Autor: Vigil y Vázquez, Manuel. 
   Maximalismos perturbadores de la autonomía     
 
 Ya.    04/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

CARTAS DE CATALUÑA

MAXIMALISMOS PERTURBADORES DE LA AUTONOMIA

TRAS el paréntesis electoral han reaparecido, con mayor difusión que antes, los carteles de

"catalanización". Carteles pegados en cabinas telefónicas, en las galerías del Metro, en las calles, por

doquier. Muchos son rotos, cuando no arrancados; pero, "inasequibles al desaliento", sus promotores

vuelven a reponerlos, y los disconformes, igualmente incansables, vuelven a romperlos. El texto de estos

carteles, que traducimos, dice así:

"CATALANES: ¡¡¡Catalani-cemos Cataluña!!! ¡¡¡Catalanicemos los países catalanes!!! Si defendemos

los derechos nacionales de la comunidad formada por el Principado de Cataluña, el País Valenciano y las

islas Baleares; si nos hemos adherido a los puntos de la Asamblea de Cataluña; si demandamos el

Estatuto y la Generalidad; si nos indignamos por el no de los concejales de Barcelona o por las

declaraciones del presidente Suá-rez al "París Match", no podemos permanecer pasivos ante la campaña

de la catalanización lingüística de la vida catalana, limitada no solamente a la cultura y al folklore, sino

dirigida a toda la vida profesional, a la enseñanza, a Ja administración pública, a las relaciones sociales, a

la identificación personal, a la publicidad y a los medios de información.

HAY que conseguir esta catalanización desde ahora mismo, incluso antes de que, la escuela sea catalana,

de obtener la oficialidad del catalán y de recuperar los organismos de autogobierno. No hay que esperar

que nos sea concedida; nuestra libertad únicamente será auténtica si somos nosotros los que nos la

tomamos.

ES preciso que nos demos cuenta a nivel visual que vivimos en un área cultural

catalana; que ello sea posible depende de los catalanes mismos: rotular en catalán nuestras tiendas y

oficinas, hacer los anuncios en catalán, presionar para que los rótulos de nuestras calles recobren sus

nombres originarios en nuestra lengua; hagamos que conste nuestro nombre en catalán en el Registro

Civil.

ENTRE todos hemos de conseguir que el catalán sea la -lengual habitual de comunicación, de palabra o

por escrito, en los países catalanes.— Campaña del catalán en la calle. 1977, año del Congreso de Cultura

Catalana."

LOS patrocinadores del cartel parecen no haberse enterado del resultado de las elecciones en "los países

catalanes". En este desde el que escribo ganó en primer lugar la candidatura apadrinada por don Felipe

González, diputado electo por Madrid. Y en segundo lugar la del PSUC, apoyado por el PCE. Él pacto

democrático por Cataluña encabezado por don Jordi Pujol tuvo en Barcelona sólo un lugar intermedio, lo

que se consideró como un revés, hasta el punto de que el señor Pujol declarase días después la "dramática

necesidad de un partido catalán", mayoritario, claro.

EN el antiguo reino de Valencia y en las islas Baleares ningún partido autonomista consiguió acta. Lo de

"países catalanes" no pareció ir con el electorado de ambas regiones. Hay que tener en cuenta además, en

lo que a Valencia se refiere, que el área lingüistica del valenciano es más reducida que la de las, tres

provincias de Valencia, Alicante y Castellón. A lo que se une el que, salvo algunas minorías más o menos

intelectuales y cantantes, la gente valenciana se siente simplemente eso, valenciana. Y otro tanto podría

decirse de Baleares, donde además las tres islas, Mallorca, Menorca e Ibiza, son entre ellas mismas muy

cuidadosas de su propia personalidad insular.

EN cuanto a los medios Informativos, una tradición casi bicentertaria, sin importar el régimen político

imperante, da la primacía al empleo del castellano, sin perjuicio de sentirse catalanes. La prensa en

catalán, ahora mismo es bien evidente, es: una prensa minoritaria. Porque Cataluña es como es y no como

quieren los que postulan una Cataluña sólo "catalana".

¿QUE harían las editoriales barcelonesas si se plegasen a la "catalanización" ? Sabido es que las grandes

editoriales catalanas están en cabeza o a la par con las mayores que publican libros en castellano. ¿Es que

sólo los podrían publicar para su "exportación" al otro lado del Ebro y a ultramar? Barcelona es uno de

los más grandes mercados del libro en castellano. ¿Por qué se quiere ignorar esto?

LOS catalanes tienen reivindicaciones históricas justas, evidentes, pero las minorías "maximalistas",

llegada la ocasión de satisfacerlas, se ofuscan de tal manera que lo que ya es complejo de por sí pueden

imposibilitarlo por su falta de adecuación a la realidad. La historia muestra, en este como en otros casos,

lo peligroso que es provocar a fuerzas superiores a aquellas con las que en verdad se cuenta. Esperemos

que esta vez sea el "seny" (la ponderación), y no la "rauxa" (la ventolera), lo que prepondere en la

negociación de la autonomía. Y en su administración.

Manuel VIGIL Y VÁZQUEZ

 

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