Autor: Siquera, Antonio. 
 Tejero y Milans del Bosch estuvieron en contacto permanente. 
 Así se preparó el golpe del 23 de febrero     
 
 ABC.    01/05/1981.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

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NACIONAL

VIERNES 1-5-81

Tejero v Miláns del Bosch estuvieron en contacto oermanente

Así se preparó el golpe del 23 de febrero

MADRID. La información, publicada ayer, que dio origen a la retención durante

unas horas de la salida de «Diario 16» estaba basada, íntegramente, en los

preparativos del intento de golpe de Estado del pasado 23 de febrero.

En su primera página el periódico tituló con grandes caracteres: «La

conspiración». En un recuadro destacado, el diario dice: «Así fue como Tejero,

Miláns, Armada, Torres Rojas y el comandante Cortina prepararon el golpe de

Estado del 23 de febrero.»

En la información, escrita en forma dialogada, se dice, entre otras cosas, lo

siguiente:

El 18 de enero pasado el teniente coronel Tejero, de paisano, acudió a un

reunión en un piso de la calle General Cabrera, de Madrid. Le franqueo la

entrada el teniente coronel Pedro Mas, y tras él percibió la figura del teniente

general Miláns del Bosch. «Esperamos al general Torres Rojas dijo Miláns- Iba a

venir también Armada, pero los Reyes, a lo mejor, van a Baqueira y ha tenido que

quedarse en Lérida...» Tejero no parpadeó al oír estos nombres, pero pensó que

sí, que el asunto iba en serio.

Miláns explicó el fundamento de la reunión: «Necesitamos un detonante previo...

La Monarquía está tambaleándose y detrás de este Gobierno de UCD vendrá otro que

será marxista.» Añadió que era monárquico visceral y «la única solución para

España es, hoy por hoy, fortalecer al Rey para que, sentado atrás y mandando,

ponga las cosas en su sitio (...). Ni siquiera habrá que abolir la Constitución;

bastará con reformarla. Seguirá la democracia, pero bien llevada».

Otras expresiones atribuidas al teniente general Miláns del Bosch son: «Se

acabará con los terroristas... Se congelará al marxismo.»

Pedro Más abrió de nuevo la puerta y entró Torres Rojas. Tejero y Miláns habían

entrado en contacto medio año antes por medio de Pedro Más, ayudante de campo

del segundo. Para Tejero fue motivo de satisfacción notar que el capitán general

de Valencia se fijaba en su persona.

A pricipios del verano pasado, Pedro Más citó a Tejero en un restaurante-mesón

de Madrid. Empezaron a sondearse y coincidieron en el diagnóstico negativo -de

la situación de España. Después pasearon por una zona próxima a la plaza de Roma

y hablaron con franqueza: «Si nos unimos .todos los que tenemos esta

preocupación bajo el mando de un general como el mío quizá haya arreglo.»

Tejero y Miláns, entraron en contacto por carta sin firma y hablan de la

necesidad de contar con un «detonante previo». Se le plantea a Tejero la

disyuntiva de tomar el Palacio de la Moncloa o el Congreso de los Diputados.

Pero el resultado de la fallida «operación Galaxia» influye en su decisión de

tomar el Congreso. Tejero viajó varias veces a Valencia para contactar con

Miláns del Bochs. Este le da autonomía para emplear las fuerzas que prefiera, y

a finales de diciembre el teniente coronel compra los autobuses y una partida de

gabardinas para camuflar a sus hombres durante el trayecto.

Tejero se encargó de hacer fotografías del Congreso y sus accesos. Tomando vinos

en bares de la zona, habla con conserjes, a tos que fue sonsacando detalles

sobre las medidas de seguridad del edificio. Una vez realizado el trabajo, citó

a Miláns en la tarde del 18 de enero en el piso de la calle General Cabrera, de

Madrid.

