De la antigua a la nueva Generalitat. 
 Una Diputación provisional sustituye al viejo Parlamento     
 
 Diario 16.    27/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Miércoles 27-julio 77/DIARIO16

De la antigua a la nueva Generalitat

Una Diputación provisional sustituye al viejo Parlamento

MADRID, 27 (D16). —El proyecto de decreto-ley sobre el restablecimiento de la Generalitat de

Catalunya, dado a conocer él lunes, sustituye al antiguo Parlamento por una Diputación provisional,

integrada por loa diputados y senadores elegidos en las pasadas elecciones, así como la del antiguo

Consejo Ejecutivo por un Consejo provisional. TJni-cameïïbe se mantiene intacta la figura del presidente.

El texto, según aus propios términos, tiene carácter provisional, cuya vigencia se limita al periodo

necesario para la aprobación del Estatuto de autonomía, y táenie como objetivo primordial establecer los

órganos y procedimientos que impulsarán la elaboración de dicho Estatuto y canalizarán su negociación.

Se trata, por ello, de un texto que no se presta a una comparación directa con el extenso estatuto de 1932,

pero que regula algunas materias comunes a éste, principalmente en la medida en que propone un cierto

control por parte de los órganos de la Generalitat, sobre las estructuras administrativas locales vigentes.

EH hecho de que los conflictos que puedan surgir en la aplicación del decreto propuesto, se remitan a la

Jurisdicción con tencioso-administrativa y no a un Tribunal de Garantías Constitucionales, según preveía

el antiguo estatuto, da cuenta die la diferencia de alcance entre uno y otro texto, que sólo podrán llegar a

equipararse tras usía profunda reforma de las estructuras del Estado.

Pese a la fórmula hueca del artículo 3.°, 1 a), «resolver por decreto sobre todas cuantas cuestiones afecten

a Catalunya", el actual proyecto no prevé facultades legisla timas concretas para la Generalitat, cuyas

atribuciones en este campo se limitan al derecho de propuesta y consulta. El estatuto del 32 le otorgaba en

cambio competencia exclusiva en diversas materias, como la legislación y ejeoucióá de obras publicas,

servicios´ forestales, sanidad interior, etc., además de una competencia del egada en todas las restantes.

En el terreno administrativo, el proyecto propone la transmisión a los órganos de la Generalitat de la

facultad de controlar el funcionamiento de los organismos vigentes en materia de Administración Local,

pero no la de reformarlos.

Resulta igualmente limitada y vaga la referencia a las facultades de la Generalitat en materia de orden

público, por comparación a lo que disponía el Estatuto del 32. Del artículo 5 del proyecto puede deducirse

que la Generalitat será responsable del mantenimiento del orden público en Catalunya, aunque no estará

facultada para crear sus propios servicios de orden. Dado que, por otra parte, el proyecto no aporta una

nueva regulación de las atribuciones de las autoridades gubernativas delegadas en este campo, es

previsible que los intentos de intervención de la Generalitat tengan como salida más frecuente el conflicto

de poderes o la inoperancia.

El único apartado que el decreto contempla con cierta amplitud, en su artículo 4, es el de las obras y servi-

cios públicos, campo en el que la Generalitat gozará de posibilidades muy concretas de control, aunque la

última palabra queda reservada al Consejo de Ministros.

Todo parece indicar que, independientemente de cuál sea su destino final, estos primeros pasos de

Catalunya hacia su autonomía definen por el momento una situación más próxima a los regímenes forales

de que ya gozan Álava y Navarra que a la creada por el Estatuto de 1932.

 

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