Autor: Calvo Hernando, Pedro. 
 Las 18 horas más largas de la democracia. 
 Las grandes interrogantes     
 
 Ya.    25/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Las grandes interrogantes

EL mismo esfuerzo que han desarrollado todos los medios de comunicación para

servir al pueblo español tan espléndidas informaciones sobre el suceso más grave

de estos cinco años, «1 mismo esfuerzo hay que exigir a los responsables del

Estado para que sean aclarados cuanta antes las grandes interrogantes que nos

están acuciando. Y nos acucian especialmente a los profesionales que hemos

tenido la oportunidad de vivir con toda intensidad estos graves sucesos e

incluso de hablar con muchos de los componentes de la operación golpista durante

esas tres horas que se nos permitió permanecer en el Congreso de los Diputados.

Es claro que los asaltantes contaban con más altas complicidades. Sus gestos

triunfales, su petulancia y su anuncio de que iba a llegar «el jefe» son

indicios innegables. Si el teniente coronel Tejero es realmente un

desequilibrado, como en cierto modo parecía, razón de más para pensar que él

solo no podía organizar un golpe que prosperó hasta una cota nada despreciable.

¿Quién es esa autoridad militar que se nos anunció para veinte minutos después y

que jamás llegó?

¿Cuál es el papel que realmente ha jugado el capitán general de Valencia, Milans

del Bosch? La lectura por los golpistas del bando de Milans, esas conversaciones

grabadas y también observadas por algunos periodistas, el comienzo de la

proclama de Tejero..., todo ello parece comprometer al

capitán general de Valencia. ¿Cuál es su grado de responsabilidad, si es que es

alguno?

La gran decepción sería que también ahora se nos dijera a los españoles que los

sucesos del Congreso de los Diputados son obra de un loco a de unos locos

aislados y que nada hay más allá.

En cuanto a la toma de Rtve, se aclara que aquello formaba parte de las

previsiones de protección militar en caso de golpe. Pero ¿quién tiene que

explicar por qué esas coacciones y esas amenazas de que han hablado personas

responsables de Prado del Rey? ¿Por qué esos minutos de música militar en Radio

Nacional, que alarmaron a todo el que sabe algo del modo de operar con los

grandes medios de comunicación en caso de golpe de Estado? El golpista que

torpemente nos leía el bando de Milans también nos leyó la noticia de la toma de

Rtve, interpretándola a su favor, desde luego.

¿Cuántos guardias civiles estaban realmente implicados en la intentona? Yo hablé

—incluso largamente— con ocho o diez de ellos. Y puedo asegurar que abundaba el

elemento engañado o no comprometido de antemano. Su despiste era fenomenal. Y no

hacían teatro. ¿Como es posible que se pueda involucrar en una acción de esa

naturaleza a una serie de números de la Guardia Civil? ¿Cómo se les puede

invocar una disciplina sin saber a quién han de obedecer? ¿Cómo Tejero —artífice

de la Operación Galaxia— podía funcionar tan libre y bonitamente por la vida sin

que nadie sospechase nada?

E1 descontrol era captable desde las primeras conversaciones con los guardias

rebeldes. Hacían y decían cosas impropias de un goipista serio. Y, sin embargo,

increíblemente, nada había trascendido a los servicios de información militar y

de la Guardia Civil competentes. ¿Cómo una gente que demuestra tal grado de

desorganización y de simpleza es capaz de no cometer antes ningún error que le

haga detectable a esos servicios? La palabra «Bolivia» estuvo en boca de más de

un periodista durante aquellas horas y las que vinieron después.

Calvo Ortega se ha apresurado a decir que éste no es el momento adecuado para

las depuraciones. Clara, ni ningún otro momento, siempre que por depuración se

entienda otra cosa que no sea la necesaria limpieza en todos los cuerpos del

Estado de todos aquellos componentes que pongan en riesgo la democracia o el

buen funcionamiento del sistema democrático. «Ahora o nunca»; esa era la frase

favorita de un montón de diputados de todos los partidos en las horas siguientes

a su liberación. Incluidos algunos de Coalición Democrática. ¿Se aprovechará la

ocasión para hacer ahora en favor de la democracia lo que nunca se quiso hacer?

Hay más preguntas, por supuesto. Pero hay una de profundo alcance político que

ya tenía que estar contestada. Esos rumores sobre Gobierno de concentración o de

gran coalición.

No sólo rumores. Yo, he escuchado personalmente numerosas opiniones de diputados

de izquierda, de centro e incluso de derecha que abogaban por una fórmula de ese

estilo como respuesta de la democracia española a la feroz agresión de que está

siendo víctima. ¿Nos aclararán los líderes y los partidos sus reales posiciones

al respecto, a sabiendas de que para esta tarde a las cuatro y media está

prevista oficialmente la elección de Calvo-Sotelo?

También se ha dicho que durante la larga y terrible noche del Congreso hubo

ocasión de hablar y que no faltaron sugerencias como la de apoyar masivamente

esta tarde al candidato a la presidencia del Gobierno. ¿Piensan aclarar todo

esto a ese buen pueblo español que tan contundente lección de serenidad y de

madurez acaba de dar al mundo?

Y un último interrogante: ¿Estábamos todos equivocados al dar por bueno aquello

de que se había terminado la transición y había comenzado una nueva era de

normalidad democrática?

Pedro CALVO HERNANDO

 

< Volver