Después de la Diada     
 
 ABC.    13/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

DESPUES DE LA "DIADA"

«Este ha sido el gran día de afirmación de la personalidad catalana, sin menoscabo de la unidad de

España, que nadie ha discutido.» La frase pertenece al conocido periodista Carlos Sentís, en un

comentario de urgencia escrito para la «Hoja del Lunes» con motivo de la celebración de la «Diada».

Congratulándonos de la madurez cívica y política demostrada por el pueblo barcelonés, representación el

domingo de un sentimiento vivo de arraigo multisecular en toda Cataluña abocada ya a la consecución

próxima del restablecimiento de la Generalitat provisional, nos creemos en la obligación de reiterar

nuestra postura ante el hecho de la posible concesión de autonomías político-administrativas a distintas

regiones del país.

No negamos, nunca lo hemos hecho, que la pluralidad nacional debe instrumentarse bajo presupuestos

eficazmente operativos que eliminen, las tensiones ahora existentes. Creemos que la unidad en la

diversidad enriquece el hecho español y puede ser una de las vías del necesario resurgimiento a todos los

niveles.

Ahora bien, siempre hemos defendido y seguiremos defendiendo como imprescindibles tres puntos sin los

cuales cualquier intento autonómico produciría antes que un bien nacional, la disgregación misma del

concepto de nación.

Nos estarnos refiriendo a la intocable unidad de España; a la necesaria solidaridad entre todas las regiones

que la configuran y a la necesidad de toda modificación constitucional, y más aún en estos momentos en

los cuales la nueva Constitución se está gestando en unas Cortes elegidas democráticamente, sean

debatidas y, en su caso, aprobadas por esas mismas Cortes soberanas.

En estos tres puntos queda condensado nuestro pensamiento ante uno de los temas que juzgamos entre los

más preocupantes del momento político actual.

Somos regionalistas, y por serlo, queremos que se salvaguarde la unidad del todo para mejor potenciar

luego las partes; por serlo, también creemos en el deber de solidaridad de las regiones mas afortunadas

con aquellas más deprimidas.

Y somos demócratas, y por serlo, creemos en las instituciones libremente aceptadas, en los representantes

libremente elegidos en representación de todos, como la vía para consolidar la democracia. Ellos deben

escuchar, debatir, aprobar, si así lo consideran, los temas autonómicos. Ellos son hoy la voz del pueblo

español y no sería democrático darles la espalda.

 

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