Autor: Alonso-Fueyo, Sabino. 
   Fraga Iribarne, Protagonista     
 
 ABC.    18/02/1975.  Página: 31. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

FRAGA IRIBARNE, PROTAGONISTA

Manuel Fraga Iribarne es hombre de acción, siempre está dispuesto a transformar toda posibilidad en

acto. Mas es la suya una personalidad dinámica, que descansa sobre conocimientos precisos, bien

trabados; de ahí que, al mismo tiempo, sea un riguroso científico y un político militante. Preocupado

siempre por los problemas de España, a partir de «nuestra propia realidad». Lleva a España en su corazón

y en su mente, con un profundo y casi desesperado amor.

La actualidad periodística ronda con mucha frecuencia a Fraga Iribarne, como conferenciante, autor de

libros y «un hombre para el mañana inmediato»: con su inquietud política, intelectual e ideológica. Atento

a las urgencias vitales de nuestro tiempo, sabe muy bien que la complejidad de la persona postula

distintas esferas de su actividad, frente a la excesiva especialización o tecnificación de la sociedad actual;

pero quiere evitar su anárquica independencia, y las integra en un orden: el que emana de la misma

esencia del hombre. Tal es su preocupación, la de lograr un equilibrio entre la acción y el pensamiento,

hacer de la verdad una visión directa del dinamismo en que todo ser consiste.

En la contienda entablada actualmente entre el científico y el politico, el profesor Fraga no adopta una

postura exclusivista y parcial, porque el intelectual que así se comportase se encastillaría dentro de sí, se

ensimismaría y se haría Narciso. Acepta más bien los condicionamientos obligados del progreso

científico y subraya especialmente la importancia del político en la circunstancia histórica del presente.

Siente impaciencia por entrar en relación estrecha con la inédita realidad histórico-social, por humanizar

el pensamiento, ya que el pensamiento humanizado es exactamente el pensamiento razonable.

Indudablemente, los aciertos en la conducta y en los modos de proceder no se aprenden en los libros ni en

el estudio propiamente técnico; resultan de una experiencia general adquirida en el diálogo con las gentes

y en el contacto con las cosas. Creo que en esta línea está esta afirmación de Manuel Fraga Iribarne:

«Importa una comprensión del mundo más bien «vivida» o «compartida» que «sabida».

Es decir, que en política cuenta mucho eso que suele llamarse «juicio sólido» y que es el resultado de un

cierto tipo de experiencia, de la responsabilidad y de una activa presencia en los azares de la vida

corriente. ¿No es exactamente esto lo que viene haciendo Manuel Fraga Iribarne, al que, dada su

virtualidad creciente, se le ha equiparado a un «ciclón»? Yo diría más bien que es todo un temperamento

en el que se encuentran los verdaderos integradores de una fuerte personalidad, y en el que se confiere a

la idea, al pensamiento, la carga de emotividad precisa para poner en marcha a la voluntad.

Convencido de que la realidad histórica es ascensión o movimiento hacia adelante: mantenerse en lo

esencial, cambiando al mismo tiempo Porque, en la vida, parar es morir Sabino ALONSO-FUEYO

 

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