Autor: Sánchez, Ángel. 
   El Estado español     
 
    Páginas: 1. Párrafos: 14. 

POLÉMICA

Por ÁNGEL SÁNCHEZ

EL ESTADO ESPAÑOL

Quienes tenemos la obligación profesional de seguir el discurrir de los periódicos madrileños, estamos

encontrándonos estos días con el tratamiento a nivelarte editorial (y los editoriales son los que

verdaderamente definen la línea de las diferentes publicaciones) de temas relativos al denominado

«regionalismo» (muy entre comillas), nacionalismo, autonomía, etc. Se podría decir que tras de cuarenta

años —cuatro décadas de retraso, cuatro- la cuestión autonómica comienza a despertar en la Meseta.

Nunca es demasiado tarde si la dicha es buena. Pero el problema estriba, en que, por lo general, la dicha

no es muy buena que digamos. Por ejemplo, el órgano oficioso del Gobierno y antiguo portavoz de

flechas y yugos demuestra llegar con evidente demora a uno de los detalles en el que hace hincapié.

Concretamente, al «Arriba» le dueie que se arrincone el vocablo España y que sea sustituido por el de

Estado español. De eso ya se quejó con mayor oportunidad — ya que hace bastante tiempo de este

lamento — el ahora senador y ministrable Ricardo de la Cierva. ¿No sabe el citada diario que el término

España no es rechazable si cuando se habla de España late y subyace la realidad federal por la que

suspiran las diferentes nacionalidades del Estado? Lo que ya no se ajusta a lo deseado es la palabra

«nación», puesto que hay varias naciones dentro de España (decimos España). Y no deja de ser equívoco

el uso de «país», porque no es materia discutible que España (decimos España) sé compone también de

múltiples países. Cuando Tarradellas habla en Madrid no discute que no sea español. Pero tampoco puede

discutir que Catalunya sea una nación.

«Informaciones», en cambio, tiene más maduro el asunto y de ello daremos cuenta también. Distingue

entre nación, nacionalidad y región.

El católico «Ya» va a su aire y se ceba con el fenómeno catalán haciendo la demagogia de rigor que

firmaría «El Alcázar» si se hubiese tratado de un párrafo conjunto. Proclamarse «regionalista» como se

proclama el rotativo de la Editorial Católica son ganas de perder actualidad. ¿Quién no es regionalista

hoy? Hasta Carlos Arias, oigan.

Cuando se está luchando por reconquistar lo perdido y no se consigue por aquello de la correlación de

fuerzas, resulta higiénico rescatar como mínimo la semántica, la terminología. Una manera de hacer país

en Catalunya ha sido y es subrayar a nivel de lenguaje la filosofía federal. Por eso se resalta lo del Estado

español. Por eso se huye de hablar de «nacional» si no se refiere a Catalunya... Cuando España sea un

Estado que englobe y reconozca las distintas naciones, nacionalidades y regiones todo quedará mucho

más claro. Los separatistas que han propugnado «la unidad de las tierras y de los hombres de España»

para tener acogotada a media España, quedarán reducidos al simple pataleo sin ningún eco.

TRES CONCEPTOS DISTINTOS

Abrimos los puntos de vista con el de «Informaciones».

«Con frecuencia se suelen usar indistintamente conceptos diferentes, como región, nacionalidad o nación.

Sin tratar de hablar "ex cátedra", se puede decir que toda región puede ser o no una nacionalidad, que toda

nacionalidad puede sero no una nación y que España es una nación compuesta de vanas nacionalidades —

Cataluña, País Vasco,,País Gallego— y diversas regiones. Por ello, quienes hablan -de las

reivindicaciones autonomistas como de meras aspiraciones regionales o como sinónimo del deseo de

constituir una nueva nación pecan, involuntaria o voluntariamente, por defecto o por exceso. España es

una comunidad nacional, históricamente formada y consolidada, compuesta por varias nacionalidades no

menos enraizadas en todo su territorio.

Sin embargo, esta unidad peligra cuando se refuerza su aspecto monolítico. La verdadera unidad es

aquella que se realiza en la diversidad; de lo contrario, se caería en lo que los portugueses

denominan como "unicidad". Es decir, rió se trata de romper la Unidad del Estado español, la cual debe

mantenerse, sino que trata de dar constitucionalmente una nueva forma que reafirme al Estado

español.»

JERGA SOCIOLOGISTA SEUDOCIENTIFICA

Lean algo de lo que dice «Arriba».

«Nosotros no abonamos ninguna versión hegemóni-ca —a la postre provinciana— de España, ni nos

embriagan las discusiones literarias o de sociología política atareadas en mostrar un modelo de

dominación o depresión de unas regiones respecto de otras. No nos interesan ni nos sobresaltan — porque

cada hora busca su lenguaje, que a veces no encuentra — términos como federalismo, nacionalidades o

autogobierno, ni las muchas veces estrepitosa exageración de notas o acentos diferenciales que ocultan los

grandes raíles de proximidad entre los pueblos de nuestro país. Sólo sentimos alguna ligera incomodidad

ante esa pobre, pudibunda retirada de la palabra España -de la jerga sociologista, seudocientífica y

políticamente menesterosa de categoría y grandeza de aquellos qué prefieren hablar del Estado.

Nosotros quisiéramos situar el problema de la unidad de España en un lugar ajeno al juego táctico, al

oportunismo de salón y camarilla, fuera de la combinatoria ocasional, de la moda o la corriente. El tema

de España ni es ligero ni es aséptico, ni puede relativizarse.

Los andaluces, catalanes, vascos, gallegos, castellanos tienen que idear y proponer sus fórmulas - las que

sean, que también serán desiguales — para conformar la España común desde su propia personalidad

específica.»

 

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