Las 18 horas más largas de la democracia. 
 España estuvo pendiente en todo momento de la radio y la televisión     
 
 Ya.    25/02/1981.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LAS 18 HORAS MAS LARGAS DE LA DEMOCRACIA

España estuvo pendiente en todo momento de la radio y la televisión

La Ser, a la cabeza del éxito y de la audiencia

Al filo de la una de la tarde de ayer, toda España pudo contemplar en la pequeña

pantalla la irrupción en el Congreso de los Diputados de los miembros de la

Guardia Civil, que, al mando del teniente coronel Tejero, se adueñaron del

hemiciclo, se- saltaron todas las normas de elemental cortesía con un mando

superior —el teniente general Gutiérrez Mellado— y se distribuían

estratégicamente por la sala, tras el disparo de ráfagas de metralleta. El país,

atónito, contemplaba aquellas imágenes gracias a una cámara de televisión

Española que todavía, por algún tiempo, seguía funcionando de manera autónoma.

Las imágenes, que fueron recibidas directamente en Prado del Rey en el momento

de producirse los hechos, habían quedado conservadas hasta que todo hubiese

pasado.

El asalto al Congreso de los Diputados se produjo muchas horas antes, y los

oyentes de radio lo habían percibido claramente porque estaban transmitiendo

en.directo la votación de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como presidente

de Gobierno. Luego, también esos micrófonos y esos profesionales se vieron

obligados a enmudecer. Entre el asombro del país, los españoles se disponían,

con el único contacto de su transistor o de su aparato de radio, a seguir los

posteriores acontecimientos. Si antes era desde el interior del Congreso, las

unidades móviles de las emisoras radiofónicas se apostaban en plena calle para

servir al momento cualquier noticia.

Se iniciaba así la larga noche del lunes y la tensa mañana del martes. Ya todo

el mundo, por la calle, en su casa o en el trabajo, tenía a mano una radio, la

que. fuese. Y poco a poco se fueron dando cuenta todos de que la que se

encontraba en la cresta de la noticia, la que sabía mantener el interés y contar

lo que pasaba en el mismo momento en que ocurría era la cadena Ser, cuyos

profesionales han dictado toda una lección. Gracias a éstos, fundamentalmente,

los españoles hemos sabido en todo momento lo que ocurría o lo que podía

ocurrir. No hubo alarmismos, sino información escueta, servida con prontitud y

sin desmayos.

El último ejemplo de este tesón, de esta entrega a un trabajo bien hecho, de

esa coordinación necesaria lo tuvimos ayer por la mañana, cuando en momentos de

enorme tensión, porque se adivinaba el desenlace, los periodistas de la Ser

anunciaron a España que sus micrófonos ya estaban dentro del Parlamento.

Sinceramente, con plena convicción y porque es de justicia, no hay más remedio

que decir: «Profesionales de la Ser, ¡enhorabuena!»

EN RADIO NACIONAL V TELEVISIÓN.—La primera sorpresa, y también la primera

inquietud, fue la supresión del «Telediario» de las nueve de la noche del lunes.

Después, la propia Tve y Rne explicaron las causas. A partir de las diez menos

minutos comenzaron los «avances» informativos en la pequeña pantalla, que

mantuvo su emisión ininterrumpidamente hasta la sobremesa de ayer martes.

Lógicamente, se sabía antes por la radio lo que pasaba, quiénes eran los que se

acercaban al Parlamento V quiénes los que salían.

En esta línea de instantaneidad, Radio Nacional, que movilizó a todos sus

efectivos, cumplía dignamente. Y eso que, quiza por dificultades técnicas,

muchas veces resultaba imposible escuchar con nitidez. Concretamente el uso de

micrófonos inalámbricos ocasionó una serie de perturbaciones en la audición.

A pesar de todo esto, hay que reconocer que la labor de la Radio —así, con

mayúscula— ha sido importante para contribuir a la calma en todos los rincones

del país. Porque este país supo en seguida que allí, fin las afueras del

Congreso de los Diputados, había unos profesionales que les estaban contando

puntualmente lo que ocurría.

La radio, de verdad, ha prestado un magnífico servicio a la democracia nacional.

 

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