Autor: Udina, Ernest. 
   Superar la confusión     
 
 Arriba.    08/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

SUPERAR LA CONFUSION

«Ante un conflicto como el que hemos vivido y que aún no ha alcanzado su solución cabían dos

posturas: una de ellas desentenderse «de éstos follones políticos», lo que demuestra escasa

comprensión de que en el complejo de juego de intereses en una democracia el conflicto, duro

e incomprensible a veces, es un elemento sustancial. No ha caído el pueblo de Catalunya en

este error, como demostrará unitariamente la jornada del 11 de septiembre. En algunos

sectores se ha caído, en cambio, en el error de contraponer personas en el reciente conflicto.

Tanto la Entesa como todos los parlamentarios han repetido que lo peor que podía pasar es

personalizar un conflicto político. Es, en efecto, el peor modo de arreglarlo.

Por poner dos ejemplos ahí está el caso de un diario de la semana que parece acoger

triunfalmente en sus titulares todo lo que interpreta como negativo para el président, y la

solemne aberración de un diario de la tarde que el sábado proclamaba en su portada que «en

medios políticos catalanes se piensa que la actitud de intransigencia que han adoptado algunos

sectores parlamentarios podría estar motivada en última instancia por el deseo íntimo de que

no se restableciese próximamente la Generalitat, lo que según estas informaciones crearía un

clima propicio para sus aspiraciones políticas al darse una situación tensa y conflictiva en

Catalunya».

«Desde Madrid todo este conflicto daña a Catalunya porque se ve cómo un factor de gran

confusión», nos decía ayer telefónicamente un Ministro del Gobierno. «Incluso con la crisis

fuerte por la que atraviesa el Gobierno el conflicto de Catalunya nos debilita ante el poder

central», nos dice desde Madrid un dirigente no parlamentario de un partido centrista catalán.

Si encima de estos ciertos datos objetivos que se respiran en la ciudad, sede del Gobierno,

cierta prensa o ciertos sectores se empeñan en personalizar la situación —lo que evitan de un

modo admirable los protagonistas del conflicto—, la imagen de Catalunya quedaría

desprestigiada.

No puede darse al traste con tantos años de elaboración y práctica de política unitaria por un

conflicto, aunque sea grave, entre la legitimidad histórica y la legitimidad parlamentaria de

Catalunya. Sería seguir las voces y el comportamiento de quienes desde Madrid se alegran de

todo conflicto en Catalunya por los obstáculos que puede suponer a la recuperación de las

instituciones autonómicas. La continuación del conflicto sería, además, dar un pretexto al

Gobierno para que hiciera de intermediario, negociando en dos frentes, con el president y los

parlamentarios por separado.»

Ernest Udina. en «Tele-Express»

 

< Volver