Las 18 horas más largas de la democracia. 
 Nervios, sollozos y abrazos, primeras reacciones de los diputados tras su liberación     
 
 Ya.    25/02/1981.  Página: 9-10. Páginas: 2. Párrafos: 21. 

LAS 18 HORAS MAS LARGAS DE LA DEMOCRACIA

Nervios, sollozos y abrazos, primeras reacciones de los diputados tras su

liberación

El general Sáenz de Santamaría parece que fue el último en dialogar con el

teniente coronel Tejero antes de la liberación de los diputados. Sólo dijo unas

palabras a los periodistas que nos agolpamos en torno a él: «Todo se ha

arreglado; los van a liberar en unos minutos.» Familiares y amigos esperaban a

los diputados a la entrada del hotel Palace. El encuentro fue tenso y

emocionante. Abrazos, sollozos, histeria, palabras cortadas por el nerviosismo.

Los primeros diputados que enfilaban la entrada al Palace abrazaban a familiares

y periodistas. Rostros, cansados, partidos por la angustia de muchas horas y la

emoción de los últimos minutos. «Estoy roto; dejadme, por favor; estoy roto»,

decía Miguel Ángel Martínez, diputado socialista, mientras que el catalán

Ernesto Lluch declaraba que tan difícil es mantener la democracia, como lo había

sido llegar a ella. Doscientos metros más abajo, en la plaza de Cánovas del

Castillo, fuerzas antidisturbios trataban de disolver una manifestación de

ultraderechistas.

Salvador Sánchez Terán se abraza al periodista; Es un hombre frío, al que, sin

embargo, se le notaba la emoción y el rostro congestionado. «Han sido unas horas

inolvidables —me decía—, pero todo ha salido bien; todos estamos bien; no hay

que preocuparse.» Los más serenos, sonrientes, sin mostrar aparente nerviosismo,

aunque se adivinaba que llevaban la procesión por dentro, eran Osorio y Areilza,

que iban juntos. Un compañero les preguntó por la postura de su compañero Fraga,

pidiendo ser liberado en nombre de la democracia. Ninguno de los dos quiso hacer

comentarios. «Estamos cansados, estamos cansados.»

Calvo Ortega apenas podía pronunciar una palabra. «Disculpen, disculpen.» Y una

señora se fundía con él en un emocionado abrazo. También a Roca Junyént se le

llenaron los ojos de lágrimas al encontrarse con unos amigos. Calvo Ortega, algo

más sereno ya, comentaba: «Pasada la primera hora hubo tranquilidad-Después no

hemos tenido información plena de lo que estaba ocurriendo; sólo a veces

llegaban rumores confusos.»

Marcos Vizcaya rompía su tensión nerviosa en lágrimas: «Estoy contento porque

vuelvo a vivir en libertad, en la democracia.»

Preguntamos a Juan Barranco, diputado socialista, si él había estado al tanto de

lo que ocurría en el exterior. N6s dice que sí, que en el hemiciclo había dos

transistores que han desempeñado un importante papel, ya que sirvieron para

llevar la calma a los diputados. Le preguntamos dónde estaban loa líderes de los

partidos, ya que no habían acudido al Palace. «No lo sé, pero han salido delante

de nosotros; Felipe González iba-delante de mí, pero no sé dónde han ido ahora.

Javier Rupérez no podía contener su emoción; tenía los ojos enrojecidos, la

barba crecida y algunas lágrimas frescas en sus mejillas, Sin perder el buen

humor dijo: «Ha sido difícil; parece que no puedo librarme de un susto de éstos

al año.» Primero fue secuestrado por Eta; ahora ha sido víctima del secuestro

colectivo de todos los diputados.

El más explícito fue Rojas Marcos: «Hoy es un día grande para la Constitución;

me siento satisfecho de haber aportado mi sacrificio personal a la Constitución,

a la democracia. Durante las primeras horas pude comentar con mis compañeros

andalucistas que aquello no era un auténtico golpe de Estado, puesto que el

teniente coronel Tejero había anunciado medidas en caso de que se cortara el

suministro de electricidad en la Cámara. Esto hacía prever que no las tenis,

todas consigo y. que la cosa no había estado bien preparada. Uno de los momentos

más tensos fue cuando el teniente coronel Tejero mandó amontonar sillas con el

fin de prenderlas en caso de que faltara la luz; en ese momento temí que

estuviera dispuesto a todo.

