Fraga Iribarne habló de la nueva conciencia de la juventud     
 
 ABC.    28/02/1971.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

FRAGA IRIBARNE HABLO DE LA NUEVA CONCIENCIA DE LA JUVENTUD»

En el Colegio Mayor Santa María de Europa disertó ayer don Manuel Fraga Iribarne sobre el tema: «La

nueva conciencia de la juventud».

El conferenciante comenzó refiriéndose a la «era de cambios» que nos ha tocado vivir, que

inevitablemente tenía que ser una época de «turbación juvenil». La increíble década de los años 60, que

acabamos de coronar, ha presenciado la llegada del hombre a la Luna, el Concilio Vaticana II, los

trasplantes de corazón, la idolización y asesinato de los hermanos Kennedy, la guerra del Vietnam, el

cierre del Canal de Suez, la violación de Checoslovaquia y las barricadas de mayo en París. Pensar que

ello podría ocurrir sin que una generación de jóvenes, que ha podido verlo todo en televisión, y para la

cual todo ello no eran datos, sino componentes de su vida en flor, iba a permanecer impasible, hubiera

sido pedir demasiado; pero quizá todas estas causas juntas no basten a explicar lo que quizá sea el

fenómeno más importante de la década, que es la mayor revolución juvenil de la Historia.

Psicólogos, sociólogos, filósofos, se preocupan por el tema y sus interpretaciones. Un hecho es

reconocido por todos: la juventud actual, y en vanguardia, la juventud universitaria, es el motor principal

del cambio social y político, mientras que otros grupos (como los trabajadores y sus Sindicatos) se han

ido integrando en la sociedad industrial y de masas. Por el contrario, la juventud se niega a ello, y plantea

a la sociedad el reto de rechazar sus grandes organizaciones, sus valores materialistas, sus formas rígidas,

enfrentándole una «nueva conciencia».

Las Universidades han sido, de modo natural, el foco principal de toda esta problemática. Las

Universidades han sido siempre (desde la Edad Media) «concentraciones de jóvenes desplazados» y con

tendencia a una cierta «anomía»; en conflicto con sus profesores, con sus familias y con la ciudad» Hoy

estas concentraciones son gigantescas, a menudo del orden de los 50 a 100.000, y ello dentro de

comunidades urbanas aún más gigantescas. Por otra parte, estos problemas se plantean en sociedades muy

ordenadas, muy reglamentadas, en las que ya no hay los viejos derivativos de la energía viril que fueron

en otro tiempo las guerras o las aventuras coloniales. Esas energías van ahora, con mucho más potencial,

a la «contestación» de las propias sociedades. El conferenciante analizó algunas de las interpretaciones de

esta temática, en particular la obra de Mercuse.

De todo ello parece estar emergiendo «una nueva conciencia juvenil». En todas partes, bajo regímenes

muy distintos, se observan reacciones comunes.

Para hacer posible este cambio, la nueva conciencia tendrá que superar el carácter de «subcultura

juvenil»; tendrá que abandonar su carácter «contestatario»; tendrá que convencer y arrastrar a la sociedad

entera; que a su vez, no podrá ver a la nueva conciencia en sus aspectos negativos pintorescos, ni

enfrentarla simplemente con la reacción o la represión. Bien al contrario, deberá canalizar esa energía

formidable, darlo cauces y empleo en nuevas formas de «servicio social». Tal podría ser, quizá, launas

bella empresa, la más sana realización de nuestro» tiempo.

 

< Volver