Informe del Gobierno al Congreso sobre el Golpe. 
 El general Armada critica la actitud del Rey     
 
 Ya.    18/03/1981.  Páginas: 2. Párrafos: 45. 

Informe del Gobierno al Congreso sobre «el golpe»

El general Armada critica la actitud del Rey

la Guardia Civil, así como transmitidas las novedades habidas al Ministerio del

Interior, se trasladó al palacio del Congreso en compañía de sus dos ayudantes,

su secretario particular y el teniente coronel, jefe de sus servicios

especiales, con tres escoltas; llegó al Congreso aproximadamente a las

diecinueve diez horas. Al llegar al Congreso, el general Aramburu observó la

presencia de seis autocares con matriculas civiles, así como un número de

guardias civiles que en una primera aproximación podría estimarse entre cien y

doscientos, que se encontraban en la acera próximos a los autobuses. Apoyado por

los jefes y escoltas que le acompañaban, el general Aramburu ordenó la inmediata

subida a los autocares de los guardias, lo que obedeció la mayoría.

Inmediatamente después el general Aramburu y sus acompañantes entraron en el

túnel de acceso al Congreso, intentando localizar al teniente coronel Tejero,

que, según las primeras noticias, mandaba el asalto. Casi simultáneamente se

localizó al teniente coronel Tejero, presa de gran excitación, con la pistola en

la mano y en actitud de disparo, rodeado de algún oficial y otros miembros de la

Guardia Civil, asimismo, en actitud amenazante, y presos igualmente de gran

tensión.

El general Aramburu se dirigió al teniente coronel Tejero, ordenándole que

depusiera su actitud, y éste le contestó que estaba dispuesto a todo, y que

antes de entregarse mataría al general Aramburu, y luego se pegaría un tiro.

Amenaza a Aramburu

E1 director general de la Guardia Civil intentó sacar su arma reglamentaria, lo

que impidió uno de sus ayudantes de campo, al observar que tres miembros del

Cuerpo acompañantes del teniente coronel Tejero montaban y colocaban en posición

de disparo sus armas automáticas. En estos momentos pudo observar también el

general Aramburu cómo un teniente y unos cabos de la Guardia Civil procedían a

desalojar los autocares ya ocupados por la mayor parte de la tropa que había

obedecido la orden de su director general a la llegada de éste. Ante esta

situación, el general Aramburu decidió mantener la cabeza fría y no comenzar un

intercambio de disparos, que probablemente podría significar el chispazo que

encendiera la refriega y provocar una masacre de los diputados y ministros,

retenidos en el interior del hemiciclo.

Optó el general Aramburu por convencer a los no promotores para que siguieran en

los autocares, consiguiéndolo tan sólo con unos cincuenta, que en dos autocares

regresaron inmediatamente al Parque de Automovilismo. Así, de los 288 hombres

que en un principio acompañaran al teniente coronel Tejero quedaron en el

Congreso y aledaños unos 220, y la mayoría de ellos, según dicen los informes de

la Guardia Civil, confusos, dudosos y temerosos por la acción del teniente

coronel Tejero y sus incondicionales.

Después, coincidiendo con la llegada de algunas de las unidades alertadas en un

primer momento a la plaza de Neptuno, se dispuso el correspondiente despliegue,

tendente a evitar alteraciones, riesgos y posibles huidas de los asaltantes, que

quedaron así cercados. Este despliegue de la Guardia Civil en

primera línea fue completado por un segundo cordón de seguridad más lejano de la

Policía Nacional, cuyas fuerzas estaban bajo el mando del coronel Alcalá

Galiano, que colaboró desde el primer momento con el general Aramburu. Se

establecieron contactos desde el puesto de mando del Palace con el Ministerio

del Interior, con la Junta de Jefes de Estado Mayor e incluso con la Casa de Su

Majestad el Rey, aprovechando una llamada del general Fernández Campo, jefe de

la Secretaría del Rey.