Pude hablar con algunos de los números de la Guardia Civil que nos tenían

retenidos. Muchos de ellos no sabían qué estaban haciendo; temían, igual que

nosotros, por sus familiares y estaban deseando que esto acabara. Alguno me

comentó: «Yo no soy guardia civil para esto, sino para servir al Rey y a la

democracia.» Támbién los había que estaban identificados con el teniente coronel

Tejero»

Solchaga, palido y aturdido

El diputado Solchaga estaba pálido, confundido, aturdido. Era lino de los más

asediados por los informadores: «Hoy es un día grande para la democracia; es lo

único que tengo que decir; por favor, déjenme». Después declararía que no tenía

datos para juzgar la intervención de Tejero, pero que desde luego era alocada.

Carmen Garcia Bloise, liberada con anterioridad, nos decía que había salido del

Congreso con la decisión política de que el pueblo se percate de que la

democracia depende de él, que hay muchas formas de demostrar la identificación

total del pueblo con la democracia, y apuntó entre ellas la de una masiva

"manifestación de todas las fuerzas democráticas.

Ruiz-Giménez, que había llegado a las inmediaciones del Palace unos minutos

antes de producirse la liberación de los diputados, nos comentaba: «Hoy es un

día de alegría. Ha sido duro, pero el pueblo

español ha estado a la altura de las circunstancias.»

Por el estrecho pasillo que intentaba dejar la Policía iban accediendo los

diputados hasta el Palace. Familiares, amigos y periodistas hacíamos difícil su

camino. Simón Sánchez Montero se abrazaba con su compañero de partido Luis

Larroque. A Nicolás Sartorius le estaban esperando sus familiares. «Tienes la

barba muy crecida», le decía una jovencita que, al parecer, era su hija.

Pedimos a Bandrés que nos dijera quiénes tenían los dos aparatos de radio en el

interior del hemiciclo: «Comprenderán que no se puede decir; pero han´sido

fundamentales para saber lo que estaba pasando fuera y que no ha coincidido con

lo que el teniente coronel Tejero nos iba diciendo respecto a que varias

capitanías generales se estaban sumando al golpe.» Por su parte, Yáñez declaraba

que el fracaso del golpe de Estado favorecía a la democracia.

Escenas de llanto y emoción

Las escenas de emoción y llantos se sucedían. Sánchez Montero se abrazaba a

Senillosa. El socialista Pablo Castellano hacía lo propio con la diputado de su

grupo Carmen García Blose, al tiempo que declaraba que la democracia siempre

tiene sus batallas y que ésta había sido una anécdota que había puesto de

manifiesto que el pueblo quiere democracia. Rafael Escuredo, al lado de Rojas

Marcos, también era explícito en sus declaraciones: «A las ocho y media de la

tarde me di cuenta de que el golpe de Tejero no prosperaría. Estoy contento de

estar de nuevo en la calle.»

El centrista García Margallo lo único que decía es que estaba molesto por la

información que se había dado en el sentido de que había tenido que salir

evacuado en una ambulancia por que le había dado un infarto. «Es mentira, estoy

muy bien y en ningún momento he estado indispuesto. Me inquieté mucho cuando oí

por la radio esa noticia, sobre todo porque pensé en mi mujer.»

Era emocionante ver cómo se sucedían los abrazos entre los diputados de los

grupos políticos más encontrados ideológicamente. Había felicitaciones mutuas,

sonrisas nerviosas, llantos repetidos y abrazos prolongados con familiares y

amigos. La pesadilla había terminado. Cuando los aledaños del Palace comenzaban

a despoblarse, el ex ministro y diputado de Ucd (itero Novas nos pregunta dónde

podía encontrar un bar: «Necesito tomarme un café; son muchas horas sin probar

absolutamente nada. Quiero encontrar un taxi, pero por aquí es muy-difícil.» Los

antídis(Continúa en página siguiente)

Marcos Vizcaya, entre lágrimas: «Estoy contento porque vuelvo a vivir en

libertad.» Javier Rupérez: «Parece que no puedo librarme de un susto al año.»

