Respuestas en las calles de Madrid. 
 Hay que darles una lección de civismo     
 
 Diario 16.    24/11/1981.  Página: 20,21. Páginas: 2. Párrafos: 19. 

Respuestas en las calles de Madrid

«Hay que darles una lección de civismo»

La mayoría de los ciudadanos madrileños encuestados por DIARIO 16 se mostraron

en desacuerdo con la actuación de los ultras el pasado fin de semana, a quienes

hay que darles una lección de civismo, según manifestaron algunos consultados.

Algunos, pese a ser simpatizantes, reconocen que hay que respetar las leyes.

Otros añaden que los manifestantes fueron provocados por el Ayuntamiento.

César María González, dieciocho años, estudiante: «No me afectó.»

«A pesar de que no me afectara directamente, reconozco que se han producido

numerosos atascos como consecuencia de las irregularidades del tráfico. Creo que

habría que prohibir que la gente monte esa bulla. Ahora bien, considero que a

esta gente se le ha provocado dé manera excesiva y sin ninguna razón por parte

del Ayuntamiento, al colocar esa cantidad de trabas para la celebración del acto

de esta gente. Por ejemplo, las vallas publicitarias de la plaza de Oriente ha

sido lo más provocativo. Y respecto a las multas, opino que están justificadas.

No se puede permitir que la gente no cumpla las normas de circulación.»

Paloma Gómez, veinticuatro años, administrativa: «Me molesta su ideología.»

«A mí el tema del ruido y el mogollón que han montado no me ha afectado, pero lo

que sí me ha molestado es el tema de su ideología, que es absolutamente

provocativa hacia el conjunto de los ciudadanos madrileños, que tuvieron que

aguantar durante todo el día, porque estos señores se hagan los dueños de la

ciudad. Creo que hay que ser más cívico, si se quiere salir a la calle.»

Juan Carlos Guillen, dieciocho años, estudiante: «Se pasaron.»

«Particularmente no me afectó porque formo parte de esa ideología y, por tanto,

mi valoración no creo que sea objetiva, pues yo me encontraba muy satisfecho en

ese ambiente. Reconozco que algunos grupos de jóvenes se pudieron pasar un poco,

aunque esto está justificado por la provocación del Ayuntamiento al tratar de

impedir que este acto se celebrara. Y me parecen poco justas las medidas

adoptadas por él. Creo que son represivas en exceso y provocativas, ya que es

normal que si sólo podemos reunimos en un par de ocasiones al año, y no como los

partidos de izquierda que se juntan cada dos por tres, se monten estos jaleos y

saquemos la bandera a la calle. La escasez de manifestaciones de este tipo hace

que las cosas malas resalten mucho más.»

Josefa Martínez, treinta y cinco años, empleada de banca: «Respetar a los

demás.» «Me parece muy bien que la gente tenga la ideología que quiera, pero

para ello es necesario que se respete a los demás. Y lo que me parece muy mal es

que estos grupos utilicen la bandera de todos los españoles como un símbolo

particular para sus fines. A mí no me afectó directamente, porque en vista de lo

que había padecido otros años, tomé la precaución de abandonar Madrid durante el

fin de semana. Yo no soy partidaria de ningún partido, pero sí me considero una

demócrata y creo que estos señores son unos fanáticos. Lo mejor en estos días es

no salir de casa.»

Luis Barroso Sánchez,

cincuenta y siete años: «Un atraco contra la democracia.»

«Creo que lo del fin de semana ha sido un atraco contra la democracia. Mi

familia ha salido huyendo de la quema. Pero me siento solidario con los

ciudadanos que han tenido que aguantar estas humillaciones.»

Lázaro Vega, veintetrés años, «barman»: «Tuve miedo.»

«A mí sí me afectó, sobre todo en la intranquilidad y en el temor que sentí en

la calle. Sabes que si no te metes con ellos no te hacen nada, pero a pesar de

eso en la calle había mucho miedo. Sentí especial repulsa al ver que esta gente

monopoliza la bandera de todo el pueblo.»

José María Sánchez Bustos, veintiséis años, administrativo: «Falta de respeto.»

«Me parece que lo que han hecho los manifestantes del 22-N es una falta total de

respeto hacia el ciudadano madrileño. Han sido unos provocadores en la forma y

el estilo de manifestarse. Estoy de acuerdo con que se les deje manifestarse,

pero siempre que se comprometan a respetar las normas mínimas de civismo, como

es el respeto al prójimo. Y lo que no se puede permitir es que esta gente siga

utilizando la bandera de esta manera. Así como el hecho de que se pasen toda la

noche tocando la bocina de los automóviles y que no te dejen pegar ojo. Por otro

lado,

detesto la exhibición ostentosa de la cruz gamada en los niños.»

Elena López, diecinueve años, estudiante: «Que les multen.»

«A mí sí me ha afectado. Por evitarme problemas y temores me quedé en casa. Por

la noche hasta altas horas de la madrugada del domingo estuvieron sonando los

"claxons". A estos señores es necesario multarles y darles una lección de

civismo, ya que se las han saltado a la torera.»

Porfirio Pérez, veintitrés años, piloto: «Ni bien ni mal.»

«A mí no me afectó y creo que cada uno puede hacer lo que quiera. Los ruidos son

algo normal en esta ciudad y creo que las medidas del Ayuntamiento han sido

excesivas.»

Demetrio Guerrero,

setenta y tres años, obrero de la construcción: «Iban a grandes velocidades.»

«Los follones me han afectado, sobre todo en el tema del caos del tráfico.

Circulaban a grandes velocidades y se podían haber producido verdaderos

atropellos. Parecía tan absurdo como la guerra civil.»

 

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