Más tarde se requirió la presencia en el Palace del general Sáenz de Santamaría

para coordinar la acción de ambos cuerpos de seguridad del Estado y de algún

alto mando de las Fuerzas Armadas para negociar con los asaltantes, y se sugirió

el nombre del general Armada, pues a estas horas ya había manifestado el

teniente coronel Tejero que sólo hablaría con el general Miláns del Bosch o con

el general Armada. Se intentó negociar con el teniente coronel Tejero,

recurriendo incluso a un hermano suyo, sin conseguir nada. Durante la noche se

produjeron varias conversaciones telefónicas del teniente coronel Tejero con el

director de la Seguridad del Estado, Laína; Miláns del Bosch, con sus

colaboradores y el periodista Juan Pla. El teniente coronel Tejero permitió al

general Prieto que entrara y hablara con él, con resultado negativo.

Armada, en el Palace

Aproximadamente a la veinticuatro horas se presentó en el hotel Palace el

general Armada, segundo jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra. El general

Armada venia enviado por la Junta de Jefes de Estado Mayor y el Gobierno en

funciones de secretarios de Estado y subsecretarios, circunstancias que fueron

debidamente comprobadas desde el Palace. El general Armada expone a los

generales Aramburu y Sáenz de Santamaría su intención de negociar con el

teniente coronel Tejero, negociaciones a las que quiso sumarse el general

Aramburu, que no pudo hacerlo por la rotunda negativa de los rebeldes a que

acompañara al general Armada. En estas circunstancias, el general Armada entró

en solitario y se entrevistó con Tejero a solas durante cerca de cincuenta

minutos.

Tras el fracaso de su gestión, el general Armada sale del Congreso y se dirige

al Palace. Allí le está esperando el gobernador civil de Madrid, Mariano

Nicolás, que había sido comisionado por el Gobierno establecido.

«El Rey se ha equivocado»

Esta decisión fue adoptada por el Gobierno en funciones a iniciativa del

subsecretario del Interior, Sánchez Harguindey, y con la autorización del Rey,

en función de los indicios que ya obraban en poder del gabinete, a través de

Lama, sobre la posible implicación del general Armada en la intentona golpista

y, sobre todo, ante la afirmación hecha por Su Majestad a Laína en el sentido de

que el general Armada estaba desautorizado en cualquier gestión que hiciera y,

por supuesto, no respaldado por el Rey.

A la una treinta y cinco horas llegan Amador de los Ríos el general Armada y el

gobernador civil de Madrid. Una vez en el despacho de Laína se ordena que

salieran todos, excepto los señores Sánchez Harguindey y Mariano Nicolás.

Durante esta entrevista, el general Armada pronunció las frases siguientes: (El

Rey se ha equivocado, el rey ha comprometido a la Corona divorciándose de las

Fuerzas Armadas, esto es un asunto militar que tenemos que resolver los

militares, hay que buscar una solución.»

Laína llamó a la Zarzuela y comunicó que el general Armada estaba allí. Hablo

con el general Sabino Fernández Campos durante unos treinta segundos, y el

general Armada comprende que no hay la menor esperanza de que su propuesta al

teniente coronel Tejero para construir un Gobierno de emergencia presidido por

él prospere y menos que sea respaldado por el Rey.

A las dos y media, Armada regresa al cuartel general del Ejército, siempre

acompañado por el gobernador civil de Madrid, Mariano Nicolás, donde permaneció

hasta las nuevas y últimas gestiones que realizó con Tejero bien entrada la

mañana y por orden de la superioridad.

Hacia las cero cinco horas se incorpora al puesto de mando del Palace el

director para la Seguridad del Estado, Laína. Con él, y bajo su dirección, se

hizo una revisión acerca del problema, estudiándose las posibilidades de acción,

y se decidió que en caso de una intervención violenta fuesen los Geos y la

Policía

Nacional quienes la realizaran, con el fin de evitar el enfrentamiento entre

compañeros de la misma Guardia Civil.

En las horas siguientes se aceleran las gestiones para que él teniente coronel

Tejero deponga finalmente su actitud, así como sus compañeros- de encierro, que

al cabo de esas horas son el capitán de navio Menéndez Vives, el comandante

Pardo Zancada, con los oficiales que les acompañaron de las unidades de la

Policía Militar de la División Acorazada. El teniente coronel Tejero se mostró

inflexible, mientras que el comandante Pardo se inclinaba a aceptar la solución

Armada. Ya está claro, no obstante, que la rendición de los encerrados,

absolutamente solos, era cuestión de poco tiempo.