Rojas Marcos: «Algunos guardias civiles temían, como nosotros, por sus

familiares.» Solchaga: «Hoy es el día más grande para la democracia.» Bandrés:

«Fue fundamental la existencia de dos transistores en el hemiciclo.»

LAS 18 HORAS MAS LARGAS DE LA DEMOCRACIA

Emocionado encuentro con la libertad turbios disolvían a los últimos

alvorotadores en el paseo del Prado. Por su parte, Santiago Carrillo, su

llegada a la sede central del Pce, manifestó que no había perdido la

tranquilidad «porque estaba preparado para lo que pasara y podia pasar de todo.

«En cuanto vi entrar a los guardias civiles en el hemiciclo —explicó— comenté a

Solé Tura que Pavía llegaba antes de lo que esperaba. Al poco me ordenaron salir

y me llevaron a la sala de relojes. Allí estuvimos juntos Suárez, Felipe

González, Rodríguez Sahagún, Gutiérrez Méllado y yo, con un guardia por cabeza.

En ningún momento nos amenazaron, pero ni nos hablaban ni nos dejaban -hablar

entre nosotros.» Asimismo, manifestó que para él lo acurrido no había sido una

sorpresa, aunque no lo esperaba tan pronto. Por su parte, la diputada comunista

Pilar Bravo comentó que María Izquierdo y ella se habían quedado con todos hasta

el final porque había que demostrar la igualdad de la mujer.

El presidente de Alianza Popular, Manuel Fraga Iribarne, relató la entrada de

los guardias civiles

en el hemiciclo. «Fue muy violenta) y desagradable. A mí me cayó más de medio

kilo de cristales de una lámpara.» Comentó que había dado dos cabezadas y que

durmió una media hora, «aunque —afirmó— en mi vida he tenido menos sueño». «Me

di cuenta en seguida —añadió— de que la operación más imortante había fracasado

y que los que estaban allí no deseaban hacer ningún daño. Y6 vi cómo lloraban

algunos guardias.

Cuando ya por la mañana me di cuenta del ambiente de cansancio´que imperaba,

pensé que había que cortar aquello y me dirigí al teniente coronel Tejero di

ciéndole que su operación había fracasado. Entonces, todos se dieron cuenta de

que allí no se iba a hacer uso de las armas. Fue entonces cuando me llevaron al

despacho del presidente del Congreso, cogiéndome de las dos manos. Una vez allí

he de confesar que he utilizado la máquina de afeitar y la colonia del señor

Lavilla.» Sobre la actitud que él mismo protagonizó, señaló que cree que

«propició a un clima de negociación del general Armada que antes no existía».

Relacionado con la postura adoptada por su líder, el comité ejecutivo de.

Alianza Popular hizo pública una nota en la que se solidarizaba con la «gallarda

y patriótica actitud de Fraga».

Su compañero de partido Alfonso Osorio apareció tranquilo y muy sonriente.

Explicó que al enterarse del mensaje del Rey, a través de la radio, recobró la

tranquilidad, «porque estaba seguro de que la actuación del Monarca sería todo

lo serena que efectivamente ha sido».

El diputado socialista Enrique Mugica destacó en sus declaraciones la alta y

seria responsabilidad con que el Rey había asumido su papel como mando supremo

de las Fuerzas Armadas, como firme garantía del proceso constitucional del que

el Monarca es garante. Otro socialista, Gregorio Peces Barba, señalaba-que en

definitiva había sido un éxito de la democracia.

El irascible diputado de Unión del Pueblo Canario, Fernando Sa-gaseta, comentó

que sí temió por su vida, pero que todavía ahora mismo seguía temiendo -por

ella. «Creo que soy el único diputado herido a consecuencia de bala», expresó,

con buen humor, mostrando una pequeña marca con sangre aún fresca sobre el

puente de la nariz. Explicó que cuando los asaltantes comenzaron a disparar

sintió cómo un cristal, desprendido del techo por un impacto de bala, le caía

sobre el rostro. No ocultó tras el decisivo papel jugado por la Corona durante

el desarrollo del frustrado golpe, la figura de don Juan Carlos I se había

robustecido poderosamente.

