Autor: Vigil y Vázquez, Manuel. 
   Tarradellas, protagonista firme de una operación de Estado     
 
 Ya.    30/10/1977.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

NACIONAL

CARTAS DE CATALUÑA

TARRADELLAS, PROTAGONISTA FIRME DE UNA OPERACIÓN DE ESTADO

UN hombre que se ha ganado el puesto: el honorable señor Josep Tarradellas. Durante años y años de

soledad en su exilio de la francesa Turena, se constituyó en tenaz e insobornable presidente de la

Generalidad de Cataluña, Sólo en calidad de tal volvería a su tierra, y si no seguiría junto a aquellos

viñedos franceses hasta el fin de sus días. Prácticamente desconocido de la inmensa mayoría de los

actuales ciudadanos de Cataluña.. Considerado todo lo más corno un símbolo por las más activas minorías

catalanistas. El señor Tarradeltas, en el mejor de los casos, sólo alcanzaría a portar la antorcha de la

Generalidad hasta la plaza de San Jaime y entregarla allí al relevo dispuesto... Esto formaba parte de la

estrategia de la ruptura política auspiciada al término da la era de Franco como alternativa a la estrategia

de reforma.

MIENTRAS los resultados electorales sancionaban por toda España la estrategia de la reforma, en

Cataluña parecía trascender de las urnas una decisión de ruptura. El señor Tarradellas; sí llegaba, sólo

seria un símbolo, pero no el presidente de la Generalidad restablecida. A lo sumo, una sombra de

presidente. Pero la firmeza del hasta entonces solitario ante las altas esferas del Estados mantuvo también

su granítica consistencia ante los políticos catalanes vencedores en las elecciones generales. Vencedores a

la sombra del acatamiento que le habían proclamado y que ahora le condicionaban a la hora del triunfo.

MÉRITO del Rey y de su Jefe de Gobierno es el haber comprendido la justicia de la reivindicación

histórica de Cata 1 u ñ a. Mérito del entonces "presidente en el exilio" ha sido comprender que la

restauración de la Generalidad sólo era factible como "operación de Estado", en definición del propio

presidente señor Suárez, y de un Estado que con el refrendo popular ha elegido la vía de la reforma. Por

eso, asomado el domingo último al histórico—y no es tópico—balcón del palacio de la Generalidad, el

honorable señor Josep Tarradellas ha podido decir con su firmeza característica: "Ja sóc aquí" (Ya estoy

aquí). Por increíble que esto haya podido rarecer—sólo él ha mantenido la esperanza—, así es. Aquí está

el honorable señor Josep Tarradellas como presidente de la Generalidad provisional, pero presidente

entero y verdadero.

Entre la compacta masa popular apiñada en la plaza-de San Jaime para recibir al presidente de la

Generalidad era notoria la presencia de gentes que hubieran preferido la ruptura a la reforma. Al vigoroso

"Ja sóc aquí" replicaron "Volem l´Estatut" (queremos el Estatuto), como si el señor Tarradellas hubiera

regresado tan sólo para ser presidente de la Diputación de Barcelona, que también lo es. A lo que el señor

Tarradellas replicó, siempre vigoroso y con subrayado de gesto enérgico de su mano derecha: "...també yo

vull l´Estatut" (también yo quiero el Estatuto). Por eso y para eso está aquí.

DEL lenguaje del presidente Tarradellas en su retorno cabe subrayar principalmente dos cosas: Afirma

España, sin emplear et subterfugio vergonzante de "Estado español" y se dirige siempre a los "ciudadanos

de Cataluña"; es decir, qus se dirige a todos cuantos viven en Cataluña y no sólo a los nacidos en ella. Y

levanta bandera para que Cataluña sirva de ejemplo en la reforma política en democracia y, va dicho, en

libertad, de toda España.

EL retorno se ha efectuado en un mes de octubre, a pocas fechas del aniversario de una infausta fecha en

la que verdaderamente puede decirse que la Generalidad fue arrojada por este balcón de la plaza de San

Jaime por quien más celoso valedor debía ser de ella. El señor Tarradellas nunca estuvo de acuerdo con

aquel insensato gesto del que tanto daño se seguiría al cabo para Cataluña y para España entera.

LA huelga de empleados de gasolineras; promovida por la CNT, para nada ha empañado el brillo del

retorno del honorable Tarradellas. "La Vanguardia" respondió con un editorial severo al anuncio de

huelga hecho días antes de la llegada del presidente de la Generalidad. Era un extraño modo de sumarse a

la satisfacción general por el recobro de la institución política tradicional de Cataluña. El comité de

huelga se defendió de la imputación que se le hacía en el editorial, pero mantuvo la huelga. Si ella no

tenía motivación "anti presidente de la Generalidad", como declaraba el tal comité, la verdad es que el

acontecimiento tantos y tantos años deseado y esperado tampoco sirvió para que los huelguistas

depusieran su actitud, bien es-perando la llegada del presidente, bien aplazando el paro por unas fechas.

El caso es que en fechas que debían ser de tanto gozo en Cataluña, al Menos en Barcelona sus ciudadanos

se ven sujetos a una nueva dificultad, sobre la que el Colegio de Médicos ha hecho una grave advertencia,

que viene a sumarse al caos postal que se padece, desde hace meses y sobre el cual ha llamado también

seriamente la atención la Cámara de Comercio, Industria y Navegación,

AUNQUE, como es de desear, tales conflictos de servicios públicos estén aminorados o resueltos en lo

que cabe al publicarse estas líneas, sin embargo, la tarea que espera al presidente de la Generalidad es

absolutamente impresionante, como lo es el preparar el´ trasvase de una política centralista ya muy

obsoleta a una política de autonomía, ejemplo y estímulo para la modernización política de España.

Trabajar con vistas al futuro es el propósito que trae este hombre que ha sabido ganarse el puesto. Quiera

Dios que nunca tenga que añorar sus años de silencioso exilio en los viñedos de Turena.

Manuel VIGIL Y VÁZQUEZ

 

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