El golpe de Pavía y la Guardia Civil     
 
 ABC.    23/04/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

CORRESPONDENCIA

EL GOLPE DE PAVÍA Y LA GUARDIA CIVIL

Señor director: En ABC del día 19 de marzo don José María de Areilza publica un

trabajo titulado «EL golpe de Pavía».

Sin tratar de polemizar en ei caso, y sí únicamente aclarar este hecho

histórico, voy a referirme a cómo se relata este suceso en una historia de la

Guardia Civil qué publicó a principios do este siglo el oficial de la misma

señor Gistau Ferrando y que, en obligada síntesis, dice: que el año 1873 fue de

prueba para la Guardia Civil a partir de la proclamación de la ¡República. Entre

otros sucesos ciertamente graves merecen destacarse los que provocaron los

denominados batallones republicanos que ya habían desarmado a la Guardia Civil

en Granada y se rumoreaba que pretendían nacer igual en Madrid.

El coronel de la Guardia Civil don José de la Iglesia y Tompes era el jefe del

XIV Tercio de la capital de España. Era ésta una unidad modelo, de gran

disciplina y gran espíritu militar. Al reorganizarse el Ministerio de la Guerra

se acordó reservadamente el relevo de la oficialidad, pero, con alto ejemplo de

compañerismo, ninguno de los incorporados aceptó el relevo. El brigadier que

mandaba el Cuerpo y los coroneles del I y el XIV Tercio fueron arrestados en el

Ministerio, pero este último coronel, antes de cumplir el arresto, concentró a

sus hombres en el cuartel del barrio de Salamanca, que ocupó militarmente.

Posiblemente esta medida persuadió al mando a levantar los arrestos.

No obstante, el coronel La Iglesia fue desposeído del mando del Tercio e! 9 de

septiembre de 1873 y procesado.

Cuando Pavía disolvió las Cortes —se viene a decir en esta historia— contaba,

efectivamente, con la guarnición, pero ignoraba si tenía la adhesión do la

Guardia Civil.

Aunque el coronel La Iglesia continuaba en situación de jefe sin mando de tropas

se presentó al capitán general al tener noticia de los movimientos militares que

preparaba, ordenándole Pavía que tomara el mando de la compañía de la Guardia

Civil que prestaba protección en el Congreso y que mandaba el capitán don Manuel

García Kaggen, para disolver las Cortes cuando el so lo ordenara.

El coronel La Iglesia se presentó en el Congreso y las fuerzas le acataron y

obedecieron, tomando el mando de la unidad ya en el interior del edificio.

Y cuando los dos ayudantes del general Pavia comunicaron al coronel que la

intimidación de disolución hecha al presidente no había sido acatada, el

corone!, sin permitir que le acompañara un solo guardia, penetró en el salón

seguido por la Sección de Cazadores que había venido escoltando a los ayudantes.

Y termina e! historiador asegurando que así el cantonalismo recibió el golpe de

muerte y e! carlismo perdió toda esperanza de triunfo, dándose en aquella jomada

üegat y violenta el primer paso para la restauración de la Monarquía en el Rey

Alfonso XII.—Leonardo GABALDON (Valencia).

CENTENARIO DE CALDERÓN DE LA BARCA

Señor director: (Buen año éste por lo que a aniversarios concierne!

Se conmemoraron los setenta y cinco años de la muerte de Gabriel y Galán, poeta

del campo castellano y extremeño, y no ha pasado desapercibido el centenario de

Juan Ramón Jiménez, maestro que fue del grupo poético del 1927. Cien años

también del óbito de Fetíor Mijailoyitch Dostoievsky, el mejor novelista de

todos los tiempos en opinión do muchos, y para honrarle a él so ha erigido un

monumento a Pushkin en la Fuente del Berro...

Admirable fue e! despliegue que mereció la figura de Quevedo el año pasado, con

motivo del IV centenario de su nacimiento, y ya se ha hablado éste de Santa

Teresa, cuya muerte se conmemora el próximo... día 4 u 11 de octubre

precisamente, coincidiendo con la reforma gregoriana. Se prepara en la

Universidad & Distancia un ciclo de conferencias centradas en la personalidad

imponente de Publio Virgilio Marón —«honorate l´altissimo poeta», nos exhorta el

Alighiori en su «Comedia»—, pues parece qua los eruditos se han puesto de

acuerdo en cuál sea el año de su muerte.

Pero no se oye nada de quien debiera acaparar los elogios de todos, da aquel

coloso de nuestras letras patrias, segundo dramaturgo indiscutible de las Espa-

ñas, el poeta español más conocido y admirado en el extranjero, monarca absoluto

del drama alegórico sagrado, quien no conoce rival después de Dente como poeta

del simbolismo cristiano, filósofo monumental de los escenarios...

¿Cómo es posible que no se miente a todas horas, por Prensa, radio y televisión,

a don Pedro Calderón de la Barca? ¿Cómo no naufragamos en un mar de glosas y

elogios encendidos de su obra? ¿En qué piensan los hombres do Letras de este

país, que no desempolvan y nos hacen revivir la obra de ese coloso tan nuestro

y, verdaderamente, tan del género humano, porque hombres como Calderón no son

patrimonio de un solo pueblo ni de una raza, sino de todo el género humano?—

Ignacio LOBO GUTIÉRREZ (Madrid).

 

< Volver