El diputado centrista Fernando Abril Martorell, con acusada barba de dos días,

comentaba que lo primero que iba a hacer era ver a su esposa, Marisa. Calificó

al teniente coronel Tejero de loco y profetizó que posiblemente muchos grupos

parlamentarios reflexionarían nuevamente sobre su postura en la investidura. Su

compañero de partido, José Ramón Pin Arboledas, diputado por Valencia, recalcó

que ge indignó tanto cuando el asalto que increpó a un guardia, que le

respondió: «Yo también tengo derechos humanos, y un cabo le hizo callar en ese

momento», «No hay derecho , proseguí dirigiéndome al número de la Guardia Civil,

que en una etapa constitucional la tropa obedezca órdenes que no son

constitucionales. En ese momento, un grupo de diputados me gritó que tuviera

calma, mientras Gabriel Cisneros me dijo: «Calma, yo sé lo que es un tiro». La

situación más molesta era que no sabías lo que estaba pasando fuera del

hemiciclo».

Un mes de graves acontecimientos nacionales

Desde que el jueves 29 de enero se conoció la dimisión de Adolfo Suárez como

presidente del Gobierno, una serie de importantes y graves acontecimientos han

sacudido al país:

• Ese mismo día 29, Eta secuestra en el País Vasco al ingeniero José María Ryan

Estrada, exigiendo para su puesta en libertad la demolición de la central -de

Lemóniz.

• Su Majestad el Rey emprende el lunes 3 de febrero un viaje de tres días al

País Vasco. Al día siguiente, dos etarras son detenidos en Madrid tras un

violento tiroteo con la Policía.

• En la última jornada de los Monarcas en el País Vasco, cuando don Juan Carlos

se dirige a los parlamentarios vascos en un acto celebrado en la Casa de Juntas

de Guernica, un grupo de aquéllos, pertenecientes a la coalición Herri Batasuna,

interrumpe al Rey con el canto del himno «Eusko gudariak», mientras el resto de

los presentes aplaude a Su Majestad.

• El viernes 6 de febrero aparece el cadáver del ingeniero José María Ryan con

un tiro en la nuca. Varios miles de personas se manifiestan en las tres

provincias vascas y Navarra bajo el lema «Paz y libertad». En San Sebastián,

grupos abertzales se enfrentan a una manifestación, produciéndose algunos

heridos.

• Dos días más tarde fallece, en la prisión de Carabanchel, José Arregui

Izaguirre, miembro de Etamílitar, por presuntos malos tratos ocasionados en las

dependencias policiales desde su detención, el día 4 de febrero. Este hecho da

lugar a violentas manifestaciones en el País Vasco en apoyo de Eta y contra las

Fuerzas de Seguridad del Estado. AI mismo tiempo se producen el cese del jefe de

la Brigada Regional de Información y del jefe de los servicios médicos

policiales y la dimisión del director general de Policía, del secretario general

técnico y de los cuatro comisarios generales en Madrid.

• En la noche del 19 al 20, Eta (p-m) secuestra a los cónsules de Austria y El

Salvador en Bilbao y de Uruguay en Pamplona e intenta, sin conseguirlo,

secuestrar también a los cónsules de Alemania Federal y Portugal en San

Sebastián. El viernes 20, el Congreso rechaza en primera votación la candidatura

de Calvo-Sotelo a la Presidencia.

• El lunes 23, cuando se procede a la segunda votación en el Pleno del Congreso

sobre la candidatura de Calvo-Sotelo, fuerzas de la Guardia Civil irrumpen en el

hemiciclo al mando del teniente coronel Tejero y retienen a" los parlamentarios

durante diecisiete horas y media, tras de lo cual se rinden a las autoridades

militares, que en ningún momento secundan el pretendido golpe.

 

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