Autor: Narvión, Pilar (CASANDRA). 
   Democracia y transistor     
 
 Pueblo.    25/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

DEMOCRACIA Y TRANSISTOR

UNO de mis colegas franceses, me ha comentado su admiración y su sorpresa ante

la serenidad del pueblo español en ocasión del asalto del Congreso por los

enloquecidos del 23 de febrero.

Una de las razones ha sido, sin duda, la excelente información que en todo

tiempo estuvo al alcance de todo el mundo. Fue imposible que nadie intoxicase a

la opinión pública, en ningún momento circularon bulos alarmistas. Pasados los

primeros momentos de desconcierto natural, todo el mundo supo a qué atenerse.

Todo «1 país conoció la realidad y sabia que los hechos se circunscribían

concretamente al palacio del Congreso y a la III Región de Valencia, y todos

supimos inmediatamente que el Rey iba a hablar. Todos le escuchamos y con más

atención que nadie posiblemente el propio Miláns del Bosch que, oído el Rey,

retiró las tropas de las calles de Valencia.

EL democrático fenómeno del transistor, que puso las informaciones al alcance de

todos los españoles, conforme se producían y sin distinción de clases ni de

geografías, hizo posible esa serenidad que comenta mi colega. El gran miedo, el

pánico, lo produce lo desconocido. Los españoles desde la alucinante escena de

la entrada del comando en el hemiciclo que se escuchó en directo, estuvieron

fiel y continuamente informados al minuto. Sabían que el resto del Ejército

estaba junto al Rey, que el Monarca había convocado a los subsecretarios, que el

Senado seguía ostentando la representación del pueblo, que las grandes

instituciones se mantenían alerta, la calma reinaba en todo el país, y en

ninguna parte había ningún movimiento callejero ni otro conato subversivo.

CUANDO se recuerdan los relatos de otras jornadas históricas, como la del 14 de

abril del 31, por ejemplo, en la que ni el Rey, ni los hombres que iban a formar

el gobierno provisional, ni el Ejército, ni nadie tenía noticias ciertas: Se da

forzosamente todo su valor social a la importancia de la información al alcance

de todos, que ha hecho posible el transistor. Nadie durmió en España esa noche,

todos estuvimos pegados a nuestro transistor, todos éramos gentes bien

informadas y, por tanto, difíciles de manipular.-

Todos asistimos en directo al desenlace del golpe minuto a minuto. Eran muy

pocos los privilegiados que sabían, por un momento, un poco más de lo que

sabíamos todos. Todos vivimos unidos los acontecimientos, y una información

eficaz de la Prensa escrita y de la televisión, que completaba la noticia en

crudo del transistor, nos unió en idéntico sentimiento de defensa común de

nuestras libertades y nuestra democracia tan bien servidas por la Prensa, en

esta ocasión histórica.

 

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