Autor: Ors, Miguel. 
   ¡Vaya ajo!     
 
 Pueblo.    18/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

¡VAYA AJO!

CON el invento del bus aéreo los periódicos de Madrid se leen en Barcelona calentitos, recién salidos del

horno de la rotativa, y viceversa. Ya dije una vez que lo único que separa a Madrid de Barcelona, y

viceversa, es el celo de los controladores.

—¿Sólo los controladores? ¿Y Cruyff?... —insinúa malévolo el de la cizaña, porqué el español se divierte

la mar encizañando y malmetiendo.

—Cruyff, ciertamente —admito—, con su celo en no dar el brazo a torcer, la ha armado, y leo en los

periódicos que el «caso Cruyff» ha metido en el ajo, en plan opinión, a los partidos políticos catalanes, y

así, el Partit Socialista de Catalunya dice que «hay que limpiar el "bunker" deportivo y dejar de poner

parches al problema», y otro dice que hay que exigir las dimisiones de Porta y Plaza, a la vez que afirma

que el Barga «viene significando una actitud política ligada a las reivindicaciones de las libertades

nacionales». Los partidos políticos no marxistas se expresan en un tono cordial y conciliador, como debe

ser, opino yo, y el Centre Cátala, por citar uno, advierte con plausible sensatez que "no debemos mezclar

la, política, con el deporte».

Castejón predica también eso, y yo, qué caray.

—Y usted, ya que se ctta a sí mismo —quiere saber el enciza-ñador—, ¿estará el próximo día veintiséis

en el Nou Camp como «enviado especial» de su periódico?

—Y ¿por qué no?... Ya, ya sé por dónde tira usted. Las amenazas anónimas son a los periodistas lo que

las abejas a las flores. A Cruyff le marcan los defensas; a nosotros, los anónimos. Y así como Cruyff ya

no discute con los presuntos segadores de sus millo-ñañas piernas, los periodistas segamos en trocitos, sin

leerlos, salvo los graciosos, los anónimos. No hay oficio sin riesgo. El del periodista es el anónimo. Hay

otro ahora, del que ya he escrito: el que le llamen a uno bunkeriano; pero éste ya no ofende ni hiere. La

moda cuando dos discuten y uno se queda sin argumentos es que éste se salga con la petenera de: «Anda,

que eres más bunkeriaño que mi abuelita.» Queda más fino esto que el seco y áspero taco.

Esta profesión, por el «caso Cruyff» y su secuela marathonia-na de dimes y diretes y cascadas de rabietas

irrazonables, nos la han puesto peor que la situación económica, que ya es ponerla en situación grave.

Miguel ORS

 

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