A las nueve cincuenta se ofreció para parlamentar con Pardo Zancada el teniente

coronel Tejero Gómez de Salazar, gran amigo del comandante Zancada. Se le

autoriza a hacerlo previa presentación al general Aramburu. A la diez cuarenta

horas, como quedó reseñado al relatar los sucesos de Valencia, el teniente

coronel Tejero hace un último intento para hablar con el general Miláns. No lo

consigue, y tras un forcejeo telefónico con el coronel segundo jefe del Estado

Mayor de la tercera región, accede a hablar con el general Armada para negociar

los términos de la rendición.

Rendición

A las diez cuarenta y cinco del 24 se traslada Armada finalmente

al Congreso con la misión, encargada por la Junta de Jefes de Estado Mayor, de

ofrecer a los asaltantes alguna benevolencia con tal de que no causen el menor

daño a sus rehenes. Entre las diez cincuenta y cinco y las once y diez horas el

general Armada parlamenta con el teniente coronel Tejero, alludado por la

gestión del teniente coronel Fuentes Gómez de Salazar, junto al comandante Pardo

Zancada. A las 11,15 horas el general Armada llama al presidente de la Junta de

Jefes de Estado Mayor desde el Congreso para leerle las condiciones que en

principio han propuesto los encerrados para su entrega. Tales condiciones son

textualmente las siguientes:

Salir la columna de la División Acorazada, la unidad de Policía Militar, los

últimos y por la zona donde apuntan los vehículos, en columna motorizada y se

entrega en el Pardo, sede del cuartel general de la División Acorazada.

No responsabilidades de tenientes para abajo. Lo último, suboficiales. Ningún

fotógrafo, itinerario despejado y dos motoristas conduciéndoles.

El teniente coronel Tejero quiere que venga el general Armada. Suboficiales y

guardias civiles sin responsabilidad Algún oficial pide salir al extranjero.

Responsabilidad del teniente coronel Tejero, salir en coche y entregarse en la

Dirección General del Cuerpo. Los oficiales que se sancionen lo harán en

prisiones militares. El capitán de navio Menéndez, la misma condición que el

teniente coronel Tejero, pero en el Ministerio de Marina.

A las once veinte, el teniente coronel Tejero comunica a los diputados que se

está a punto de alcanzar una solución. A las once veinticinco, el presidente de

la Junta de Jefes de Estado Mayor acepta las condiciones, previa consulta con Su

Majestad el Rey, que se ha mostrado conforme. A las doce horas comienzan a

salir, previa orden del presidente del Congreso, Lavilla. A las doce treinta y

cuatro telefonea el general para dar cuenta de la evacuación final del Congreso

y regresa al cuartel del Ejército de Tierra.

El Gobierno en funciones

Hacia las diecinueve cincuenta, y a propuesta de Sánchez Harguindey, se

constituye el Gobierno en funciones, que estará en contacto permanente tanto con

la Zarzuela como con la Junta de Jefes de Estado Mayor. Previamente, el director

para la Seguridad del Estado, Laína, había conectado con Su Majestad el Rey

recogiendo órdenes concretas de que era necesario resolver la situación lo más

rápidamente posible.

Laína conecta con los gobernadores civiles, a los que ordena la constitución

permanente de la Junta de Seguridad. Rápidamente se pone en contacto con los

generales Aramburu y Sáenz de Santamaría, director general de la Guardia Civil y

general inspector de la Policía Nacional, respectivamente, para que salga el

primero hacia el Congreso y el segundo permanezca, de momento, en su despacho y

envíe unidades a la zona. Tras el fallido primer intento del general Aramburu

para intentar disuadir al teniente coronel Tejero, Laína habla por teléfono con

él para intentar lo mismo, éste le dice que no obedece más órdenes que las de

los generales Miláns y Armada, cortando sin más la comunicación.

Laína tiene a partir de este momento la convicción de que los sucesos del

Congreso tienen relación con los de Valencia, noticias que conoce a través de la

comunicación mantenida con el gobernador civil de aquella provincia. Laína

conecta telefónicamente por primera vez con el teniente general Miláns del

Bosch, al que recrimina su actitud. En una de las conversaciones del señor Laína

con Su Majestad el Rey, éste le manifiesta que no se fíe del general Armada, que

está desautorizado por él personalmente y cualquier postura que adopte o

gestiones que intente realizar las está llevando a cabo por su cuenta, bajo su

exclusiva responsabilidad.

