En los alrededores del Palacio de las Cortes. 
 Cientos de curiosos, entre grandes medidas de seguridad     
 
 ABC.    24/02/1981.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

En los alrededores del Palacio de las Cortes

Cientos de curiosos, entre grandes medidas de seguridad

MADRID. Desde que se conocieron las primera noticias de los acontecimientos,

numerosas personas se fueron acercando a la Carrera de San Jerónimo para seguir

de cerca los acontecimientos.

Un fuerte cordón policial impedía desde el primer momento, tanto a periodistas

como a curiosos, el acceso desde la esquina con la plaza de Neptuno. Desde este

punto podía apreciarse cómo toda la zona que rodea el Palacio de las Cortes

estaba tomada por miembros de la Guardia Civil, armados con Cetmes, que impedían

incluso el paso de la Policía Nacional, que, con un gran despliegue de

efectivos, seguía los acontecimientos a distancia.

Alrededor de las siete veinte se pudo ver cómo algunos guardias civiles subían a

dos autocares privados estacionados en la puerta del Congreso, pero no llegaron

a abandonar el lugar.

Unas 4.000 personas seguían desde la plaza de Neptuno los acontecimientos

haciendo comentarios de diverso signo sobre la situación, aunque la ausencia de

noticias concretas daba origen a los más variados rumores. Grupos de gente

seguían la incidencia a través de transistores.

La llegada, a las ocho menos veinte, de ocho «jeeps» de la Guardia Civil, cuyos

ocupantes descendieron primero en la plaza armados de fusiles dio lugar a

aplausos de una parte de los presentes, mientras otro grupo más numeroso de

curiosos les abucheaba. Estos guardias civiles despejaron la parte de Neptuno

próxima a las oficinas de Iberia, pero instantes después volvieron a los

vehículos y se trasladaron a la puerta del Palacio de las Cortes con los

restantes efectivos de la Benemérita.

Alrededor de las ocho menos cuarto llegó a la zona un alto jefe militar, de

uniforme, al parecer, el director general de la Guardia Civil, Aramburu Topete,

escoltado por otras ocho furgonetas de la Guardia Civil, llenas de efectivos. En

este momento, un sector de gente comenzó a cantar el «Cara al Sol» desde el lado

de la plaza más próximo a Cibeles, mientras desde el contrario eran abucheados

por algunas personas. No se llegaron a proriunir enfrentmientos físicos.

Coincidiendo con la llegada del alto cargo militar, la Policía Nacional que

formaba el con don de la plaza de Neptuno tomó sus fusiles reglamentarios, de

los que ya no se desprendieron, al mismo tiempo que obligaba circular a curiosos

y periodistas, desalojando por completo la plaza.

No se permitía a nadie acercarse más de la zona de la acera del hotel Ritz, por

lo que a partir de ese momento era muy difícil distinguir con claridad lo que

ocurría en la puerta del Congreso. No obstante, poco después, un autobús

partícular con guardias civiles en su interior abandonaba la zona.

Durante los instantes siguientes llegara numerosas furgonetas de la Compañía de

Reserva de la Policía Nacional, que reforzaron los cordones de seguridad en

torno a la plaza. Todos los policías iban armados con subfusiles.

Poco antes de las ocho y cuarto llegaron tres ambulancias, que subieron por la

Carrer; de San Jerónimo, aunque no llegaron hasta la misma puerta,del Congreso,

quedándose allí estacionadas.

Unos minutos más tarde las fuerzas de Ia Compañía de Reserva abandonaron la

plaza.

En el resto de Madrid podía apreciarse un, gran tranquilidad en las calles, con

escás tráfico, a excepción de las proximidades d Neptuno, donde se formaron

grandes atascos. En torno al Ministerio del Ejército, en I plaza de Cibeles,

podía apreciarse un fuertes despliegue policial, y se habían instalado barreras

para impedir el acceso del público las proximidades. No obstante, en el interior

del recinto no se observaba nada anormal.

Redactores de ABC se personaron en la sedes de distintos partidos políticos,

encontrándose todas ellas cerradas o impidiéndose la entrada a los periodistas.

En el Palacilo de la Moncloa, donde se apreciaba normalidad, no se permitió el

pasa ni a periodistas ni a miembros del Consejo de RTVE, que tenían prevista una

reunión en Ia tarde de ayer.

 

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