Suárez, en la toma de posesión de Josep Tarradellas. 
 La Generalidad, victoria de un pueblo y no de un partido     
 
 Pueblo.    25/09/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 33. 

SUAREZ, EN LA TOMA DE POSESIÓN DE JOSEP TARRADELLAS LA GENERALIDAD,

VICTORIA DE UN PUEBLO Y NO DE UN PARTIDO.

Asistieron al acto varios ministros del Gobierno, el capitán general de Cataluña y otras altas autoridades

civiles y militares

"La autonomía debe superar el carácter centralista y uniforme de la organización de nuestra vida pública"

(presidente del Gobierno)

"Nuestra actuación en el futuro será la unidad del pueblo de Cataluña y el arraigo de la democracia en

España" (presidente de la Generalidad)

BARCELONA. (PUEBLO.)—EI presidente del Gobierno, don Adolfo Suárez, ha presidido a primera

hora de la tarde de ayer la toma de posesión del presidente de la Generalidad, honorable Josep

Tarradellas, celebrado en el Salón de San Jorge, en el palacio de la Generalidad.

En la presidencia acompañaban al señor Suárez los ministros del Interior y de Trabajo, señores Martín

Villa y Jiménez de Parga; presidente de la Generalidad, don Josep Tarradellas; capitán general de la IV

Región Militar, teniente general Coloma Gallegos; gobernador civil de Barcelona, señor Belloch; alcalde

de la ciudad, señor Socias, y otras altas personalidades civiles y militares. A la derecha, en un estrado, se

encontraban los parlamentarios catalanes, y a la izquierda, los gobernadores civiles y presidentes de las

Diputaciones de las provincias catalanas, con sus Corporaciones en Pleno. En el salón se encontraban

asimismo representados todos los partidos políticos y centrales sindicales, así como de las entidades

económicas y culturales de toda la región.

Trae la apertura del acto, el secretario de la Diputación Provincial de Barcelona dio lectura a los decretos

de constitución de la Generalidad de Catalunya y de nombramiento de su presidente. Seguidamente, el

señor Tarradellas prestó juramento coa el siguiente texto: «Prometo por mi conciencia y honor cumplir

fielmente las obligaciones del cargo de president de la Generalitat da Catalunya, Se lealtad al Rey, respeto

a los derechos de la persona y estricta observancia de la ley.»

PALABRAS DE TARRADELLAS

A continuación, el presidente de la Generalidad, don Josep Tarradellas, en castellano, pronunció un

discurso del que hemos recogido las siguientes palabras:

"Cataluña nunca abandonó, ni aun en las peores circunstancias, la voluntad de autogobernarse. Creada la

mancomunidad bajo la presidencia de Part de la Riba y restaurada la Generalidad, bajo las presidencias de

Francés Macla y de Lluis Companys, demostró su capacidad para autogobernarse y lo hizo con un sentido

moderno y eficaz de la función pública.

Esta voluntad de autogobierno, tenazmente reivindicada por el pueblo de Cataluña y el mantenimiento de

la continuidad histórica de la institución, me permitió formular una propuesta valida y viable que se ha

concretado en este restablecimiento de la Generalidad, que he propugnado en todo momento,

interpretando la fidelidad del pueblo de Cataluña a sus instituciones se ha visto respaldado por la

voluntad expresada en las elecciones del 15 de junio y en la conmemoración del 11 de septiembre y por la

comprensión de Su Majestad el Rey y de su Gobierno.

He querido en este acto recapitular nuestro pasado de libertad, de lealtad y de espíritu de pacto, porque

nos ha hecho grandes en España y nos ha hermanado con sus pueblos y sus anhelos. A estas ideas que

surgen del discurrir de la historia quiero añadir las que creo que deberían inspirar nuestra actuación en el

futuro: la unidad del pueblo de Cataluña y el arraigo de la democracia en España.

Me siento presidente de todos los ciudadanos de Cataluña, es decir, de los nacidos aquí y de los que

procedentes de otros pueblos aman también a Cataluña.

Por otra parte, el arraigo de la democracia en España precisa una profunda transformación de nuestra vida

política, social y económica. A esta tarea contribuirá Cataluña desde la Generalidad para alcanzar una

España justa y democrática.

