladura, se han visto tentadas a utilizar el halo que rodea a la Presidencia de

la Generaíitat en provecho — más o men,os discutible— de su específica visión del país, pero en muchas

ocasiones, en busca de un claro beneficio partidista. La última de esas grandes operaciones acabamos de

vivirla. Mientras el señor Sentís nos comentaba anteayer que su gestión era debida única y

exclusivamente a su condición de amigo personal de Tarradellas (apreciación en la que tanto el president

como los cronistas presentes en la operación, coincidimos), Jiménez de Parga, intentaba capitalizar desde

Barcelona la visita de Tarradellas en beneficio de Unión de Centro Democrático. «Desde quince días

antes de las elecciones sabía que en cualquier momento debería trasladarme a Madrid», dijo Tarradellas.

«A las 4 de la tarde del domingo, día 26, yo aún no sabía nada», nos ´diría, en cambio Rahola, cabeza de

fila del Organismo Consultiu. Su propia esposa, nos comentaría en parecidos términos que ni tan sólo

ellos tuvieron tiempo de organizar la visita a Madrid, lo que no fue obstáculo para que el delegado de

Tarradellas en él interior, tardara menos tiempo del que se precisa para comprar Un billete de avión en

llegar a Madrid .Tampoco se hizo esperar Reventos, debidamente requerido por el president para contar,

en su persona, con la compañía de la Assemblea de Parlamentaris Catalans, a la que dirigió el mensaje

que publicamos en otra parte de esta misma edición. Tanto uno como otro, hombres de confianza del

presidente, fueron avisados telefónicamente por Tarradellas desde París, una vez desvelado el exquisito

secreto en que se desarrollaron los prolegómenos de la operación.

NO TOMARE NINGUNA DECISIÓN SIN CONSULTAR

«Catalunya no podia aceptar continuar en esta interinidad de poder en nuestro país.» «Cada día que pase

los catalanes se darán más y más cuenta de lo importante que es esta visita mía a La Moncloa y las

conversaciones con las más altas magistraturas del Estado», nos comentaba Tarradellas en la peculiar

«embajada provisional de´ Ja Generalitat», instalada sobria y sencillamente y en la que recibía durante el

día de ayer las visitas de Carlos Sentís, Joan Revenios (significativo viaje de ida y vuelta el del líder

socialista), Pedro Duran Farrell, Rodolfo Martín Villa, Juan Sansa y también un largo etcétera de

periodistas madrileños para quienes at igual que reflejan sus respectivos órganos de expresión,

Tarradellas es el «presidente de la Generalitat»,

«Esta es la conversación más importante de las que se han mantenido después de la guerra», nos dijo en

otro momento Tarradellas. Una conversación cuyos inicios tuvieron lugar en noviembre de 1976 cuando

un coronel «que hoy ya es general» visitó al prestdent en su residencia de Saint-Martin-le-Beau. «Los

contactos no llegaron a rom-, perse en ningún momento» a pesar dé las graves dificultades que padecieron

a raíz de la presencia catalana en la Comisión de los Nueve, según afirmaba ayer el estadista, «Era con el

Gobierno con quien debíamos pactar, no con la oposición al Gobierno», puntualizaba Tarradellas. La

débil trama, que sostuvo durante todo este tiempo la posibilidad de intercambio directo dé opiniones con

el presidente S.uárez, se había visto considerablemente fortalecida en los días inmediatamente

anteriores a las elecciones, cuando cristalizó «una coincidencia de voluntades» qué constituyeron el paso

decisivo para concertar la entrevista. «Quien debe llevar la iniciativa de la política catalana junto con los

parlamentarios, es la Presidencia de la Generalitat.» «Que nadie se haga ilusiones de que pueden

producirse fisuras entre yo y Reventós y los otros parlamentarios catalanes: nuestro entendimiento es

perfecto y no tomaré ninguna decisión política sin consultarles.»

HAY PROBLEMAS DE ORDEN CONSTITUCIONAL

No todo ha sido sin embargo un lechó de rosas. El propio Tarradellas reconoció, a parte del «patriotismo

y audacia del Presidente Suárez, que él si bien está en Madrid como presidente de la Generalitat —incluso

a Martín Villa se le escapó en algún momento de su encuentro usar esta misma expresión—, no goza aún

de tal reconocimiento por parte de los poderes tácticos del Estado, y puede permitirse´ el lujo de

presentarse con este título en la Catalunya actual: «Soy presidente pero no tengo ningún mando ni ningún

poder, por decirlo gráficamente», indicó para agregar que «hay problemas de orden constitucional español

que es necesario resolver antes de mi regreso a Barcelona.

Al parecer, el presidente Suárez, que fue «duro» en algunos momentos del encuentro, pretende, «aunque

él nada me ha pedido ni yo nada le he ofrecido» una ralentización del proceso del reconocimiento de

Tarradellas que podría consistir en la aceptación por parte de éste de la presidencia de la Assemblea de

Parlaméntaris. «Nada he decidido sobre este particular», nos confesaba Tarradellas.

¿PRESIDENTE PROVISIONAL DE UNA GENERALITAT PROVISIONAL?

Evidentemente, Tarradellas podría decidirse a aceptar esta presidencia, en espera de qué Catalunya

eligiera representantes para su propio Par-lament. Como es obvio, estas elecciones sólo podrían tener

lugar tras la aprobación por parte de las Cortes españolas dé una ley constitucional de Autonomía.

«Podría ser que se anulara el decreto del general Franco del 5 de abril de 1938 y que esto no significara

ningún cambio sustancial de la situación», aclara el president. En esto funda el estadista catalán la

aparente dureza de su postura. Lo que en absoluto parece quedar descartado es que, dadas determinadas ´

garantías y dadas determinadas condiciones objetivas favorables, Tarradellas de acuerdo con los

parlamentarios catalanes, pudiera aceptar una presidencia provisional de una Generalitat asimismo

provisional. Ahí es donde creemos que reside el «quid» de la cuestión. Sea como fuere, asi están las cosas

en el momento de redactar ésta crónica. Sentís sigue negociando con altas instancias del Estado y no se

descarta que en estos momentos, esté manteniendo una entrevista previa con el señor Martín Villa. La

presencia de Sentís en este sentido, sería insustituible.

A la hora de redactar esta crónica son las 8 de la tarde. Dentro de una hora exacta, Martín Villa acudirá a

la residencia de Tarradellas en Madrid. Es decir, a casa del señor Ortínez, que junto con el señor Otero

fue quien propició el contacto del Gobierno Arias con el exilado de Saint Martin-Le-Beau. Allí se

comunicará a Tarradellas la hora exacta en que será recibido por el Rey. Tal vez mañana, jueves, y antes

de su viaje de regreso a París, el president podría entrevistarse según propia, confesión con varios

ministros del Gobierno. Las cartas están sobre la mesa. La habilidad en Jugarlas depende ahora ya no

solamente de uno solo de los postores, sino del clima en que se desarrolla la jugada. Un clima que ayer,

tras cuarenta años de silencio, pareció despejarse. Todo depende ahora de la actitud que adopten las

fuerzas políticas catalanas y las organizaciones que como el Organisme Consultiu, apoyan al

president. L´Assemblea de Parlamentarte, por su parte, fue explícita al reclamar la unidad de todos en un

momento como éste decisivo para Catalunya.

Josep Cátala Toni Rodríguez

 

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