Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   El escándalo de una portada     
 
 Informaciones.    15/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

EL ESCÁNDALO DE UNA PORTA A

Por Abel HERNÁNDEZ

La revista «Don Balón», dedicada a temas deportivos, está en los quioscos con una portada escandalosa.

Se trata de un Cristo crucificado con la cara del jugador de fútbol Johan Cruyfí. La blasfema escena está

titulada «La semana de la cruycifixión». Algunos quiosqueros con los que hemos hablado nos han

confesado que les da vergüenza y que hacen lo que pueden por ocultar esta «mercancía». Por una portada

parecida estalló en Italia, no hace mucho, un escándalo nacional.

La cosa no tiene ni pizca de gracia. Su mal gusto salta a la vista. Pero esto, con, ser grave, no es todo. Lo

más importante es que demuestra una grave falta de respeto a, las, convicciones religiosas de la inmensa

mayoría de los españoles y, en consecuencia, atenta contra la misma dignidad humana. Cualquier

persona, aunque no sea creyente, tiene que respetar las convicciones religiosas de los demás. Si queremos

que este país no se nos vaya de las manos, como ocurrió hace algo más de cuarenta años con trágicas

consecuencias, habrá" qué dar suma importancia a estos «detalles». La primera regla para que en España

pueda consolidarse una democracia es el exquisito respeto a las ideas creencias e ideales de los demás.

La «cruycifixión», de «Don Balón» puede ser de Juzgado de guardia. Y, el caso ya está en él juez. «Sí —

nos ha dicho esta mañana el director general de Régimen Jurídico de la Prensa, don José Luís

Fernández—, el caso se ha denunciado al juez y al fiscal. Al mismo tiempo, nosotros hemos abierto

expediente. Debería haberse procedido al secuestro de la revista; pero no se hizo, y la culpa es nuestra.

Ahora estamos a lo que diga el juez.»

Probablemente, los responsables de la revista no midieron bien las consecuencias de su frivolidad. Se

trata, a nuestro juicio, de algo más gravé que lo que ocurrió en el Nou Camp el día de la expulsión del

famoso jugador holandés, e infinitamente más importante que la polémica desatada después sobre las

sanciones a este futbolista, que tanta tinta está haciendo correr y que tantas pasiones e intereses está

desatando. Es, sencillamente, lamentable. Esta portada no es síntoma de libertad de Prensa, sino un

modelo de lo que la Prensa libré y responsable no debe hacer.

 

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