Hacia las veintiuna treinta, el Gobierno en funciones emite una nota que se da

inmediatamente a los medios de comunicación. Después del mensaje real, Laína

volvió a hablar con el teniente general Miláns, y éste le afirma que no se

preocupe, que va a cumplir las órdenes del Rey. Tiene unas palabras fuertes

Laína con el general Miláns, que si se veía en la obligación de asaltar el

Congreso sólo él, el general Miláns, sería el responsable de cuanto sucediese.

La Junta de Jefes de Estado Mayor

A las dieciocho treinta horas del 23 de febrero el presidente de la Junta,

teniente general Alfaro Arregui, adoptó la decisión de considerar reunida la

JUJEM en sesión permanente. A partir de este momento se ordenó mantener

contactos de cada jefe de Estado Mayor con los capitanes generales de región o

zona militar marítima o aérea. A las diecinueve veinte horas la activación de la

«operación Diana» alcanza su grado 2, dando conocimiento a Su Majestad el Rey.

La incorporación del subsecretario de Defensa al Gabinete ministerial en

funciones organizado en el Ministerio del Interior. A las veinte veinticinco

horas el teniente general Gabeiras decide que los miembros de la Junta se

trasladen al Cuartel General de la JUJEM y queden los cuarteles generales a

cargo de los segundos jefes de cada Estado Mayor. La Junta conectó con el

teniente genera! Miláns del Bosch para pedirle que retire su manifiesto y adopte

las previsiones ordenadas en «Diana», alerta 2. Este se negó y el general

presidente de la JUJEM informa a Su Majestad, el cual indica que hablará

personalmente con el general Miláns del Bosch.

Informe del Gobierno al Congreso sobre «el golpe»

Respeto del Rey por el poder civil

El general Gabeiras ordenó la retirada del escuadrón que ocupó RTVE al principio

de la «operación Diana». También habló con el gobernador militar de Cartagena,

general Fortea, ordenándole que atemperase su actuación a la del capitán general

de la Zona Marítima del Mediterráneo. A las veintiuna treinta horas el general

Gabeiras regresó a su cuartel general, después de haber tenido los primeros

indicios de la posible implicación del general Armada. Se acuerda también con el

señor Laína la publicación de dos comunicados, uno del Gobierno en funciones y

otro de la JUJEM. El señor Robles Piquer, secretario de Estado de Asuntos

Exteriores, se personó tres veces a lo largo de la noche y primeras horas de la

mañana en la Junta para informar a ésta de la actuación del Gabinete y de la

situación existente.

A las veintidós cincuenta y cinco horas, inmediatamente después de conocer el

mensaje que Su Majestad el Rey había emitido a todos los capitanes generales, la

JUJEM —en permanente contacto con Su Majestad— emite un comunicado que dice: «La

JUJEM manifiesta que ante los sucesos desarrollados en el palacio del Congreso

se han tomado las medidas necesarias para reprimir todo atentado a la

Constitución y restablecer el orden que la misma determina.»

Se estudia una acción de fuerza sobre el Congreso

Hacia las cero horas se persona en la Junta el director para la Seguridad del

Estado, Francisco Laina, para cambiar impresiones sobre la posibilidad de una

acción de fuerza sobre el Congreso a cargo de los «geos», utilizando vehículos

blindados militares. También informa de sus contactos con el teniente general

Milans y muestra su desconfianza respecto a la actitud de Armada, sin llegar a

precisar cuáles eran las razones para ello, aunque dejó entrever que se trataba

de algunas opiniones expuestas en relacióncon la situación.

Pasadas las diez horas, y después de una noticia de que bastantes guardias

civiles han abandonado el edificio del Congreso, se tiene conocimiento de que el

general Armada, que ha sido autorizado por la JUJEM, se encuentra ya en el

Congreso hablando con Tejero, así como de las peticiones para entregarse que

hacen los encerrados restantes. Previa consulta del presidente de la JUJEM con

el Rey son aceptadas las condiciones, y los generales Armada y Aramburu firman

con el teniente coronel Tejero el documento de rendición de los encerrados.

