Autor: Espín, Manuel. 
 Josep Pau i Pernau, diputado del PDC-PSC R. 
 Es urgente la adquisición de latifundios no explotados  :   
 Y organizar cooperativas para su cultivo. 
 Pueblo.    29/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

JOSEP PAU I PERNAU, diputado del PDC-PDC (r)

ES URGENTE LA ADQUISICIÓN DE LATIFUNDIOS NO EXPLOTADOS

Y organizar cooperativas para su cultivo

El rejuvenecimiento biológico de las nuevas Cortes es indiscutible.

Junto a las caras de los «viejos» políticos resaltan las imágenes,hasta hace poco tiempo desconocidas, de

un grupo de jóvenes españoles que desde el Parlamento van a hacerse notar con su voz y su voto en el

gran debate nacional que ahora se inicia. Representan a la totalidad del electorado que los ha llevado a la

Cámara, pero también representan a un amplio sector social —la juventud— deseoso de participar a todos

los niveles en la elección de un futuro colectivo que les pertenece más que a nadie.

Aunque un sector de jóvenes entre los dieciocho y los veintiún años aún no tiene el voto, otras voces

pretenderán llevar esta primera reivindicación de los más jóvenes a las Cortes. En esta breve serie de

conversaciones con jóvenes políticos que se sientan en las Cámaras se pretende un primer contacto

con esas nuevas caras de las que poco se sabe, y recoger, entre otras, sus opiniones sobre la problemática

de más de la tercera parte que son los jóvenes españoles, sobre su ambiente y su circunstancia personal.

MADRID. (PUEBLO, por Manuel ESPIN.)

Josep Pau i Pernau, diputado al Congreso por la provincia de Lérida, es agricultor de profesión. «Trabajo

en una pequeña propiedad de mi padre de veinte hectáreas en las que se cultivan frutales y almendros.

Soy un auténtico trabajador agrícola, no un propietario. En los días que no estoy en las Cortes tengo que

trabajar con el tractor en Arbeca, mi pueblo, a treinta kilómetros de Lérida.» Josep Pau, de veinticinco

años de edad, es el único hijo varón de una familia de seis hermanos. Militante del Partit Socialista de

Cataluña —ex Reagrupament—, se presentó a las elecciones dentro de la coalición Pacte Democratic per

Catalunya.

"MI Interés por la política surge de las asociaciones juveniles en las que participé, y a partir de los

diecisiete años intervine en los movimientos sindicales. En aquel momento no había sindicatos

campesinos e iniciamos un colectivo que tuvo vida durante cinco o seis años, mas tarde integrado en la

Unió de Pagesos. Naturalmente, los problemas sociales y económicos del campo nos hicieron plantearnos

los problemas políticos. Empecé a actuar a nivel de oposición en las plataformas que se fueron creando y

trabajé con el Bloc Popular Llei-detá, y sin militància, en colectivos nacionalistas radicales. Hasta el año

pasado, en que se inició en mí una necesidad de adaptación ideológica a unos niveles más pragmáticos. Y

estaba claro que cuando se abría la posibilidad de unas elecciones había que participar."

Sobre su militància en el PSC —ex Reagrupament—, Pau i Pernau responde: «Tenía relación con ellos

desde hacía bastante tiempo, pero mi militància estaba centrada en el movimiento sindical, en la creación

de aquel colectivo en él que incluso llegamos a editar una revista aún en la clandestinidad que ya tiraba

mil ejemplares. Más tarde nos juntamos gente de las diversas comarcas con otros que venían de las

Comisiones Pageses, para formar la Unió de Pagesos en noviembre de 1974, que se constituyó como un

sindicato democrático, de clase, autónomo e independiente; la prueba está que en el movimiento milita lo

mismo gente que está en PSUC, como en el PSC-r, o en el PSC-Congrés, incluso de otros partidos.»

Sobre el problema de la unidad socialista y de las relaciones con el PSC-Congrés. de Joan Raventós,

declarà: «Primero creo que hay que ir a una unidad socialista a partir de un único partido socialista

catalán. Nosotros no excluimos el pacto con el PSOE, pero el PSC-C antes de conseguir la unidad

socialista catalana ya había pactado con el PSOE. Nuestra imagen como partido no es muy buena porque

no tenemos Prensa, Políticamente coincidimos con el PSOE, excepto en la política nacional: nosotros

somos marcadamente nacionalistas, partidarios de un socialismo catalán que mantenga relaciones

fraternas con el resto de los partidos socialistas del Estado español.»

