Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   No habrá más golpes, ni en primavera ni en verano     
 
 Diario 16.    07/03/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

«No habrá más golpes, ni en primavera ni en verano»

Con palabras balsámicas y tranquilizadoras, el presidente del Gobierno, Leopoldo

Calvo-Sotelo, habló fundamentalmente del golpe en su rueda de prensa de ayer. El

Gobierno se siente —afirmó- con la situación del país en las manos, al tiempo

que aseguraba: «No habrá más golpes, ni en primavera ni en verano.»

José Luis GUTIÉRREZ

Madrid — £1 intento de golpe de Estado del 23-F ha planeado insistentemente

sobre la rueda de prensa que en la tarde de ayer celebró el presidente de

Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, con los representantes de los medios

informativos. Aunque el jefe del Ejecutivo negó categóricamente que hayamos

entrado en un periodo de «democracia vigilada», y afirmó su intención de que la

democracia española sea «valiente» y «vigilante», admitió con lacónica y

contundente sinceridad que la cancelación del proyecto de amnistía para los ex

miembros de la Unión Militar Democrática (UMD) se llevó a efecto por razones de

«clarísima inoportunidad política».

A lo largo de 45 minutos el presidente Calvo-Sotelo respondió con brevedad y

concisi6n a las 42 preguntas que los informadores le plantearon. Tuvo incluso

tiempo para filtrar a la prensa, con gesto imperturbable, una de esas sutiles y

delicadas ironías a las que ya comienza a acostumbrarnos: «El Consejo de

Ministros de hoy —señaló el presidente— ha sido tan normal, que incluso se ha

acordado el aumento de las tarifas telefónicas.»

El estado de los cuarteles

Tal como estaba previsto, esta segunda rueda de prensa presidencial —la primera

se celebró minutos después de ser investido como presidente de Gobierno— giró,

monocorde e insistentemente, sobre el fracasado golpe militar. Todos los

corresponsales extranjeros que intervinieron hicieron preguntas relacionadas con

el golpe, al igual que buena parte de los informadores nacionales.

A pesar de ello, a la pregunta sobre el grado de influencia que el «ánimo de los

cuarteles» iba a tener en su Gobierno, Calvo-Sotelo respondió señalando que «por

primera vez en cuarenta y cinco años en el Gobierno de la nación no se sienta

ningún militar».

Prometió el envío al Parlamento de un proyecto de ley sobré el uso de la

bandera. En todas las preguntas acerca de las investigaciones que se llevan

adelante sobre los golpistas se refugió en las diligencias que llevan adelante

las instancias judiciales militares y el fiscal general del Estado.

Estimo, en una valoración general del 23-F, que «el Gobierno cree que la acción

golpista fue minoritaria y tiene la creencia de que la mayor parte de las

Fuerzas Armadas se han movido dentro del contexto de lealtad a Su Majestad el

Rey, a la Constitución y a la libertad».

Manifestó, asimismo, que las Fuerzas Armadas están totalmente bajo el mando del

poder civil, según establece la Constitución. Sobre la sensación de pesimismo

histórico que parece impregnar el país tras el golpe, Calvo-Sotelo manifestó que

el Gobierno está perfectamente asentado y se siente con la situación del país en

las manos y no nece-

sita «plazos de convalecen cía», al tiempo que aseguraba que no habrá ningún

otro tipo de «golpe», «ni en primavera ni en verano».

Coalición, no «No cabe duda —señaló— que el intento golpista es un hecho que

deja huella, que se irá borrando con el tiempo, a medida que pasa éste tendremos

más razones para estar tranquilos, pero yo quiero y puedo transmitir a ustedes y

al pueblo español la sensación de tranquilidad que tiene mi Gobierno.» Más

adelante, entre las medidas consideradas para borrar tales sensaciones

colectivas, el presidente anunció, «entre otras cosas, hablar con ustedes,

informar al país, que ha vivido días graves, pero hay que decirles que estamos

recuperando la normalidad democrática, y pido a los medios de comunicación que

colaboren en la tarea».

Otro de los temas importantes que tocó el presidente fue la formación de un

posible Gobierno de coalición, posibilidad rechazada insistentemente por el

presidente Calvo-Sotelo. «En este momento —señaló— en el horizonte no hay ningún

Gobierno de coalición, mí Gobierno no es provisional ni de interregno, y tiene

la vocación de agotar el plazo que le corresponde, esto es, hasta final de la

legislatura», el año 1983.

Habló posteriormente de la política de acuerdos con otros grupos políticos —mal

llamada, con un galicismo, «política de concertación»- y cuyo procedimiento dijo

está aún pendiente de dise-

ñar. Comentó muy positivamente la propuesta del catalán Roca Junyent de

establecer un pacto de no agresión entre las fuerzas políticas por un periodo de

seis meses.

Gobierno asentado

Por supuesto también se habló de ETA, y de su intención de negociar o no con

esta organización. «Aprecio los esfuerzos de algunos políticos legales de! País

Vasco en cuanto a la pacficación del país —fue su respuesta- Mantengo la misma

posición que mi antecesor en cuanto que no negociamos con grupos terroristas.»

Más adelante reafirmó la postura de su Gobierno de continuar al máximo con la

desarticulación de las bandas de extrema derecha de cualquier otro grupo

terrorista, fuese del signifique fuera.

Por último, se le pregunta al presidente si él considera que llegar hasta el

verano sin novedades, en las cartas ras ministeriales supondra que sea ha pasado

ya esta bache de extrema gravedad tras la intentona militar, lo que

respondió: «El Gobierno está perfectamente asentado; yo no pondra plazos, pero

se siente con situación en la mano y necesita esperar plazos de convalecencia de

ningún tipo.

A primera impresión, el «Leopoldo style» que emana del nuevo presidente del

Gobierno y de su equipo muestra una notoria profesionalidad y seriedad que si

echaba en falta a voces en los colaboradores del anterior jefe de Gobierno. En

si rueda de prensa, el presidente Calvo-Sotelo ha dada una sensaci6n de

sinceridad y transparencia sin eludír preguntas ni aspectos delicados. Los

informadores, no obstante, detectaron en las intervenciones presidencia les un

exceso de laconisma y brevedad y una clara ausencia de la informador de alto

voltaje.

«En España hemos entrado en un período de democracia vigilante, no vigilada»

 

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