A las dieciocho veintidós horas el jefe del Estado Mayor del Ejército, teniente

general Gabeiras, se encontraba precisamente despachando de forma ordinaria con

el segundo jefe de su Estado Mayor, general de división Armada Comyn. Una vez

conocido el asalto al Congreso, estableció contanto telefónico con el capitán

general de la primera región militar, teniente general Quintana Lacaci, para que

alertara a la Brigada Operativa de Defensa del Territorio número uno y al grupo

de operaciones de la región y que localizara al general Juste, jefe de la

División Acorazada. A las dieciocho cuarenta horas mantiene el primer contacto

telefónico con Su Majestad el Rey y le da cuenta de las medidas adoptadas.

Cinco minutos más tarde llama a los capitanes generales de las regiones

militares de Valencia —aún se desconoce por completo la actitud de Miláns— y de

Valladolid. Se les ordena que se pongan en alerta sin producir alarma. A las

diecinueve veinte horas y desconociendo la actitud real del general Miláns, el

general Armada, ante el cúmulo de llamadas telefónicas,sugiere al general

Gabeiras marcharse a su despacho —el de Armada— a fin de tener mayor facilidad

en las comunicaciones, negándose Gabeiras y ordenándole que permanezca junto a

él.

En los momentos sucesivos se producen contactos telefónicos con casi todos los

capitanes generales, sabiendo el teniente general Gabeiras que el Rey está

naciendo lo mismo simultáneamente. Algunos de los capitanes generales informan

que el general Miláns les ha llamado para comunicarles la publicación de su

manifiesto.

Entre las diecinueve cuarenta y dos y las diecinueve cuarenta y cinco, el

general Gabeiras habla dos veces con Miláns, y a las diecinueve cuarenta y siete

horas habla directamente con Su Majestad el Rey, rogándole que ratifique al

general Miláns las órdenes que le na dado.

Hacia las veintiuna cuarenta horas, según testigos presenciales, y en ausencia

aún de su despacho del general Gabeiras, que ha ido a la JUJEM, el general

Armada mantiene una conversación telefónica con el general Miláns. Dichos

testigos afirman que el general Armada murmuró: «Eso no puede ser, eso es

imposible.»

Casi inmediatamente entra Gabeiras y le pregunta al general Armada lo ocurrido

durante su ausencia. Armada le contesta que la ´situación es muy grave, ya que

las regiones segunda, cuarta, quinta y séptima apoyan al general Miláns; que el

Ejercito está dividido y que no se ve más solución que la formar un gobierno

presidido por él, para lo que se presta a ir a las Cortes y hacer tal propuesta

si se le autoriza. El general Gabeiras desmiente inmediatamente tal información,

puesto que Su Majestad el Rey y el capitán general de la primera región militar

no han perdido el contacto con los capitanes generales y sabe con certeza que es

únicamente Miláns del Bosch quien mantiene una postura de rebeldía.

Consecuentemente, el general Gabeiras manifiesta a Armada, con el consenso de

todos los presentes, que su propuesta era inconstitucional e inaceptable. Ante

la insistencia del general Armada, Gabeiras le propone, ya que se sabe que el

teniente coronel Tejero insiste en no hablar más que con los generales Miláns y

Armada, ir los dos juntos al Congreso para que Armada haga la oferta propuesta,

pero sólo a los efectos de que el teniente coronel Tejero deponga su actitud. El

general Armada respone a esta proposición: «Yo no he mentido nunca a nadie y no

lo voy a hacer con Tejero».

Armada, desautorizado por el Rey

Ante semejante actitud del general Armada, toman cuerpo las sospechas de

Gabeiras y da cuenta inmediatamente de las mismas al Rey. Su Majestad

desautoriza terminantemente la propuesta del general Armada, negándose a que

éste se traslade a la Zarzuela.

