1981. Resumen del año. 
 Por la libertad, la democracia y la Constitución     
 
 ABC.    31/12/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC

1981

12 MESES DE POLÍTICA NACIONAL

Por la libertad, la democracia y la Constitución

Fue por la libertad, la democracia y la Constitución. Tres ideales de

convivencia que han peligrado más que nunca, desde la nueva andadura, en este

1981 que hoy termina. Nunca como en los doce últimos meses hemos sentido que

podíamos perder lo que con tanto esfuerzo, año a año, afanosamente, habíamos ido

atesorando: tanto como la paz y la tolerancia hacia el que disiente. En estos

doce meses los ciudadanos han hecho kilómetros y kilómetros en muchas provincias

reafirmando su unidad y pidiendo que nos dejen los golpistas, que cesaran las

metralletas asesinas y que, de una vez por todas, nos dejen vivir en paz. Un día

tuvimos que parar todo el país dos minutos, en el silencio más atronador de

nuestra historia, en recuerdo y homenaje de muchos españoles abatidos por

defendernos a los demás. Gol-pismo y terrorismo estaban latentes ya lo sabíamos

de antes , aunque esta vez se mostraron con mayor audacia y crudeza.

Y el balance, muy apresurado, es que estamos saliendo. Que nuestro Rey y la

inmensa mayoría de las Fuerzas Armadas pararon el golpe, aunque aún, por

desgracia, no haya sonado la hora del juicio. Pero estamos en esa lucha. Como en

la otra, contra el terrorismo. Va a ser larga y cruenta, pero parece que cada

día vamos sabiendo más de la maldita ETA y del siniestro GRAPO que aún queda .

Les estamos quitando la iniciativa y empezamos a desmontar su tinglado de muerte

y de horror. No aprenderán nada, porque con ellos sólo cabe el exterminio, pero

por primera vez en mucho tiempo las manifestaciones y la colaboración ciudadana

demuestran que se están quedando solos.

A tanto sobresalto de este 1981 que no nos vuelva, las fuerzas políticas han

contestado con responsabilidad en tos grandes problemas del Estado. Desde la

Moncloa se ha aportado seriedad, y desde el PSOE solidaridad, pese a que sus

inquietudes por arrimar el hombro desde el mismo Consejo de Ministros no fueron

atendidas. Se han tendido puentes de acuerdo para seguir solucionando la grave

crisis de la economía y al fin hay un diseño aunque algo habrá que remodelarlo

para contento de todos en el tremendo jeroglífico autonómico, una tarea en la

que tendremos que emplear muchos años.

Pero las dificultades no han venido sólo de tos grandes problemas. En la casa de

cada grupo político hay demasiados asuntos por arreglar. La crisis que ha hecho

mella en muchos partidos se ha encargado de esbozar un nuevo mapa político que

sin duda nos llevará a las elecciones generales.

El partido en el Poder ha experimentado en todo el año la mayor convulsión

política de su corta historia. Hemos asistido a la más espectacular maniobra de

acoso y derribo de un presidente, resuelta por la vía constitucional, pero

tremendamente traumática para una UCD que afronta el nuevo año con proyectos de

recomposición. A la izquierda, los comunistas han andado a la greña sin que se

vea

el final. El partido de la oposición se ha fortalecido internamente aun llegando

a artificiosas unanimidades en tomo a un proyecto de recambio. En la derecha

constitucional, Manuel Fraga ha conocido en Galicia el «resurrexit», con unos

resultados que aventuran mayor pujanza electoral de su oferta. Y hay nuevos

grupos, desgajados de los existentes, que también piensan probar fortuna.

Todo se está recomponiendo con vistas al cambio, ya por la izquierda, ya por la

derecha, ya por un nuevo centro, pero cada vez está más claro que el nuevo

Parlamento que se ha de elegir quizá antes de que volvamos a publicar unas

páginas como éstas para el 82 no será el mismo. Algunos vieron en todo ello un

pretexto para la desestabilización de todo el sistema hay a quien cualquier

pretexto les basta , pero la democracia para que sirva exige claridad en las

ofertas políticas. Y bienvenidas sean las convulsiones si al fin el ciudadano

sabe bien lo que puede elegir con su papeleta de voto.

El 81 acaba con estas inquietudes, bien acabado está. Que venga el 82 como un

respiro o al menos mantenga el lema del 27 de febrero: por la libertad, la

democracia y la Constitución.

UCD ya no es la misma

El PCE, un campo de minas político

23-F. un día que duró un año

LOAPA concierto para instrumentos desafinados

La Policía le toma la iniciativa a ETA

 

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