Autor: Domingo, Xavier. 
   La prosa del golpista     
 
 Diario 16.    13/04/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

XAVIER DOMINGO LA NACIÓN

La prosa del golpista

España es una «meretriz» o una «soberbia matrona», a pesar de lo cual en sus

fogones se cuecen fabadas, cocidos, escudillas y otros sancochos que crían

«hombres-dioses» y.«hembras-heroínas», según don Antonio Tejero Molina y las

ideas del guardia civil golpista sobre la nación no van mucho más allá de estas

consideraciones gastrosexuales.

El «ABC» del sábado pasado publicó siete cerradas columnas de la retórica de

este señor de la pistola, que el 23-F puso en peligro mortal a la Patria,

explicándose sobre sí mismo, sobre una España irreal, en nombre de la cual

intentó el golpe y tratando de justificarse sin arrepentirse.

Como el señor Tejero ha escrito y ha sido publicado, hay derecho a someterlo a

crítica.

Cuando habla de sí mis-.mo (y, atención, el novel escritor amenaza Con

autobiografía), Tejero se ve como un dechado de virtudes de todo tipo a pesar de

que lo más relevante que él mismo encuentra en su vida sea una serie de actos de

indisciplina y de arrestos que enumera orgullosamen-te y que atribuye a las

enseñanzas que recibió en la Academia General. Complots, conjuras, ataques ala

nación son, dice, resultado de aquella enseñanza de «culto al valor», a la

«dignidad», a la «Patria», que, según él, sus profesores han olvidado.

«Meretriz»

Sobre España el señor Tejero tiene una retórica digna de folleto turístico de

agencia de viajes. El análisis del texto revela un conocimiento abstracto,

libresco e irreal del país. Es más producto de lecturas de mala calidad, a pesar

de la alusión pasajera a Ortega y Gasset, que no engaña a nadie, que de

observaciones atentas y amantes. Se trata de una sucesión de frases tópicas, de

tarjetas postales, de clichés, más bien que del

resultado de una mirada de descubridor enamorado del paisaje español.

La historia de la nación se limita para el señor Tejero a dos episodios: los

Reyes Católicos y el imperio. Todo lo demás se resume en un agobiante y

maniático paso de España de ser «meretriz» a ser «soberbia matrona» y hoy, con

toda evidencia para él, la «soberbia matrona» vuelve a las andadas.

Pero ahí está Tejero, pistola en mano, para hacerla regresar al hogar y a las

fabadas y escudillas. El, que quiere que la nación deje de ser el «hazmerreír»

del universo, no dudará en ofrecer al mundo la más siniestra,

esperpéntica, grotesca y caricatural imagen de España que jamás la realidad de

este país haya producido. Ahí está, grabada en los videos y en los archivos de

todas las televisiones del orbe. Cada vez que quieran reírse un poco de

nosotros, la sacarán y la proyectarán, como un tópico más a añadir a los

abundantes sambenitos que nos cuelgan. Y, encima, el señor Tejero está orgulloso

de haberlo hecho... y lo presenta como un modelo de «eficacia de las FOP»,

aunque, se envanece, porque «claro que esta vez las órdenes que recibieron eran

claras y enérgicas».

Paso sobre párrafos en los que el autor se deleita hablando de sangre en sus

labios. Pero no paso sobre su «análisis» del terrorismo, de cuya existencia y

críme-, nes es responsable únicamente, según él, la democracia, su Gobierno y el

sistema parlamentario, lo cual equivale a decir que el señor Carrero Blanco lo

asesinó el propio señor Franco, puesto que hay que ser lógicos y, si se

atribuyen al poder, al Gobierno y al sistema los males de la nación, no ha de

ser sólo ahora, sino que se ha de considerar como fenómeno permanente. Es un

criterio de inspiración anarquista decimonónica, impropio de un auténtico

guardia civil moderno, pero que armoniza con la personalidad literaria del señor

Tejero.

Simplista, escolar, tópico e inmaduro, no exento de una cierta ramplonería, el

texto del señor Tejero es, además, singularmente •pobre en explicaciones

políticas. La prosa publicada por el «ABC» parece un delirio que ignora toda

realidad. El discurso es prelógi-co y egolátrico. Todo se resume en un la-

democra-cia-hace-de-mi-España-una-meretriz, y eso a él «no le gusta».

Marmitakos

Y como en la España del señor Tejero los españoles de carne y hueso no existen

(o cuando existen sólo son los hijo? de, la España -meretriz), lo único que

cuenta es su propia fantasmagoría.

Ni siquiera por un momento funciona el cerebro del señor Tejero para pensar que

por eso, porque la nación es los españoles de hoy, fracasó su intentona y que la

única posición digna y apreciable que le correspondería sería pedirles

humildemente perdón por lo que hizo, o sea, cometer, en público y con uniforme,

un acto de indisciplina militar escandaloso, llegando incluso a poner las manos

encima de un dignísimo superior jerárquico, a quien trató de derribar con torpe

zancadilla. Eso, señor Tejero, nos ofendió, nos escandalizó y nos humilló a

todos los españoles, a España, a la nación. ¡Y ahora sale usted con cocidos,

fabadas y mar-mitakos!

Todo el escrito del guardia civil encarcelado rezuma apología del golpe y del

golpismo. Es un cántico infantiloide y de mala retórica a la indisciplina. El

golpista hace su autoapología. Insondable y loca vanidad de un fracasado como

.golpista reincidente y como escritor que no debe volver a coger la pluma.

 

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