Autor: Ortigueira, Guillermo J.. 
 Partidos y centrales escondieron archivos y documentos comprometedores. 
 Los tanques impidieron dormir a los valencianos     
 
 Pueblo.    25/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LOS TANQUES IMPIDIERON DORMIR A LOS VALENCIANOS

VALENCIA. (PUEBLO, por G. ORTIGUEIRA)—La primera hora de la mañana de ayer

todavía marcaba una incógnita en Valencia, pero pronto los ciudadanos

valencianos, ante las noticias de serenidad difundidas por las emisoras,

reemprendieron la tarea normal, convirtiendo una jornada casi normal en la

mayoría de las actividades. A última hora del día de ayer, y tras el final del

fallido en el Congreso de los Diputados, la tranquilidad quedaba restablecida.

Pero difícilmente Valencia olvidará las largas horas de tensión vividas en la

tarde del 23 de febrero, y que se acrecentaría en la madrugada de ayer. Al

comunicado que la primera autoridad militar hacía público a través de los medios

de difusión, poco antes de las siete de la tarde, seguiría —como ya saben

nuestros lectores— la presencia en las calles y carreteras valencianas de tantas

y abundante material militar, con el consiguiente movimiento de tropa.

A partir del momento en que los 11 puntos del bando firmado por el teniente

general Jaime Miláns del Bosch, capitán general de la III Región Militar, fueron

difundiéndose con intermitencia de media hora, la sospecha de que algo muy grave

estaba pasando o iba a pasar, fue creciendo en Valencia.

El artículo sexto del citado comunicado establecía el toque de queda, y otro de

los puntos especificaba que todo el poder judicial y administrativo quedaba

asumido desde el instante de la difusión del bando, por Capitanía General.

En poco menos de una hora la noticia de los sucesos en el Congreso de los

Diputados y la repercusión en Valencia era conocida por la mayoría de los

valencianos. Los centros públicos y establecimientos cerraron antes de la hora

acostumbrada, y en la calle —con un ambiente denso, de preocupación— se

descubría una precipitación por llegar a los hogares antes de la hora del toque

de queda. Los políticos no eran localizables en sus hogares y las sedes de los

partidos y centrales sindicales eran abandonadas. Algunos líderes habían

procedido con urgencia a esconder documentos y archivos que, en caso como el que

parecía se avecinaba, resultarían comprometidos. A la vista de los

acontecimientos, la Corporación Municipal abandonaría la casa del Municipio,

quedando ésta custodiada por la Policía Municipal, además de las Fuerzas de

Seguridad del Estado.

Fue a partir del momento de emitirse el mensaje del Rey Don Juan Carlos por los

medios de difusión, ya en la madrugada, cuando la tensión descendería. Sobre las

dos de la madrugada la situación en Valencia recuperaba una cierta normalidad,

aunque hasta dos horas más tarde todavía podrían verse unidades militares por

la* calles. Por otro lado, el control de vigilancia militar en emisoras, otros

medios de difusión y entidades públicas quedaba relevado por agentes de la

Policía Nacional.

Casi paralelamente las corporaciones: Gobierno Civil, Ayuntamiento. Diputación y

Consell, reasumían los poderes. Fue sobre las cinco de la madrugada cuando un

último comunicado de Capitanía General derogaba los 11 puntos del bando hecho

público casi doce horas antes.

La junta de seguridad que preside el gobernador Fernández del Río, al volver a

hacerse cargo de sus funciones, acordó unánimimente restablecer las medidas que

antes de la difusión del comunicado de Miláns del Bosch— se habían adoptado y

que eran encaminadas a la protección tanto de los medios de difusión como sedes

de partidos, instituciones y sindicatos. La Corporación Municipal se reunió

durante ]a madrugada, analizando la situación especial de Valencia,

 

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