Al terminar esta acto, ruego haga presente nuestro agradecimiento a Su Majestad el Rey, que ha sabido

entender los anhelos de Cataluña. Me complace mucho extender este agradecimiento a todo el Gobierno

que usted preside y a usted mismo en particular.»

Terminó dando el grito de «¡Visca Catalunya!» y «¡Visea Espanya!». Tras ello fue muy aplaudido por los

asis-tentes al acto.

DISCURSO DEL PRESIDENTE SUAREZ

A continuación el presidente Suárez pronunció un importante discurso, que reproducimos en su mayor

parte:

«El Gobierno se plantea como tema principal el hecho catalán, el hecho de un pueblo con personalidad

propia y perfectamente definida, el hecho de una comunidad resultante de un proceso, histórico que le

confirió carácter y naturaleza propia dentro de la armonía de la unidad de España.

Hace diez meses que el presidente que les habla pronunciaba estas palabras en este mismo palacio de la

Generalidad. Era el 20 de diciembre, cinco días después de que nuestro pueblo decidiera pasar a un

sistema democrático. La significación de este acto y nuestra propia presencia aquí demuestran que el

tiempo transcurrido desde entonces ha sido un tiempo de construcción y trabajo: pero ha sido, sobre todo,

un tiempo de lealtad a los compromisos y a las creencias, porque el Gobierno que presido ha querido

siempre dar respuesta de eficacia a las demandas sociales de autonomía.

Cataluña está de fiesta. Cataluña recobra su más arraigada institución. Hoy Cataluña inaugura para

España un prometedor futuro de concordia. Por eso es también día de esperanza en el resto de España:

porque del acto de toma de posesión del presidente de la Generalidad restablecida se desprende la

evidencia de que a los pueblos de España les ha llegado —aunque sea con fórmulas transitorias de una

etapa preconstitucional— la hora de su autogobierno.

Y por eso, sin ánimo de incurrir en el tópico hay que decir que hoy es un dia histórico para Cataluña y

para España. Esta noble tierra recobra, como acabo de decir, su máxima institución. Pero hay que decir

algo más. Hay que decir que por primera vez desde hace siglos el hecho catalán se aborda desde el

Gobierno de la Monarquía y desde Cataluña sin pasiones, sin enfrentamientos. sin violencias, sin plantear

a priori hechos consumados ni acciones de fuerza.

CONSENSO GENERAL

Como máximo responsable de las acciones de gobierno en este tiempo, quiero subrayar, porque es justo y

es verdad, el consenso con que se acordó este restablecimiento. Ha sido un consenso total, por parte de las

fuerzas políticas que el pasado día 13 de junio respaldó con su voto esa aspiración. Ese consenso fue

asumido por mi Gobierno, fiel a su programa de encauzar las aspiraciones populares. La recuperación,

pues, no supone la victoria de un partido, sino la victoria de un pueblo, Y el presidente Tarradellas no

accede a la presidencia de la Generalidad como hombre de partido, sino con el apoyo de todas las fuerzas

políticas. Su retorno es una operación de estado que servirá para consolidar el proceso de democratización

de la vida española. Como dato histórico, que ya ha sido destacado hay que decir que si fue Felipe V

quien firmó el decreto de nueva planta que anulaba las instituciones autonómicas catalanas, ha sido el Rey

Don Juan Carlos I quien las ha devuelto.

No concebimos la autonomía como algo que viene a romper la unidad de España, ni del Estado español.

Es, por el contrarío, un fenómeno de profundo sentido político que puede y debe superar el carácter

centralista y uniforme de la organización de nuestra vida pública. La autonomía supone la responsabilidad

y la capacidad de un pueblo para autogobernarse en las materias que determine la Constitución. Y pienso

que ha llegado la hora de proclamar que la mayor parte de los problemas que sufren nuestros pueblos sólo

podrán tener solución duradera en la medida en que esos mismos pueblos no sólo sean participes, sino

responsables de las tareas públicas. La idea de España y la idea de su grandeza no se nutren de un

alejamiento público del poder, sino de un acercamiento de ese poder a todos y cada uno de los

ciudadanos.

