Autor: Apostua, Luis. 
   Seny 77     
 
 Ya.    13/09/1977.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

JORNADA ESPAÑOLA

SENY 77

LA Generalitat ha venido, y podemos saber exactamente cómo. Una mezcla de prudencia, realismo y

habilidad ha conseguido cambiar esa doce meses el panorama catalán. La "Diada" de 1976 todavía

consistió en un forcejeo entre la Administración central, que tenía miedo a un desbordamiento callejero, y

las tensiones nacionalistas, que habían tomado un lógico impulso.

Pero inmediatamente después del 15 de junio, una llamada del señor Tarradellas al recién elegido

diputado UCD Carlos Sentís puso en marcha el complicado mecanismo. El presidente de la Generalitat,

desde su exilio, llamaba a Sentís para felicitarle por su éxito; pero en sus palabras había una ventana de

esperanza o de búsqueda de entendimiento a los niveles más altos que se puso de manifiesto

espectacularmente con la visita del señor Tarradellas a la Zarzuela y a la Moncloa.

Aunque había mucho Interés por ambas partes, las negociaciones no han sido fáciles. En las primeras

semanas de agosto se daba el contrasentido de que había mucha euforia callejera y, en cambio, la

negociación languidecía entre obstáculos. Para el Gobierno había una línea más allá de la cual eran

imposibles las concesiones; esa línea es la de no crear por decreto-ley las Instituciones catalanas que

deben ser objeto de decisión constitucional, tal como la XX Asamblea de Cataluña. A su vez, los

catalanes no querían una versión "descafeïnada", porque era inútil al no ser aceptada por el pueblo.

Finalmente sobrevino el choque frontal Tarradellas-Benet, que curiosamente fue el factor que aceleró la

negociación final, porque, a mi juicio, demostró que el Gobierno español negociaba con el hombre

apropiado, con quien tenía la fuerza.

La celebración callejera de la "Diada" ha sido un éxito sin precedentes por el entusiasme, masiva

asistencia y orden general de la manifestación presidida por los parlamentarios de todas las tendencias.

Pero al mismo tiempo creemos que ha sonado el primer timbre de alarma para las propias autoridades

catalanas, que dentro de poco tendrán la responsabilidad en sus manos: Piquetes de anarquistas—

emplearnos la palabra en un sentido muy genérico—hicieron su aparición y han provocado algunos

incidentes. Menores y limitados en el contexto general, pero expresivos de que la Generalitat democrática

tiene ahí un enemigo potencial.

Luis APOSTUA

 

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