Autor: Maribona, Carlos. 
 Cientos de peridistas siguieron de cerca los hechos. 
 Larga noche de tensión en los alrededores de las Cortes     
 
 ABC.    25/02/1981.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

MIÉRCOLES 25-2-81

Cientos de periodistas siguieron de cerca los hechos

Larga noche de tensión en los alrededores de las Cortes

MADRID. (Carlos Maribona.) Las horas de la noche transcurrieron en las

inmediaciones del Palacio de las Cortes, en medio de una tensa espera, en la que

cualquier variación registrada en los cordones de seguridad o en las tropas que

rodeaban el edificio era interpretada con las más variadas especulaciones.

Cientos de periodistas, nacionales y extranjeros, siguieron todo lo cerca que

les permitían las Fuerzas de Orden Público, o bien refugiados en el hotel Palace

—verdadero cuartel general de la Prensa durante estas tensas horas—, el

desarrollo de los acontecimientos, soportando en la calle el intenso frío o

sentados en las escaleras y sillones del hotel para reponer fuerzas.

Pasadas las seis de la madrugada todos los vehículos de la Policía Militar que

se encontraban estacionados frente a la puerta del Congreso penetraron en el

patio interior del mismo.

En varias ocasiones las ambulancias de guardia tuvieron que ser utilizadas para

trasladar a centros hospitalarios a diversos diputados, víctimas de dolencias

cardiacas o de lipotimias. Entre ellos los señores Aizpún, Rodríguez Alcaide,

Vázquez Vázquez, Cisneros y García Margallo. En algún momento se especuló con la

posibilidad de que uno de los evacuados hubiese sido el alcalde de Madrid,

Tierno Galván, pero pronto fue desmentida la noticia por responsables de la Cruz

Roja, organización encargada de todos tos aspectos sanitarios del cerco.

SE RETIRAN ALGUNAS FUERZAS

Un cierto revuelo se organizó cuando la mayor parte de las Fuerzas de la Guardia

Civil, que eran las que tenían a su cargo la custodia de la zona más próxima a

las ´Cortes, abandonaron el lugar en sus vehículos, quedando sensiblemente

reducida la presencia de efectivos de este Cuerpo.

Cerca ya de las ocho, los severos controles de acceso al hotel Palace y

proximidades, en los que sólo se permitía el paso a los periodistas debidamente

acreditadas, se abrieron para que pudieran pasar los empleados de las numerosas

oficinas existentes en los edificios que rodean el Congreso. Podían verse a esa

hora grupos de personas, acompañadas de policías, que se introducían en los

portales de los alrededores, para incorporarse a su trabajo.

LLEGAN TANQUETAS

A las ocho y media hicieron su aparición en la plaza de Neptuno, donde quedaron

estacionadas, varias tanquetas ligeras de las utilizadas por la Policía Nacional

en el País Vasco.

Un Land Rover militar, con provisiones, llegó, cerca ya de las nueve, a la zona,

probablemente para suministrar alimentos a los

miembros de la Policía Militar que, en.esos momentos, eran visibles a través de

los ventanales del edificio nuevo anejo al Congreso. A esa hora eran ya muchas

las personas que habían vuelto a concentrarse en la plaza de Neptuno.

A partir de este momento, los acontecimientos comenzaron a precipitarse y entre

los numerosos periodistas que asistíamos a los hechos comenzó a barruntarse que

algo imprtante podría ocurrir en poco tiempo. Entonces hizo aparición en la

plaza de Neptuno un escuadrón de la Policía Nacional, que tomó posiciones para

evitar posibles disturbios entre los curiosos.

El general Aramburu salió varias veces del hotel Palace para dirigirse hacia las

Cortes, si bien en todos los casos se limitó a pasear por delante, regresando

inmediatamente.

LIBERACIÓN DE LAS DIPUTADAS

El nerviosismo que se apreciaba en la Policía Nacional cuando comenzaron a

exigir la documentación a los periodistas para permanecer en la zona hizo prever

que todo estaba aproximándose al final.

Efectivamente, diez minutos después, cuando faltaban siete para las diez de la

mañana, las mujeres diputados comenzaron a abandonar e! edificio de las Cortes y

eran llevadas por la Policía al hotel Palace,, donde fueron introducidas en un

salón. En todas ellas podía apreciarse el cansancio de la larga noche, si bien

unas mantenían cierta tranquilidad, mientras otras lloraban nerviosas o sonreían

forzosamente. Allí había numerosos familiares y amigos que desde varias horas

antes les aguardaban impacientes.

La mayoría de las liberadas no quisieron hacer declaraciones, aunque la diputada

de la Minoría Catalana, María Rubias, manifestó que el aparato de radio que les

permitió conocer con exactitud los hechos que ocurrían en el exterior tes había

animado, pero fue el incidente protagonizado por Fraga el que enardeció los

ánimos. La noche, según la diputada, transcurrió tranquila.

Coincidiendo con la liberación de las mujeres, principio del fin -de los hechos,

once guardias civiles de los ocupantes se entregaron a la Policía Nacional.

INCIDENTES EN LA PLAZA DE NEPTUNO

La enorme cantidad de personas que desde las nueve de la mañana se congregaron

en la plaza de Neptuno para intentar seguir los acontecimientos obligó a la

Policía Nacional a tomar medidas de seguridad para evitar disturbios. No

obstante, poco antes de las once, un grupo de personas armadas conbates de

béisbol empezó a gritar «Tejero, mátalos», lo que provocó fuertes reacciones de

gran parte de los asistentes al grito de «¡Viva la democracia!». Se produjeron

algunos enfrentamientos, que fueron sofocados rápidamente por las fuerzas del

Orden, que retuvo a un joven de dieciocho años.

Media hora después, a las doce menos veinte, aproximadamente, un grupo poco

numeroso de personas situadas en el ángulo derecho de la plaza de Neptuno

comenzó a corear: «Democracia, sí; dictadura, no» y «asesinos, asesinos». En

esta ocasión no hubo enfrentamientos y sólo se observó un pequeño despliegue de

la Policía Nacional tomando posiciones en la plaza.

 

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