Las 18 horas más largas de la democracia. 
 Madrid apenas durmió     
 
 Ya.    25/02/1981.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

25-II-1981

nacional LAS 18 HORAS MAS LARGAS DE LA DEMOCRACIA

Madrid apenas durmió

El incidente del palacio del Congreso fue protagonista de la noche del lunes el

martes en Madrid. No se puede decir, en esta ocasión, que la ciudad despertara,

porque los madrileños habían permanecido en vilo desde las seis y veinte de la

tarde del lunes. Sí amaneció como cualquier otro día, sólo que ayer los

ciudadanos acudían a sus trabajos con el transistor pegado al oído o con la

radio de sus vehículos conectada para seguir el desenlace de! intento

«golpista». En los hogares, quienes se quedaban, seguían de cerca los

acontecimientos a través de los receptores de televisión.

La normalidad v la calma ciudadanas fueron la tónica general durante casi

dieciocho horas. Pero fue una noche «larga», de tensa espera, con grandes

incógnitas e incluso miedo, ya que algunos de los testimonios recogidos por YA

se expresaron en este sentido. Las emisoras de radio tuvieron mayor audiencia

que cualquier otro día. Se pasaba de una a otra en busca de novedades. Hacia las

siete y media de la mañana, cuando muchos trabajadores se dirigían a sus puestos

de trabajo, se podía comprobar que quienes lo hacían en vehículos particulares,

apenas mantenían conversaciones; sólo se observaba la máxima atención a las

ondas radiofónicas.

En los medios de transporte colectivo se producían momentos de silencio total

cuando el periodista de turno emitía algún comunicado o avance informativo;

después se iniciaba una espontánea tertulia en la que todos participaban y daban

sus opiniones. Los conductores, tanto de autobuses como de Metro, departían con

los viajeros sobre lo que estaba ocurriendo en las inmediaciones de la carrera

de San Jerónimo.

Consultados los jefes de estación de Chamartín y Atocha, éstos indicaron que la

anuencia de público había sido similar, a la de jomadas anteriores; los trenes

no habían sufrido ningún retraso ni anomalía, pero todos insistían en que muchos

usuarios se mantenían atentos a sus transistores y leyendo cualquiera de los

diarios que se tiran en Madrid, y muy concretamente las ediciones especiales.

En el aeropuerto de Barajas la situación era prácticamente igual que en las

estaciones de ferrocarril. Las llegadas y salidas de aviones se producían según

lo previsto, pero los viajeros seguían con expectación cualquier noticia que se

daba a conocer. Los que llegaban de algún vuelo nacional a Barajas se acercaban

en seguida a por algún periódico o hacia el lugar donde se encontraba otro

pasajero con un receptor de radio.

Los bomberos madrileños tuvieron una noche calificada par ellos mismos como

tranquila. Ello les permitió «no pegar un ojo» y permanecer atentos a la radio y

a la televisión. Hubo dos salidas, una a las cuatro y media de la madrugada,

para apagar un incendio en un «pub» de la calle del Barco, y otra, pasadas las

dos de la tarde de ayer martes, para sofocar otro en el escaparate de una tienda

de ropa; ambas sin demasiada importancia.

Hasta después del mediodía de ayer, los centros de trabajo y oficinas tenían un

tema común de conversación: la esperanza puesta en la libertad del Congreso y

del Gobierno. Los despachos cercanos al palacio del Congreso eran verdaderos

«palcos de preferencia» y los empleados se turnaban en las cristaleras para

seguir los acontecimientos. En diversos centros y entidades bancarias los

empleados pudieron ocupar sus puestos después de haberse identificado a la

entrada de los mismos.

La jornada educativa se consideró normal, si bien pudo producirse una falta de

asistencia a clase cercana al 50 por 100 que afectó a los escolares de Egb. El

Ministerio de Educación habla dictado órdenes a los responsables provinciales

para que la jomada se desarrollara con normalidad. Cabía la posibilidad de

suspensiones en cunos nocturnos de instituto, que son los que funcionaron a las

horas en que se produjeron los acontecimientos.

Por su parte, el rector de la Universidad Complutense, Francisco Bustelo, hizo

un llamamiento a través de Radio Nacional para que profesores, alumnos y

personal administrativo acudieran a sus clases y trabajos desoyendo las

iniciativas que pretendieran desestabilizar la situación.

Desde que se produjo el intento de golpe de Estado se creó en Madrid una

sensación de inestabilidad que se tradujo en el acaparamiento de productos

alimenticios por parte de las amas de casa.

En diversos establecimientos del ramo, como supermercados, fruterías y

similares, hubo un incremento de ventas muy sustancial (desde las siete de la

tarde del lunes) en aceites, garbanzos, lentejas, latas de conserva, leche,

harina, galletas y alimentos que se puedan conservar en las casas.

Por el contrario, los mercados municipales de abastos tuvieron escasa afluencia

de amas de casa durante la mañana de ayer, porque se consideraba que lo que

ocurría en el palacio del Congreso era de especial importancia y se quería

seguir con sumo interés. En grandes almacenes y tiendas del ramo textil hubo

también pocos compradores hasta pasadas las dos de la tarde.

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