Autor: Fernández-Rúa Plasencia, José María . 
 Fraga cuenta su incidente con Tejero. 
 Creo que ha sido un aviso muy serio     
 
 ABC.    25/02/1981.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

12/ABC

NACIONAL

MIÉRCOLES 25-2-81

Fraga cuenta su incidente con Tejero

«Creo que ha sido un aviso muy serio»

MADRID (J. M. Fernández-Rúa). Con aspecto visiblemente cansado, pulcro, recién

afeitado y la misma vitalidad de siempre, Manuel Fraga Iribarne, presidente de

Alianza Popular, recibió a las dos de la tarde de ayer a dos redactores de ABC

en su despacho de la calle Silva. Mientras Bermejo prepara su equipo foográfico,

el líder de AP despacha con su secretaria unos papeles («a éstos hay que

contestarles inmediatamente») y nos invita a tomar asiento. No deja de hablar.

Es un torrente.

—Estaba allí, como saben, cuando ocurrió el hecho con una enorme violencia. Hay

que decir que desde el punto de vista de la técnica del golpe de Estado, como

diría Malaparte, fue un golpe perfecto, porque la parte que se designó a este

comando de la Guardia Civil no se puede hacer mejor, desde la perspectiva del

golpe de Estado. Pero como, en cambio, fallaron otros golpes en Valencia y en la

Radiotelevisión

Española,. etcétera, pues, evidentemente, ellos, que estaban muy eufóricos al

principio —empezaron a facilitar noticias de que estaban asistidos por toda

España—, se dieron cuenta de su error...

—Perdón...

—Se dieron cuenta de su error, le digo, y yo, a la vez, me fui dando cuenta

progresivamente de esta situación. Pero, justamente eso me preocupaba, porque no

daban facilidades de ninguna clase y yo pedí cuatro veces —la última lo conseguí

a las nueve y media de la mañana, después del incidente gordo— que dejaran salir

a las señoras, por ejemplo, y me daba cuenta de que los nervios podían producir

una situación mala en cualquier momento.

—Señor Fraga, ese incidente que califica de «gordo»...

Me parccio que cra una ob||gacíon hacer lo que hice. Es decir, dirigirme al

teniente coronel Tejero y al teniente que estaba allí especialmente activo, en

la sala, y decirles que eso no podía ser, que no pasábamos por ello, y que si

había algún defensor de la Guardia Civil lo había sido yo siempre, y que tenía

que decirles que no estaban sirviendo de esa forma ni al Rey ni a la democracia,

ni a la Constitución ni a nada.

(La Cadena SER emitió a las diéz´y veinte de la mañana de ayer la cinta grabada

del incidente al que se refiere Manuel Fraga Iribarne. Eran las nueve y media de

la mañana cuando el señor Fraga gritó, puesto en pie desde su escaño: «¡Quiero

salir, porque esto es un atentado contra la democracia!» Esta frase fue

secundada por otros diputados con gritos de «¡Viva España;» y «¡Viva la

democracia!» En ese instante el teniente coronel Tejero no estaba en el

hemiciclo, pero entró apresuradamente y ordenó al líder de Alianza Popular que

se sentara en su asiento. «No le hago ese favor —gritó Manuel Fraga—, disparen

contra mí. Quiero salir de aquí. Salimos todos».)

—Con voz fuerte, les impresionó mucho, les dije que dispararan contra mí. Desde

ese momento se dieron cuenta ellos de que no Iban a disparar. Todos se

apercibieron que no harían uso de las armas, lo cual tengo que decir que habla

en su honor, porque al principio estuvieron muy duros e intimídatorios, pero

creo que nunca pensaron en hacer daño a las personas.

—Ya. ¿Fue entonces cuando fue obligado a abandonar el hemiciclo?

—Efectivamente. Cuando ful sacado de la sala con las dos manos del teniente

coronel que me empujó, como él mismo reconoció, con las dos manos, y me llevaron

al despacho del presidente de la Cámara. Por allí pasaron muchos oficiales y

muchos guardias. Me di cuenta de que la situación estaba ya preparada para

llevarla a una negociación. Hablé con muchos de ellos y creo que contribuí1

seriamente a que ellos, a.su vez, convencieran al teniente coronel Tejero de que

parlamentase, como lo hizo, con el general Armada, y que el asunto terminase

como así ocurrió.

—Señor Fraga, ¿cómo ve ahora la situación?

—Creo que hay un aviso muy serio como lo hubo el diez de agosto, que no se supo

entender, y que ese aviso hay que tomarlo con todas las consecuencias. Ahora no

hay que hacer demagogia, sobre todo demagogia barata. Sería absurdo. Más que

nunca es cuando hay que reforzar la atención por las Fuerzas Armadas y por las

Fuerzas de Orden Público. Naturalmente también estoy seguro que en estos

sectores habrán tomado muy buena nota de la tremenda lección que es esto para

todos, y, desde Juego, lo que hay que hacer es seguir trabajando, todos unidos,

con la Corona para defender a España.

Hasta aquí la conversación con el presidente de Alianza Popular, en su despacho,

angosto, nada lujoso, de la sede de este partido. En la despedida y cuando nos

ofrecía unos puros, comenzó a contar que «tengo la cabeza muy dura. Cuando la

primera ráfaga de metralleta, al inicio de los incidentes, me cayó casi un kilo

de cristal encima de la cabeza...

—Señor Fraga, una última pregunta: ¿Se irá a dormir ahora?

—No, señor. He estado en mi casa unos minutos, para abrazar a mi familia y darme

un baño. Luego me he venido aquí, donde he presidido una reunión del Comité

ejecutivo de Alianza Popular. Ahora a seguir trabajando. Tengo un almuerzo

ahora. ¡Ahí, por cierto. Algo de lo que presumiré toda mi vida es haber

planteado una cuestión de orden, ya que al señor Lavllla, corno no levantaba la

sesión y nos íbamos de allí como si fuera la salida de una taberna, le pedí que

levantara la sesión y que se convocara la Junta de Portavoces, y así lo hizo.

«Lo que hoy que hacer es seguir trabajando, todos unidos, con la Corona para

defender a España»

 

< Volver