A continuación, el Rey interrumpió la comunicación con el general Armada y éste

continuó hablando con el general Fernández Campo. Como el general Gabeiras

considera conveniente establecer algún tipo de contactos con el teniente coronel

Tejero, y a pesar de sus sospechas, autoriza al general Armada a entrevistarse

con el citado teniente coronel para ofrecerle facilidades de salir del Congreso

a fin de que no haya víctimas, pero reiterando al general Armada la orden de no

someterle la propuesta que definitivamente había desautorizado Su Majestad. Se

avisa al general Aramburu de que el general Armada se dirige al Congreso con

esta misión. Mientras tanto, el general Gabeiras ordena a los gobernadores

militares de Valencia, Castellón y Alicante que procedan, a la vista de su

actitud, al arresto de Miláns del Bosch.

Todos acatan la orden al comprender la magnitud de lo que está pasando. A la una

veinte horas llama el general Armada al general Gabeiras para dar cuenta del

fracaso de su gestión, pero sin referirse al contenido de su conversación con el

teniente coronel Tejero, en la que se han hecho efectivamente sus propuestas de

constitución de un gobierno presidido por él. Se dirigió después a la sede del

Gobierno en funciones y posteriormente al Cuartel General, custodiado por

elementos de la Policía Nacional, en vista de los indicios de su implicación en

los hechos y la conversación mantenida con el señor Laína, director para la

Seguridad del Estado. En ella relataba su propuesta al teniente coronel Tejero

de constituir un gobierno presidido por él. Durante el resto de la larga noche,

la tensión se centra en las siguientes acciones:

— Intento de disuasión a los jefes encerrados en el Congreso.

— Contactos con las capitanías generales.

— Participación en los contactos con el teniente general Miláns para que deponga

definitivamente su actitud.

Por la mañana del 24, Gabeiras habla por teléfono con el ya liberado ministro de

Defensa, Rodríguez Sahagún, al que le informa en líneas generales de lo sucedido

durante la noche.

Su Majestad el Rey

La intervención de Su Majestad el Rey sólo cabe resumirla respetuosamente en una

palabra: decisiva. El ejercicio impecable del mando supremo de las Fuerzas

Armadas que la Constitución le confiere, la rapidez y energía de sus reflejos de

mando con respecto a sus subordinados inmediatos, sus contactos personales con

ellos, la rotundidad y contundencia de sus órdenes, su firmeza en mantener el

orden constitucional, la canalización de toda actividad militar a través de la

JUJEM, órgano superior colegiado del mando militar conjunto; el escrupuloso

respeto del Rey por el poder civil, aun en momentos tan difíciles, propiciando

la constitución de un Gobierno en funciones con secretarios de Estado y

subsecretarios, constituyen un ejemplo del ejercicio de la suprema magistratura

del Estado y de respeto por la soberanía popular.

Con independencia de las actuaciones judiciales ya conocidas, cada capitanía

general ha elaborado un informe sobre los hechos ocurridos en su ámbito, que son

los que han servido, junto con el del director general de la Guardia Civil, para

preparar la exposición del Gobierno.

Responsabilidad de personas civiles

Por el Ministerio del Interior se ha constituido una comisión mixta de miembros

de los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado bajo una presidencia común para

investigar posibles responsabilidades de personas civiles. De dicha comisión

dependen dos grupos de trabajo, uno de información y otro de investigación. El

primero de ellos está integrado por personal del Cuerpo Superior de Policía, de

la Guardia Civil y de la Policía Nacional, dirigidos por los vocales de la

comisión, representantes de los correspondientes centros directivos. El segundo,

por doce inspectores del Cuerpo Superior de Policía, que configuran seis equipos

coordinados por un subcomisario y dirigidos directamente por el presidente de la

comisión. Como apoyo para gestiones concretas se cuenta con el grupo de

investigaciones especiales de la Guardia Civil. Ambos grupos de trabajo cuentan

con la colaboración de distintas unidades centrales y periféricas y de las

direcciones generales de la Policía y de la Guardia Civil.

El grupo de información utiliza como material de trabajo las grabaciones de las

conversaciones telefónicas, establecidas en los días 23 y 24 de febrero, con

arreglo a las previsiones de la legislación vigente, para circunstancias de

urgencia; las informaciones facilitadas por los servicios de las direcciones

generales de la Policía y de la Guardia Civil, así como por los de la Inspección

General de la Policía

Nacional. La documentación recogida en tos medios de difusión y los datos y

noticias facilitados a este departamento por personas y organismos ajenos al

mismo.

