Autor: Zeda, Carlos. 
   La nota del Barcelona     
 
 Ya.    17/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LA MOTA DEL BARCELONA

TAL vez porque aún zumben en los oídos del señor Montal los gritos de algunos seguidores del Barca

cuando le pedían públicamente: "Montal, dimite; la afición tío te admite", se haya decidido don Agustín a

traspasar el recado al presidente de la Federación Española, señor Porta, y al presidente del Colegio de

Arbitros, señor Plaza. La respuesta no se ha hecho esperar: tanto Porta—al que, por cierto, otorga su voló

democrático el Barcelona—, como Plaza, como el mismísimo don Julián Cama-cho, presidente del

Comité de Competición, se niegan a aceptar las recomendaciones de Mon-tal. Y se mantienen, por el

contrario, ternes, dispuestos a afrontar todas las dificultades y problemas que recaigan sobre ellos.

Asi debe, ser. Así obró el señor Montal después del partido Barcelona-Hércules, el 31 de octubre pasado,

que terminó con igualada a un tanto y que desató el malhumor de la hinchada azulgrana. Don Agustín

Montal fue insultado gravemente cuando abandonó el estadio; después le golpearon y escupieron

repetidas ve-ces. Y cuando, al fin, logró penetrar en su automóvil, unos "aficionados" le tiraron colillas

encendidas y le golpearon furiosamente.

El asunto se enrareció con la dimisión de cuatro miembros de la Comisión Deportiva del club, los señores

Ferrán Ariño, Audet, Borras y Conejos, molestos, por la culminación de hechos que se apartaban

sustancialmente del modo de entender ellos el club y que evidenciaban Jaita de autoridad y disciplina,

como gue el capitán, Cruiff, propusiera una reunión de jugadores para decidir sí permitían la entrada a,

vestuarios a ciertos-directivos gue, por otro lado, no hacían más gue estar a su servicio.

Es decir, que llueve sobre mojado. Cruyff vuelve a ser noticia y dolor para el club que con tanta

generosidad le paga. Pero de eso no se habla ahora en la nota. Ni de los que se tiraron al terreno de juego

para dar una paliza a Melero, ni de los insultos del flamenco, ni de las frases contra la integridad nacional

del entrenador Michels, que merece estas frases de nuestro compañero Vigil: "El señor Michels se ha

dejado vencer por los radicalismos catalanistas, que toman al internacional equipo del Barcelona como

una personificación deportiva de los almogávares, en cuyo caso él mismo o Cruyff, también holandés,

seria una reencarnación de Roger de Flor..."

Un poco de seriedad. "Que las aguas del deporte vuelvan a su cauce", piden los arbitros castellanos que en

principio dijeron que no volverían a arbitrar al Barça y a su filial. Ahora dan el ejemplo de cambiar de

postura: ofrecen su ayuda incondicional a todos los clubs españoles. Incluido el Barcelona, que acaso

sea—yo lo dudo—"más que un club", pero nunca debe ser "ni siquiera un club de fútbol".

Por su historia, por la ejemplar afición que le sigue—excluidos los vándalos, como el que se arrojó en

Chamartín, como, el que golpeó a Reina en San Mames—, por la ciudad de la que toma el nombre y por

la buena fe de los directivos que no ven fantasmas en el Comité de Competición porque, sencillamente,

no hay fantasmas.

Carlos ZEDA

 

< Volver