Autor: Urbano, Pilar. 
   Las lagunas del Informe Oliart     
 
 ABC.    01/05/1981.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

/IERNES 1-5-81

NACIONAL

Hilo directo

Las lagunas del «Informe Oliart»

El ministro Oliart sabía perfectamente que la explicación del «golpe» que estaba

ofreciendo a los diputados, puertas del hemiciclo a cal y canto, texto «máximo

secreto», no eran «ni toda la verdad, ni nada más que la verdad...». Prudencias

políticas y militares aconsejaban ciertos silencios, ciertos vacíos, ciertos

saltos de caballo en el horario narrativo de los hechos del 23-F. La periodista

que bajo firma tuvo, un domingo lluvioso, la penosa ocurrencia de alfombrar el

suelo del cuarto de estar de su casa con cuartillas en blanco, en las que

previamente había escrito una hora: 18,22..., 18,45..., 19,05..., etcétera. Y se

entretuvo en distribuir, por horas y minutos, el relato del ministro Oliart.

Cortejó después aquel atrabiliario «puzzle» con otra narración «minuto a minuto»

que había obtenido, en su día, del director de la Seguridad del Estado,

Francisco Lafna, y aun con otras dos, «cazadas» aquí y allá en conversaciones

con «militares bien informados». Resultado: los hechos y las horas bailaban en

momentos claves. Los personajes protagonistas aparecían y desaparecían del

escenario como antojadizos «guardianes». Actuaciones de trascendencia singular

brillaban por su unsencia. Se omitían nombres y se repetían hasta la saciedad

«siempre los mismos». Se silenciaban contactos telefónicos interesantes y se

transcribían literales otros de menor entidad...

La periodista tuvo la certeza —corazonada y papel— de que allí faltaban

nombres, hechos e intenciones. Recogió el «puzzle» del suelo y se guardó sus

dudas.

• Un buen día, inesperadamente, ¡zas!, el arresto y procesamiento del corone!

Ibáñez Inglés, segundo jefe del Estado Mayor de la III Región, cuyo nombre se

omitía en todo el informe Oliart, pese a parecer como autor del manifiesto de

Miláns y hombre conocedor de todos los secretos de la «operación Miguelete», a

quien Tejero telefonearía en cuanto supo de la dimisión de Suárez, que,

aparentemente, derrumbaba los proyectos de «golpe», y de quien Tejero obtendría

la con´irmación oral de que «todo el plan seguía en pie..., pero había que

esperar acontecimienos».

Otro buen día, ¡zas!, la noticia del relevo del general Juste en el mando de la

División Acorazada Brunete, con una escueta y vacua explicación oficial del

teniente general Gabeias: «Por conveniencias del Mando»... Una Je las grandes

incógnitas en el informe-Oliart ?ra precisamente la actuación «paso adeante,

paso atrás» del general Juste en la arde del 23-F. La periodista se

preguntaba,.y sigue preguntándose si Juste conocía o no os preparativos del

«golpe» en fechas anteiores como, al parecer, llegó a decir su jefe Je Estado

Mayor, el procesado coronel-San Martín á Torres Rojas: que Juste estaba de

icuerdo en que la DAC de Brunete se sunara al complot, pero prefería que fuese

el general Torres Rojas, antiguo jefe de la DAC, quien asumiera el mando.

La ausencia de Juste y San Martín del Cuartel General de la DAC, desde por la

maiana del 23-F, aparece justificadísima en el nforme-Oliart: «Presencia en los

actos conmemorativos de la Brigada Paracaidista de Alcalá de Henares, viaje

hacia Zaragoza para presidir unas maniobras («Beta»)... y estratégica parada

para almorzar en el parador Santa María de Huerta.

Desde allí, San Martín telefoneó a la DAC, ¿para qué... si no para dar una seña

de localización? Informaciones «oficiosas» pusieron en boca de Torres Rojas la

afirmación de que la «colaboración de Juste consistirá en ausentarse de Madrid,

cuando llegue el día D». Nada relata el informe Oliart de una confrontación de

«autoridad» entre-Juste —ya regresado a la DAC, a las cinco de la tarde,

interrumpiendo el viaje —y Torres Rojas, cuya presencia entre los jefes y

oficiales de la Brúñete resul-:aba anómala y fuera de lugar...

Con un «Juste que comprende que hay que ganar tiempo» se justifica que el

general confirme las órdenes de acuartelamiento y puesta en marcha de la

«Operación Diana», «alerta dos», «lunes», dadas en su ausencia y sin su

conocimiento... Y es importante recordar que el respaldo armado al «golpe» sólo

podía hacerse «con» la DAC.

Al narrar cómo Juste, producido el asalto, decide comprobar en la Zarzuela,

telefónicamente, si está allí el general Armada (se le había dicho que «a partir

de las ,seis de la tarde, Armada estaría en la Zarzuela»), el informe «oculta la

llamada, desde la Zarzuela, al teniente general Gabeiras; la respuesta de éste;

la conversación del general Armada con la superioridad y el diálogo entre él

genera! Juste y el general Armada, en e| que éste le dice que puede, y debe,

«decir a todo el mundo que no autoriza a nadie para que utilice su nombre y

menos invocado como si fuera cosa del Rey» (el entrecomillado es transcripción´

literal de un párrafo del «recurso de amparo constitucional», presentado por la

defensa de Armada contra el ministro Oliart por su informe al Congreso).

Nada se explica en el ¡nforme-Olíart de los contactos anteriores entre Tejero-

Miláns,

Miláns-Torres Rojas, Miláns-Pardo Zancada, Miláns-Armada... Nada de los viajes

valencianos de Tejero y del propio Armada, coincidiendo éste, para más datos,

con la exposición Interfiera... Nada, de la famosa sobremesa de Armada, en

Lérida, con los socialistas Raventós y Múgica. Conversación de cuya importancia

da idea el hecho de que Múgica, a petición de Felipe González, redactase un

.informe confidencial, que la Ejecutiva del PSOE hizo llegar al presidente

Suárez.

En ningún momento aparece el nombre del comandante de Estado Mayor, José Luis

Cortina, destinado en el CESÍD y hombre clave en el desmontaje del espionaje

soviético en España en los últimos años, que el 19 de febrero por la noche

citaba a Tejero en una calle del Parque de las Avenidas, presentándose como

«hombre del general Armada», y que por lo visto, según declaraciones de Tejero

le da la primera noticia de que, «aunque el mando de esta operación es bicéfalo,

Armada tiene más cabeza de águila que Miláns»... Cortina será quien suministre a

Tejero los detalles posasalto: decretos, ya redactados, que entrarían en vigor;

llegada al .Parlamento de una autoridad militar..., «transcurridas dos horas»

(demasiado compás de espera para un general que estuviese ya en Madrid..., ¡y

seguir el misterio en torno a la «autoridad militar» esperada en el Congreso!)

El mismo Cortina desvelaría a Tejero un «pormenor» que a esta periodista le han

confirmado en medios parlamentarios competentes: «no le extrañe si algún

portavoz se levanta para justificar" ante sus compañeros la iniciativa militar»,

sin duda refiriéndose a socialdemócratas de UCD y a algunos socialistas—Pilar

URBANO.

MAÑANA: LAS LAGUNAS DEL INFORME-OLIART (2)

 

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