En torno al carácter pre_ tendidamente socialdemó-crata del PSC (ex Reagrupament), del que fuera líder

el fallecido Josep Pa-llach, Pau i Pernau aclara: «Nosotros somos un auténtico partido socialista,

partidarios de un socialismo moderado. Lo que no somos es "moderadamente socialistas". Esta frase la

decía así Pallach un hombre con gran c1arividencia que marcó una línea que ahora están siguiendo todos

los partidos socialistas españoles. Esto no quiere decir que seamos socialdemócra-tas, a lo sumo somos

socialistas y demócratas, pero aspiramos a instaurar un socialismo, no a administrar mejor el capitalismo

actual.»

Hace pocas fechas se rumoreó una posible escisión en la coalición electoral Pacte Democratic per

Catalunya, compuesta por la Convergencia Democrática, de Jordi Pujol; Esquerra Democrática de

Catalunya, de Trías Fargas; Front Nacional de Catalunya, y el PSC (ex Reagrupament). «Realmente

nosotros somos una coalición electoral —dice Pau i Pernau—. A partir del día 15 de junio cada partido

podía seguir su propia línea. Pero los parlamentarios hemos sido elegidos por el PDPC, con un programa

básico y unos postulados, como la recuperación de las instítucio-nes autonómicas de Catalunya, Por tanto,

el Pacte sigue adelante para defender esos postulados, pero habrá completa libertad de voto en otras

materias.»

«En Madrid hemos encontrado no diré comprensión, pero, por lo menos, respeto en torno a la cuestión

autonómica. En el treinta y uno, la situación estaba más deteriorada. En este momento, como hemos

salido de una etapa de luchas unitarias con el resto de la oposición que actuaba a nivel de todo el Estado,

existen con ellos unos lazos, y al parecer, ellos también comprenden nuestros sentimientos. Por otro lado,

la reivindicación autonómica en el treinta y uno era reclamada por Cataluña y Euskadi. Ahora, muchas

otras regiones piden su estatuto y su autonomía; hasta la propia Castilla, que ha sido la gran víctima de

estos años de centralismo.»

En torno a la cuestión de un presunto centralismo de Barcelona con respecto al resto de Cataluña, Pau y

Pernáu sé manifiesta así: «Estamos contra todo centralismo. A veces se ha levantado esta acusación de

centralismo bartolones, precisamente por la derecha más cavernícola, para diluir la necesidad de una

autonomía. Cuando la Generalidad se mantuvo vigente, las comarcas naturales de Cataluña estaban

representadas en sus instituciones, sin la rigidez de la actual división provincial; por otro lado, el

Parlamento catalán era una garantía de representación de todos los catalanes.»

El problema concreto de la. agricultura española lo ve así el joven Josep Pau: «En primer lugar, hay un

problema general de .toda la agricultura, y en segundo, unos problemas que no tienen más solución que

desde el punto de vista descentralizador. Cada agricultura española es diferente; no se puede comparar el

minifundio de Galicia con el latifundio de otras regiones. A nivel general, hay un problema de precios, de

desfase de éstos y, de aumento de los costos a. la producción, que son auténticamente desorbitan, tes. La

actual política de precios agrícolas resulta muy coyuntural y, por otro lado, muy cara para el país; hay que

ir a soluciones más profundas, como la de una auténtica reforma agraria, que no consistiría en repartir la

tierra individualmente, sino apoyar las unidades de explotación rentables, como las cooperativas. Si no se

consigue una política de precios lógica, las medidas actuales serán inoperantes, y sólo beneficiarán a los

latifundistas. Pero es preciso una reestructuración de las unidades de explotación, en unos casos, por

medio de una concentración parcelaria, y un apoyo a las explotaciones ganaderas. A nivel inmediato,

habría que iniciar un prpceso de compra de los latifundios y de aquellas tierras indebidamente cultivadas,

organizándose cooperativas . para su explotación.»

«A nivel de comercialización —concluye—, hay que eliminar el desfase entre productor y consumidor.

De las cien :pesetas que Paga el ama de casa en la tienda, el agricultor sólo recibe treinta y cinco; el resto

va para los márgenes de comercialización del proceso agrario. Este: proceso debe controlarlo el agricultor

por medio de las cooperativas. A nivel de comercio exterior, hay que apoyar una política de exportaciones

agrarias con productos mediterráneos, que tengan una salida exterior, abriendo nuevos mercados. Es una

paradoja que importemos maíz y soja que podrían producirse aquí. Incluso estamos importando leche y

carne, que podrían ser producidos en España.»

 

< Volver