Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
   La vena fascista     
 
 ABC.    25/02/1981.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

De ayer a hoy

La vena fascista

La ideología dictatorial no puede ser digerida por la democracia. Los demócratas

españoles han visto una vez más que eso es verdad. Todos los esfuerzos que se

han hecho para fundir las estructuras del fascismo en el crisol de la democracia

han sido vanos. Hechos constantes y crecientes de arrogancia desafiante, de

conspiración y rebelión, fueron el climax que llevo al teniente coronel Tejero a

perpetrar abiertamente este crimen contra el Estado y contra la libertad y la

democracia que lo conforman. Un Catalina esperpéntico, cuya actitud pertenece

más a los tribunales que a la Historia, y con poderes pretorianos que nacían

probablemente de una conjuración tramada minuciosamente, penetró a tiros en el

Congreso de los Diputados. Una escena realmente fantasmagórica en su nuda

violencia antigua.

El régimen democrático ha cerrado incesantemente los ojos ante esa posibilidad,

que iba solidificándose vertiginosamente, y ha tenido que ser a expensas del

Gobierno y de los parlamentarios la consecución de una prueba palmaria de que el

complot era posible. Y no sabemos lo que hubiera ocurrido sin la fundamental

intervención del Rey. La virtualidad de la Corona ha sido decisiva. Podemos

decir que coordinó de inmediato todos los valores sociales de España, que

integró la sociedad en el fin común e inequívoco de salvar la democracia. He

aquí una prueba «absoluta» de la necesidad de la Corona, su justificación

histórica.

El desastre, sin embargo, mantiene vivas sus desoladoras raíces, y el régimen

democrático debe enfrentarse de manera clara y terminante al peligro que

presuponen. El análisis crítico de la realidad señala meridianamente que el

permitir las manipulaciones conceptuales contra la legalidad, y las actitudes

francamente adversas, día tras día, ha hecho posible la maduración sombría del

fruto sedicioso. Si lo que hoy tenemos ante los ojos, y nos intranquiliza, no es

cortado de raíz, la vena fascista no dejará de fluir.

El pueblo ha seguido con angustia el secuestro del Gobierno y de los diputados,

y ahora el Gobierno y los diputados le deben al pueblo una aclaración total del

hecho y de cuantos hechos puedan ocultarse tras él. España se lo jugó todo en

una noche, y los españoles que estaban fuera del Congreso la han salvado. Ahora

son los que estaban dentro quienes deben actuar con realismo.—CANDIDO.

 

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