Es en esa reunión, en la que Torres Rojas explica que ha estado .reunido con el

coronel San Martín, jefe de Estado Mayor de la División Acorazada, y trae buenas

noticias. Según Torres Rojas, San Martín considera necesaria la operación y se

sumaba a ella. Estaba dispuesto a prepararlo todo para que la División Acorazada

se sumara al complot bajo el mando del propio Torres Rojas, que había sido su

anterior jefe. Torres Rojas añadió que, siempre según San Martín, el actual jefe

de la División Acorazada, general Juste, estaba de acuerdo, pero prefería que

fuera Torres Rojas quien asumiera el mando. Su colaboración consistiría en estar

fuera de Madrid cuando ocurrieran los hechos.

Tras exponer Tejero sus planes para la toma del Congreso, se le informó que

habría que esperar a que Armada fuera nombrado segundo jefe de Estado Mayor del

Ejército, tan pronto como se venciera la oposición de Suárez. «Dentro de poco

los partidos marxis-tas plantearán una nueva moción de censura se dijo en la

reunión de la que Suárez ya no saldrá bien parado. Si no lo evitamos, habrá un

Gobierno socialista. En esa moción de censura estarán presentes todos los

diputados y habrá llegado la hora de actuar.» Con estas conclusiones se levantó

la reunión.

Tejero quedó desconcertado cuando se produjo la dimisión de Suárez. Llamó a

Valencia, y el coronel Diego Ibáñez, hombre de confianza de Miláns del Bosch, le

dice que el plan sigue en pie; pero hay que esperar acontecimientos. En víspera

de la investidura de Calvo-Sotelo vuelve a hablar con Valencia. Se le pregunta

si puede poner en marcha la operación el día de la primera votación; contesta

que como era viernes, y ese día se dan los permisos de fin de semana, sería

difícil reunir a la Fuerza.

Le comunican que el lunes, día 23, habrá otra votación y le piden que espere. En

la noche del 19 de febrero fue citado por comandante José Luis Cortina, alto

cargo del Centro Superior de Información de la Defensa, y se encontraron en una

calle del Parque de las Avenidas, y se dirigen a un domicilio en el que Cortina

vive con sus padres, acompañados por un tercer militar, al que el comandante

presenta como «un compañero de servicio». José Luis Cortina explica que «es un

hombre del general Armada y que tanto él como su hermano, antiguo concejal del

Ayuntamiento de Madrid, colaboran regularmente con el general. También implicó a

otro oficial: Pardo de Santayana.

Tejero acepta la explicación de que la operación es bicéfala (Armada-Miláns del

Bosch) y Armada tiene más cabeza de águila que Miláns. Pero no puede evitar que

comiencen a rondarle dudas sobre el protagonismo de Armada. Cortina le explica

algunos de los decretos que entrarían en vigor tras la operación, que estaban ya

redactados y hasta firmados; que después de la toma del Congreso una autoridad

militar se dirigiría a los diputados, y que no debía extrañarse si algún

portavoz de éstos se levantaba para justificar ante sus compañeros la iniciativa

militar. Cortina añadió que los propios socialistas son más bien

socialdemócratas y muchos de ellos coinciden en la necesidad de un «golpe de

timón»". Algunos diputados ya conocen una consigna para tal supuesto, del estilo

de «ha llegado el elefante»

Cortina precisó que desde la toma del Congreso hasta la llegada de «la autoridad

militar» transcurrirían unas dos horas. Podría decir a los diputados que

llegaría en veinte minutos, pero el plazo se iría alargando hasta esas dos

horas. Cortina abordo luego un tema que impresionó mucho a Tejero: por encargo

de Armada se han mantenido contactos con Estados Unidos y el Vaticano para

sondear la iniciativa. Según Cortina, ambos poderes habían transmitido que era

un cuestión interna de España, pero en cualquier caso apoyaban la continuidad de

la democracia y la Corona. Por último, le dice que tiene que ver a Armada antes

del «Día D». Tejero encuentra esto extraño, ya que Miláns del Bosch no le había

dicho nada al respecto, pero acepta el encuentro «Diario 16» finaliza aquí esta

primera parte del informe publicado ayer con la firma de Antonio Siquera.

 

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