El rey desautorizó que Armada se erigiera en presidente del Gobierno     
 
 Diario 16.    18/03/1981.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

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Los militares conjurados en la conspiración contaron con aprovechar un cierto

malestar generalizado en las Fuerzas Armadas y que se produciría una reacción en

cadena en favor del golpe de Estado. No calcularon la inequívoca actitud

constitucional del Rey, lo que provocó que la inmensa mayoría del Ejército se

sometiera a su disciplina.

El Rey desautorizó que Armada se erigiera en presidente del Gobierno

Madrid —Los movimientos golpistas que algunos meses antes se habían producido en

el seno de las Fuerzas Armadas no estaban encaminados a concretarse en un

pronunciamiento el día 23 de febrero. La intentona se adelantó ante el supuesto

vacío de poder producido por la dimisión del presidente Suárez. Los servicios de

información no detectaron movimientos rebeldes, aunque llegaron a constatar que

«algo se preparaba».

La decidida actitud constitucional del Rey fue decisiva para la desmantelación

del golpe de Estado. Su respeto por el poder civil, apoyando la formación del

Gobierno Provisional de Subsecretarios y Secretarios de Estado, asi como la

canalización de todas las órdenes militares a través dé la Junta de Jefes de

Estado Mayor fue determinante para abortar la intentona.

Cerca de las diez de la noche, el general Armada habla. telefónicamente con el

general Milans del Bosch desde el despacho del general Gabeiras, que le ha

prohibido salir de él. Armada manifiesta incredulidad a lo que está oyendo a

través del hilo telefónico. Milans ya ha recibido la orden de deponer su

actitud.

Armada: El Ejército está dividido

Al incorporarse a su despacho, Gabeiras le pide a Armada que le informe de las

novedades. El segundo jefe del Estado Mayor afirma que la situación es muy

grave, porque las Regiones Militares II, IV, V y VII se han sumado a las

iniciativas de Milans. La JUJEM había comprobado que los capitanes generales

habían sido contactados por Milans, quien les puso al corriente del manifiesto

de rebelión.

Armada plantea a Gabeiras que el Ejército está dividido y que ante esa situación

la mejor salida es la formar un Gobierno presidido por él mismo. Gabeiras,

después de desautorizar a Armada a que se traslade al Congreso para hacerle la

propuesta a Tejero, afirma que el Rey mantiene el contacto con los capitanes

generales, y que se puede asegurar que la actitud de Milans es aislada. Gabeiras

da cuenta al Rey de que la postura de Armada le parece sospechosa, porque no ha

aceptado que los dos se trasladaran al Congreso para intentar convencer a

Tejero. El Rey desautoriza terminantemente la propuesta de Armada y pide que no

se le permita su traslado a La Zarzuela.

Sabino le desautoriza

A pesar de las sospechas, el general Sabino Fernández Campo, jefe de la

Secretaría del Rey, autoriza a Armada a que se traslade al Congreso, ya que

Tejero sólo le admite a él y a Milans como interlocutores. Pero le niegan

autorización para que se proponga como presidente del Gobierno.

Cerca de la 1,30 de la madrugada, el general Armada comunica con el general

Gabeiras para informarle que su gestión para que se rindiera Tejero ha

fracasado.

Paralelamente, el director general para la Seguridad del Estado, Francisco

Laina, redobla sus esfuerzos para resolver el secuestro. Está en permanente

contacto con el Rey y con la JUJEM. Después de conseguir hablar con el general

Milans, Laina recomienda al Rey que no se fíe del general Armada.

Después del mensaje real, sobre la una de la madrugada, Laina vuelve a hablar

con el general Milans, quien trata de tranquilizarle diciendo que acepta las

órdenes del Rey. El director general de la Seguridad mantiene un agrio diálogo

con Milans, al que le advierte que será el responsable de cuanto pudiese suceder

en el Congreso si el GEO trata de liberar a los diputados y al Gobierno. Milans

afirma que la responsabilidad será compartida.

También fue decisiva la iniciativa de Ignacio Alfaro Arregui, presidente de la

Junta de Jefes de Estado Mayor, de constituir, permanentemente reunida, la

cúspide del mando militar.

Logran hablar con Milans para disuadirle de que anule su manifiesto, y éste se

niega. El Rey es informado puntualmente de la actitud del capitán general de la

III Región Militar.

Sobre las doce de la noche, Laina acude a la JUJEM para informar de los planes

sobre la posible toma del Congreso por parte del GEO para liberar a los

secuestrados.

 

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