Tejero, presentado como un mero ejecutor de las órdenes de la superioridad     
 
 ABC.    29/09/1981.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 6. 

Tejero, presentado como un mero ejecutor de las «órdenes de la superioridad»

El abogado del teniente coronel Tejero, Ángel López Montero, mantiene

insistentemente en el relato de los hechos que su cliente fue siempre un mero

ejecutor de las órdenes recibidas de la «superioridad». Con esta argumentación

entrelaza otra idea exculpatoria: la de que su defendido fue consciente en todo

momento «porque así se le había reiterado, de que era un acto de servicio a la

Corona al Rey, a España, a la .Constitución ya la democracia».

De acuerdo con estos planteamientos, el letrado estima que Tejero no incurrió en

delito alguno y pide su absolución con todos los pronunciamientos favorables.

Entre las pruebas que propone para el plenario figura la «de recabar de S. M. el

Rey y de S. M. la Reina formulen, sí a bien lo tienen, declaración por escrito

>en torno a las preguntas contenidas en un cuestionario que no se ha dado a

conocer.

El abogado López Montero comienza surelato de los hechos aludiendo al almuerzo

celebrado el 10 de enero de 1981 en Valencia, al que asistieron, entre otros,

Miláns del Bosch y Armada.

De acuerdo con la personal versión del abogado de Tejero, «el general Armada

relirio las conversaciones que había tenido en el Pirineo Con S. M. el Rey y S.

M. (a Reina, manifestando el general Armada que el Rey estaba ya harto de Suárez

o de la actuación de éste; que estaba viendo la posibilidad de cambiarlo como

jefe del Gobierno, que había pasado revista a los futuros presidentes del

Gobierno y que no encontraba ninguno idóneo. Que el Rey se inclinaba por un

Gobierno de civiles, y la Reina, al parecer, por un Gobierno de militares».

La clara utilización de la más alta Magistratura del Estado con fines

excúlpatenos la hace el abogado López Montero a través de testimonios y

declaraciones indirectas, que, generalmente, atribuye al general Armada. Pese a

todo, no duda, en su intento de involucrar a la Corona, en atribuir al Rey

afirmaciones textuales de extrema gravedad. Llega a afirmar que en la reunión

mencionada el general Armada refirió, igualmente, al teniente general Miláns del

Bosch. que «en sus conversaciones con el Soberano habían hablado de la situación

grave que atravesaba España y de la posibilidad de que hubiera alguna acción

violenta, a lo que S. M. el Rey había dicho exactamente que «habría que ver la

forma de reconduciría».

Es en esta reunión de Valencia cuando Miláns y Armada acuerdan contactar con

personas de Madrid «a quienes poder transmitir la preocupación real, según al

abogado López Montero.

López Montero insiste en su defensa en que a Tejero no se le autoriza, ni

siquiera se le insinúa, que haya de proceder a la disolución del Parlamento ni a

la dimisión del Go-bierno, cosa «que cumplió con exactitud». También enfatiza la

valoración de que la acción no era violenta y afirma que los disparos que

hicieron los guardias civiles a! irrumpir en el hemiciclo tenían como objeto

impedir que alguien hiciera frente a la fuerza, desatándose con ello una

situación de violencia no deseable. También ofrece López Montero su particular

versión sobre el ofrecimiento de Armada a Tejero para presentarse como

presidente de Gobierno.

Afirma que al llegar Armada al Palacio del Congreso le dijo al teniente coronel:

«Tejero, quite la tropa del hemiciclo, reintegre a sus puestos a los diputados

que estén fuera de él, que les voy a proponer la formación de un Gobierno

presidido por mí.» Tejero preguntó si el teniente general Miláns iba a ocupar

alguna cartera, «a lo que el general Armada le contestó que él era el único

militar del nuevo Gobierno y que iba —repitió— como presidente, y que iban en él

los diputados Felipe González, Solé Tura y Mágica Herzog por el PSOE y varios

otros de UCD». (Observe el lector el error garrafal de la «lista», que coloca

entre las filas del PSOE a uno de los más relevantes líderes del PCE, el

diputado Jordi Solé Tura.) Tejero —continúa la narración de López Montero—

respondió que eso no se lo ibía comunicado ni el teniente general Miláns del

Bosch ni el comandante Cortina, ni propio general Armada en las reuniones habian

tenido.

 

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