Autor: Canyelles i Barcells, Antón. 
   Consenso general     
 
 Diario 16.    09/09/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Consenso general

Antón Candías (Secretario general de Unió Democrática de Catalunya)

Si existe algún punto en el que se da un total consenso de las fuerzas políticas catalanas, éste es, sin lugar

a dudas, la reivindicación de la autonomía. Hoy por hoy, ni tan sólo la Alianza Popular plantea una

oposición sobre el tema.

Un segundo sector de indudable fuerza vertebradora es la cuestión de los contenidos que deben

caracterizar al estatuto de autonomía.

A diferencia de lo que acaece en el País Vasco, existe también una posición ampliamente compartida, en

cuanto a los contenidos generales económicos. Una fase que a veces es entendida en un erróneo sentido

literal, explícita son suficiente claridad el tema: el estatuto no puede poseer unos contenidos inferiores a

los que regulaba la anterior situación autonómica de 1932. Y al citar esta referencia es necesario salir al

paso de una interpretación fruto del desconocimiento. Me he encontrado en más de una ocasión con la

sorpresa de que la referencia al estatuto de 1932 es interpretada en sentido disgregado!, contrario a la

unidad del Estado, como si aquel estatuto confiriera a Catalunya unas capacidades enormes. Es un error y

para deshacerlo valga una rápida referencia: las regiones italianas de estatuto especial, como Friuli -

Venezia -. Giulia o Sicilia, dan a la región unas atribuciones operativas sensiblemente superiores a las del

estado catalán.

Otro hecho concreto, que sólo el desconocimiento provocado por largos años de dictadura puede

provocar, es el de interpretar la reivindicación de Catalunya, como una vocación al privilegio. Nada más

equivocado y para deshacerlo una vez por todas, el actual proceso constituyente ofrece la mejor ocasión,

dotando a las autonomías de carácter constitucional, al mismo tiempo que Se las caracteriza por su

carácter general para toda España, de forma similar a la constitución italiana.

Una España democrática puede y debe ser una España basada en la autonomía de sus regiones y países.

 

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