Gran emoción en Portugal     
 
 Ya.    25/02/1981.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Gran emoción en Portugal

Los portugueses vivieron los incidentes del Congreso de los Diputados de España

con tanta emoción como los propios españoles. La situación en España era motivo

de atención especial en los últimos días para los medios de comunicación

portugueses. Como nos decía un colega esta mañana, «seguramente porque nosotros,

habituados en el 74 y en el 75 a vivir experiencias similares, tenemos ya un

sexto sentido para detectar estas cosas. Para ustedes, los españoles, la

implantación de la democracia les había resultado hasta ahora bastante fácil».

También, unas horas antes del golpe, un consejero de la Revolución nos hablaba

de la preocupación que sentía por la situación en España. «Temo qué va a suceder

algo», nos señaló con un presentimiento que entonces no compartíamos—.» Para los

militares y para los políticos portugueses, la evolución de la situación en

España es siempre importante: iNuestra democracia, aún endeble, no resistiría la

presencia de una nueva dictadura en España.»

Tanto el Presidente Eanes como el primer ministro, Pinto Balsemao, entraron en

contacto inmediatamente con el Rey de España, nada más conocer las primeras

noticias de los incidentes, y mantuvieron con él a lo largo de la noche varias

conversaciones telefónicas. «El Rey se mostró en todo momento muy tranquilo»,

coincidieron los dos en apreciar, y eso les daba tranquilidad. La evolución de

los acontecimetos en Madrid fue seguida durante la noche desde los palacios de

Belén y de Las Necesidades. En el primero, el Presidente, reunido con sus

colaboradores más inmediatos, asesores militares y miembros del Consejo de la

Revolución, y en el segundo, sede del Ministerio de los Negocios Extranjeros, el

primer ministro y varios ministros.

Mientras tanto, la televisión y la radio prolongaban sus emisiones; la

televisión conectaba en directo con los informativos de Tve, que eran pasados

por las dos cadenas portuguesas en castellano, según salían en Madrid.

El Gobierno mantenía mientras tanto la línea telefónica permanente con el

embajador en Madrid, que iba transmitiendo la información que recibía al

Presidente y a los líderes de los principales partidos, incluida

la oposición, en un gesto democratico que a rendirle en seguida dividendo.

 

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