Autor: Trabal Sans, José Antonio. 
   Tarradellas y la Generalitat     
 
 ABC.    30/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Tarradellas y la Generalitat

Señor director de ABC: veo con sorpresa que el diarlo de su digna dirección denomina boy a don José

Tarradellas Joan «presidente de la Generalidad de Catalu-fra», porque dicho señor no tiene ningún título

válido para ostentar dicho cargo. Las rogones son muy claras:

Primera. El último presidente efectivo de la Generalidad fue don Luis Companys. Muerto éste, asumió

sus funciones en el exilio el señor Irla, quien al cabo de algún tiempo y considerando que las Instituciones

republicánas constituían una pura en-teléqüia, dejó la presidencia de la Generalidad, que quedó vacante

hasta que en 1954 tuvo´lugar en la sede de la Embajada de la República española eii el exilio, en Méjico,

litó reunión -de Un grupo muy reducido de diputados del extinguido Parlamento catalán (no llegaban a

diez), que «eligió» presidente de la Generalidad al señór Tarradellas. No hace falta subrayar el vicio de

nulidad de dicha elección por manifiesta falta de quorum en la reunión del referido Parlamento

trashumante.

Segunda. El mandato del Parlamento catalán, según el estatuto de Cataluña, era de cinco años. Habiendo

sido elegido en diclembre.de 1932, expiró su mandato en el mismo mes del año 37 Pese a que el

presIdente de, la República, don Manuel Aza-ña, insto ai Gobierno de,la Generalidad • que convocara

elecciones en noviembre de 1937, éstas no se celebraron, por lo que no hubo renovación del Parlamento

cataten y caducó el mandato de sus diputadas.

Tercera, Estando como está derogada la Constitución de la República, no puede en modo alguno

restablecerse la vigencia del estatuto de Cataluña, que trae su origen en aquella Constitución y que,

además, en gran número de sus artículos se remite expresamente a otros tantos artículos de la

Constitución republicana. Para que pudiera ponerse"nuevamente enr vigor el estatuto de Cataluña, haría

falta previamente restablecer la vigencia de aquella Constitución. De otra parte, el régimen financiero de

la Generalidad resultaría. totalmente ínviable, puesto que los recursos económicos que le atribuye el

estatuto de 1932 se refieren a un sistema fiscal que ha sufrido profundas modificaciones y, por tanto ´sería

preciso, en todo caso, adaptar «1 régimen financiero de la Generalidad de Cataluña a la nueva .realidad

tributaria española.

Ahora bien, toda modificación del estatuto de Cataluña —y ya hemos visto que habría que modificar

todos los artículos que hacen expresa remisión a la Constitución republicana y habría que modificar

también e1 régimen financiero— ha de hacerse, según el propio estatuto, por las Cortes Españolas

mediante acuerdo .de las dos terceras partes de sus miembros. Es, por tanto, a las Cortes Españolas y no al

Gobierno ni mucho menos a la asamblea de parlamentarlos catalanes, a las que compete la revisión del

estatuto de Cataluña.

Cuarta. Mientras no haya nuevo estatuto no puede haber Generalidad, ni presídente de la Generalidad, ni

Parlamento catalán. Y mientras las Cortes no aprueben vn nuevo estatuto de Cataluña no cabe, como

heñios dicho, restablecer de un plumazo la vigencia del estatuto de 1932.

Quinta. La fantasmagórica República española en el exilio, tras la cancelación de •us relaciones

diplomáticas con Méjico, ha sido expresamente disuelta por su propio presidente, señor Maldonado.

Disuelta, pues, la República española en el exilio, no puede sobrevivir ninguna institución republicana y

éste es el caso de la "Generalidad de Cataluña y su presunto presidente, señor Tarradellas.

Sexta. Tampoco resulta admisible ofrecer al señor Tarradellas la presidencia de la ¡asamblea: de

parlamentarios catalanes porque para ello sería necesario que hubiera sido elegido diputado o senador,

como es el caso, en cambio, de don José Andreu Abelló. diputado del antiguo Parlamento catalán, que ha

sido elegido el pasado día 15 de junio. Pero el señor Tarradellas no sé presentó a las recientes elecciones

y, por tanto, no tiene el respaldo de las urnas para poder considerarse parlamentario catalán.

Todo ello no implica en modo alguno —y asi esperamos que lo comprendan todos los lectores—

oposición de ningún género a la existencia, por sus trámites legales, de un nuevo estatuto de autonomía

para Cataluña.

Atentamente le saluda. José Antonio TRABAL SANS, ex diputado del Parlamento catalán. Ex secretario

del Congreso de ios Diputados de la República.

 

< Volver