Autor: Soriano, Manuel. 
   El pueblo desagravió al Parlamento     
 
 Diario 16.    28/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

El pueblo desagravió al Parlamento

El Parlamento quedó ayer desagraviado por el pueblo español que, superando

miedos y provocaciones, se lanzó a la calle. Los diputados de todas las

ideologías, que estuvieron secuestrados bajo la amenaza de las armas, recibieron

ayer el calor popular. El presidente del Congreso, Landelino Lavilla, salió a la

ventana de su despacho para recibir este homenaje, que fue la mayor

manifestación de apoyo a la libertad que se conoce en España.

Manuel SOR/ANO

Madrid — El pueblo español, masivamente en la calle, ha desagraviado a sus

legítimos representantes, que fueron humillados el pasado lunes, y ha gritado

sin distinción de ideología: «Viva la libertad», «Viva la democracia» y «Viva la

Constitución».

La manifestación que presenciamos ayer en Madrid ha sido, sin duda, la mayor

demostración popular de rechazo decidido a un régimen autoritario que grupos

minoritarios tratan de imponer por la fuerza.

El Gobierno y los diputados, que es como decir el pueblo español, permanecieron

en silencio durante dieciocho horas bajo la amenaza de las metralletas confiadas

por aquéllos a quienes en esos momentos las empuñaban traidoramente. Fue un

silencio impuesto. Ayer, los organizadores pidieron que ¡os manifestantes

caminaran también en silencio.

Pero la gente no se pudo contener y gritó sin cesar vivir en paz y en libertad.

Sin, embargo, no hubo un solo grito ofensivo para nadie ni para ninguna

institución. Fue el mayor plebiscito del «sí» al orden constitucional. A partir

de ahora, por si había alguna duda, nadie, absolutamente nadie, podrá invocar el

nombre del pueblo para torcer esa voluntad que ayer masivamente el mismo pueblo

manifestó cívicamente.

Reconfortados

Los líderes de los cuatro partidos mayoritarios del país (UCD, PSOE, PCE y AP),

que encabezaban la manifestación, tienen moral para defender esa voluntad

popular. La derecha y la izquierda se mostró inequívocamente unida. Nunca

personas de tan distintas ideologías salieron a la calle en defensa de un mismo

ideal, demostrando que quieren y pueden convivir libremente.

El Parlamento reanudará su actividad la próxima semana. Los diputados tie-

nen muchas leyes que discutir, porque sus votantes las están esperando. Los

ciudadanos demostraron ayer que están detrás de ellos. Que su • función no puede

ser interrumpida por la fuerza. Que el debate es la única fórmula civilizada de

gobernar a un país.

El Parlamento, en la calle Y allí, en el Palacio de la carrera de San Jerónimo,

estarán los diputados, reconfortados por el calor

popular que ayer recibieron.

Los partidos políticos dieron ayer un claro ejemplo de civismo, anteponiendo sus

diferencias particulares a los intereses generales del país. Cogidos del brazo

salieron oficialistas de «críticos» y «oficialistas» de UCD, «moderados» y

«radicales» del PSOE, «euroco-munistas» y «leninistas» del PGE, «derechistas» y

«conservadores» de AP. Muchos de ellos era la primera vez que se manifestaban en

su

vida. Y allí estuvieron, venciendo miedos o posibles provocaciones.

Nunca se había visto en una manifestación a Manuel Fraga junto a Marcelino

Garnacha, ni a Felipe González al lado de Rodríguez Sahagún, y más allá a

Carrillo. Demostraron

en la calle lo que es a diari« el Parlamento. La gente s> emocionó al verlos a

todo juntos. Muy pocos comprueban desde la tribuna de público del hemiciclo qu

los políticos conviven civili zadamente. Fue meneste sacar el Parlamento a 1,

calle para demostrarlo.

 

< Volver