Autor: Vigil y Vázquez, Manuel. 
   Cambó en la Plaza de la Esperanza     
 
 Ya.    03/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

CARTAS DE CATALUÑA

CAMBO, EN LA PLAZA DE LA ESPERANZA

Sus restos descansan bajo una lápida que contiene la inscripción: "Passarà tot. El fet viu de Catalunya

persistirá. Cambo

Don Francisco de Asís Cambó y Batlle murió hace treinta años en Buenos Aires en vísperas -de «u

proyectado retorno a España, ya decidido. Aquel viaje que la muerte impidió lo efectúan abo1 ra sus

despojos treinta años después. Estadista, financiero y mecenas, Cambó jugó siempre en política en

terrenos batidos, a la vez desde lados opuestos. Vio como nadie que Cataluña sólo podía resolver válida y

eficazmente los problemas dimanantes Se su peculiaridad histórica y cultural, dentro de la armonía de

España toda. Esto le creó infinitos problemas en´ su tierra •y la suscitó recelos e Incomprensiones en las

esferas del Estado y de los partidos políticos españoles.

Era catalanista, pero lo era dentro de la "España grande"; era monárquico, pero lo era acusadamente

democrático. Estaba en contra del pernicioso "todo o nada" que tanto daño ha producido lo misni9 a

Cataluña que al resto de España. Quiso convencer al rey don Alfonso XIII, y pareció tenerlo convencido,

que el gran problema nacional de España sólo era resoluble aceptando la regulación del "hecho catalán",

como éste sólo tenía posibilidades fundadas en la concordia, por la que.Cambó luchó toda su vida.

Siendo, acaso la mayor figura de Estado, de hombre de Gobierno surgida en la España del primer .tercio

de siglo, tuVo qué actuar siempre en la oposición en Madrid, salvo breves paréntesis ministeriales con

Maura, y en Barcelona.

La Dictadura de don Miguel Primo de Rivera tuvo un impulso claramente catalán, ante el desbarajuste

interno y externo de la España de la posguerra europea del 14. El presidente de la Mancomunidad, el

arquitecto Puig y Cadafalch, fue a despedir a la estación al entonces, capitán general de Cataluña, que

partía para tomar el poder en Madrid aquel ~ 13 de septiembre de 1923, pero en Madrid se, dejó dominar

por los factores del anticatalanismo, suspendió la Mancomunidad, modesta pero eficaz organización

administrativa de Cataluña, prohibió la sardana... El fruto de aquella política fue el triunfo de Macía del

14 de abril de 1931 y la proclamación por éste de la República Catalana, con lo qué puso en trance de

muerte a la recién nacida Re pública Española; comisionados del Gobierno provisional de la República,

de Madrid vinieron a toda prisa a Barcelona y lograron reducir las vehemencias del ex coronel y gran

terrateniente. Don Fernando de los Ríos, granadino, socialista y catedrático, fue quien logró convencer al

señor Macia que lo que había que hacer como prenda de la autonomía era restablecer la Generalitat de

Catalunya, el tradicional gobierno de la misma, interrumpido por el "decreto de nueva planta" de Felipe

V, con el que este rey castigó al Principado por haber luchado en favor del archiduque austríaco en la

guerra de sucesión. Entre tanto se había lanzado* a las masas a la calle con vivas para Macía y mueras

para Cambó.

UN DEFENSOR DE LA AUTONOMÍA

Cambó pudo aprovechar ante tanta ingratitud de sus paisanos el inmenso disparate de la sublevación de

Companys el 6 de octubre de 1934, preludio de la guerra civil, y haber cerrado contra 4>l Estatuto y sus

instituciones. Pero se opuso en el Congrno d«e la República a que fuera Cataluña la que pagara los

errores dé tinos políticos improvisados, mas demagogos que gobernantes. Al proyecto de dejar en

suspenso el régimen autónomo de Cataluña, aunque en vano, Cambó se opuso con estas palabras

proféticas:

"No os hagáis ilusiones: pasará este Parlamento, desaparecerán los partidos .que están aquí representados,

caerán regímenes, y :el hecho vivo de Catalunya subsistirá."

"Passarà tot. El fet viu de Catalunya persistirá. Cambo", tal es precisamente, recogiendo aquellas

palabras´, la inscripción de la lápida de la tumba definitiva que aguarda los restos del gran patr´cio en el

cementerio nuevo de Barcelona. Junto a la lápida, en relieve estilizado, las figuras de San Francisco de -

Asís y de Bernat Metge,, obra del escultor Subirachs: Un montículo agreste, coronado por una esbelta

cruz, preside este monumento funerario, sobrio, escueto, instalado en la plaza de la Esperanza de la nueva

necrópolis barcelonesa.

Cambó, en sus despojos, retorna a Cataluña en un momento verdaderamente crucial de su historia, que

por serlo lo es también de España. Si la lección de Primo de Rivera, de los errores que había que evitar

cometer con Cataluña, fue desaprovechada, parece que bajo el impulso ´de la nueva Monarquía, en la que

Cambó siempre creyó, el´ renacer del autonomismo de Cataluña es rr".s bien bajo la norma de

entendimiento y concordia propugnada por el gran jefe de la Lliga, que sobre la desastrosa política de

hechos consumados. Esta es la esperanza en la ~que Cambó se afinca para siempre.

Manuel VIGIL Y VAZQUEZ

 

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