Pero antes de llegar la Constitución hemos querido dar respuesta a los deseos de Cataluña. Y al hacerlo no

prejuzguemos más que la realidad de su existencia y de su factores diferenciales. Prejuzgar esa realidad y

esos factores es algo tan indiscutible y justo que cualquier Constitución que no lo hiciera causaría un

grave perjuicio para España. Al recuperarla, Cataluña recupera una parte muy importante de su ser como

comunidad.

HACIA UN NUEVO ESTADO

Señoras y señores: Quiero proclamar desde esta Barcelona, síntesis de experiencia e historia, que el

Gobierno que presido es plenamente consciente de su responsabilidad. Todos los españoles y todas las

instituciones de esta época tenemos encomendada una misión trascendente, debemos crear un nuevo

Estado, partiendo de la legalidad vigente. Tenemos que proponer al pueblo español unas nuevas normas

de convivencia. Hemos tenido que iniciar una vida parlamentaria democrática, sin antecedentes próximos.

Deseamos integrar a España en áreas económicas y políticas internacionales, pues ello constituye parte de

nuestro interés y de nuestra voluntad de futuro. Estamos en la obligación de consolidar alternativas de

Poder y de hacer posible un auténtico juego de partidos y de fuerzas sindicales y empresariales vigorosas

y responsables.

Todo este cúmulo de responsabilidades se da cita en un incierto contexto internacional y en una crisis

económica que, aun no siendo dramática, es ciertamente grave El Gobierno que presido asume estas

realidades y estas obligaciones con serenidad y esperanza. El restablecimiento de la Generalidad indica

que las soluciones razonables existen y que si un día prometí gobernar desde el diálogo, hoy puedo

proclamar que el acto al que hoy asistimos es el resultado de un ejercicio de diálogo y de pacto del que

sólo pido que sea ejemplo para el resto de los pueblos y sobre los problemas que nuestra comunidad tiene

planteados.

Yo espero, señoras y señores, que Cataluña, desde la ilusión de sus instituciones recobradas; desde su

esfuerzo empresarial y desde su responsabilidad laboral, contribuirá, decisivamente a superar nuestros

problemas. El pueblo catalán, promotor de iniciativas en todos los sectores de la vida, y amante de sus

propias instituciones, será la mejor garantía del recto funcionamiento de la Generalidad de Cataluña

Al presidente Tarradellas, mis mejores palabras de bienvenida. Su retomo es todo un símbolo de

reconciliación. Somos todos conscientes, señor presidente, de lo que representa este regreso suyo. Sus

entrevistas en Madrid con las primeras autoridades del Gobierno y del Estado y muy especialmente con

S. M. el Rey. debe ser justamente valorado en lo que supone de reconocimiento de la decisión de la

Corona de restablecer la Generalidad.

Comprendo el cúmulo de recuerdos y emociones que pesan en estos momentos sobre su persona, y la

tensa esperanza ante las responsabilidades que asume. Mis palabras no quieren ser un simple testimonio

de deseos de éxito Mis palabras quieren ser de aliento y de promesa de apoyo. Si hace unos meses

empeñábamos nuestro compromiso en reconocer el hecho catalán y dotarlo de instituciones propias, hoy

ese compromiso es de hacer que la Generalidad sirva a su pueblo. Porque sirviéndole Cataluña y toda

España habrán entrado en un nuevo capitulo de concordia y eficacia. Señor presidente, catalanes todos,

enhorabuena.»

Al final los asistentes el acto entonaron el canto de «Els segadors», puestos todos en pie y tras una salva

de aplausos dirigida al presidente del Gobierno. Tarradellas estrechó la mano al presidente Suárez y a las

autoridades civiles y militares que residieron la toma de posesión.

Durante el acto, una gran cantidad de público llenó la plaza de San Jaime, reclamando la presencia del

presidente de la Generalidad y pidiendo el «estatut», frase eme se escuchaba en el interior, mientras se

pronunciaban los discursos

Terminado el acto del salón de San Jorge, el presidente del Gobierno y ministros pasaron a la casa deis

Canonges, dentro del propio palacio, residencia oficial del presidente de la Generalidad, donde éste le

ofreció un almuerzo regresando seguidamente a Madrid por vía aérea.

 

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