El material de referencia es objeto de centralización, elaboración, evaluación,

interpretación, sistematización, difusión y explotación con arreglo a las

técnicas habituales para poder concretar identificación de miembros de los

cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado de servicio o en los alrededores del

Congreso de los Diputados en las fechas de interés para obtener nueva

información y, en su caso, determinar las posibles responsabilidades:

identificación de las personas que figuran en la documentación reseñada,

averiguación de su domicilio o paradero, relación entre las mismas y concreción

en una primera fase de su presunta colaboración en un delito de rebelión

militar; remisión a la autoridad judicial militar de cuantas informaciones,

datos o noticias sean de interés para la investigación sumarial y, en sentido

contrario, elaboración de los informes que puede ordenar dicha autoridad.

La acción informativa en estos momentos se dirige a 114 personas citadas en las

conversaciones telefónicas, 127 miembros de los cuerpos y fuerzas de Seguridad

del Estado, 23 personas civiles citadas reiteradamente en informaciones

periodísticas, un número indeterminado de personas vinculadas de una forma u

otra con los fines de investigación que se instruye.

Área da investigación

Al grupo de investigación le corresponde la explotación de la documentación

sistematizada, la instrucción de diligencias, la comprobación de datos y la

remisión de lo actuado a la autoridad judicial militar.

Paralelamente, el grupo de investigaciones esta autorizado para recabar la

colaboración de las unidades centrales y periféricas de las Direcciones

Generales de la Policía y la Guardia Civil, a efectos de identificación plena de

personas y localización de su domicilio o paradero.

La coordinación se ejerce a través del presidente de la comisión citada. Las

líneas de actuación de este grupo son las siguientes: investigación sobre la

procedencia de los fondos que se utilizaron para sufragar la operación de asalto

al palacio del Congreso de los Diputados y financiación general del proyecto del

golpe de Estado; investigación sobre las relaciones de personas civiles

presuntamente implicadas en los hechos entre sí y con determinados grupos de

presión sociales y económicos; determinación de presuntas responsabilidades de

miembros de los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado, de personas civiles y

de grupos.

La actuación hasta el momento se ejerce sobre 29 personas civiles, 27 miembros

de los Cuerpos Superiores de Policía y Policía Nacional y 289 miembros de la

Guardia Civil, a quienes se ha recibido una primera declaración. Se llevan a

cabo tres investigaciones especiales dentro del campo de las finanzas; se

investiga también para limitar responsabilidades de fas personas que

intervinieron en la operación de compraventa de los autobuses utilizados por los

efectivos de la Guardia Civil que asaltaron el palacio del Congreso de los

Diputados; para identificar las personas físicas que pudieran estar integradas

en el colectivo Almendros y para concretar la existencia del manifiesto de la

Guardia Civil que debía salir publicado en el diario «El Alcázar» el día 24.

Por último, se investiga sobre los orígenes de la avería del circuito cerrado de

la televisión del Congreso de los Diputados el pasado día 23 de febrero. Además

de lo expuesto se llevan a cabo otras gestiones de Policía Judicial en Madrid,

Málaga, Alicante y Castellón. Una de las personas cuya detención y primeras

diligencias fueron instruidas por el Cuerpo Superior de Policía, Juan García

Carres, está procesado por la autoridad judicial militar competente. Esta

autoridad judicial está informada suficientemente de la labor que llevan a cabo

la comisión y sus respectivos grupos de trabajo, cuyos integrantes a todos los

efectos tienen la condición de auxiliares de la misma, según la vigente

legislación procesal penal.

Lo que queda por esclarecer

Quedan por esclarecer algunos puntos importantes: la composición e identidad del

colectivo que firma con el seudónimo de Almendros y la participación de personas

civiles en la preparación del golpe y su desarrollo.

Razones del fracaso

También resulta de los hechos expuestos que el intento del golpe de Estado

fracasa principalmente por dos razones: la primera, la decidida y decisiva

postura de Su Majestad al Rey en la defensa y mantenimiento del orden

constitucional, y la segunda, la lealtad y obediencia a la Constitución y al Rey

de la práctica totalidad de las Fuerzas Armadas y de Seguridad del Estado.

 

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