Autor: Gozalo, Juan Manuel. 
   Amonestación a los colegiados castellanos  :   
 Carecían de autorización para autorrecusarse ante el club azulgrana. 
 Pueblo.    18/02/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 15. 

Amonestación a los colegiados castellanos

Carecían de autorización para autorrecusarse ante el club azulgrana

Anoche aún no había llegado a la Federación el recurso del Barcelona al Comité de Apelación

Juan Manuel GOZALO

Foto: Raúl CANCIO

AYER, a las nueve y media de la noche, hora en la que se marchan a su casa los funcionarios de la

Federación Española de Fútbol, no había llegado el recurso del Barcelona contra la sanción a Cruyff. O en

La Massía quieren, alargar si momento o no tienen nada nuevo que añadir o han pensado en no enviarlo

siquiera por falta de fe en la decisión de los cinco, hombres que preside Jaime Pedro Hernández;

Quien mas o quien menos presumía que el Barcelona —que tiene tres días a partir del siguiente de la

toma del acuerdo por el Comité de Competición— iba a presentar su recurso casi de inmediato.

Pero, insisto, de momento no ha sido así. No sé si a la hora en que lean ustedes estas líneas, ya habrá

llegado a la Federación el representante blaugrana con el recurso. Es posible.

Por otra parte, la nota de ocho puntos redactada por el equipo azulgrana, ya ha empezado a surtir sus

primeros y rápidos efectos.

En uno de los puntos, la nota azulgrana pedía que el Colegio de Arbitros castigara a los colegiados

castellanos que habían cometido el atrevimiento de decir que no arbitrarían más al Barcelona y Barcelona

Atlético mientras que el equipo grande fuera «MAS QUE UN CLUB».

Aun así, en el mismo punto de la nota blaugrana se decía que esos colegiados, por el mero hecho de dar a

la publicidad la nota, se autorrecusaban. Pues bien: ayer el Colegio de Arbitros, por medio de una

notificación de su Comité Nacional, acordó realizar una amonestación pública a los arbitros de categoría

nacional del Colegio Castellano que los pasados días firmaron una declaración conjunta sobre el tema del

arbitraje al Barcelona y su filial.

La primera nota iba firmada por SOTO MONTESINOS, también, pero la segunda, la puntualizadora, ya

no llevaba la firma del «trencilla» sevillano colegiado en Madrid. No sé, por tanto, si esa amonestación le

cubre también a él, o se ha salvado de la quema.

La misma nota añade que las manifestaciones de los citados arbitros fueron realizadas sin conocimiento ni

autorización de las jerarquías arbitrales superiores, habiendo sido advertidos severamente para que tales

hechos no se reproduzcan.

(Ayer un periódico barcelonés, en su primera página titulaba: «A PLAZA NO SE LE DEBE PEDIR QUE

DIMITA. HAY QUE ECHARLE.)

La nota del Comité Nacional sigue diciendo que «considera que todos los arbitros colegiados han de

atender las designaciones que les correspondan, de acuerdo con las normas reglamentarias en vigor, sin

discriminación de clase alguna, y está convencido de que todos aceptaran los nombramientos que se les

otorguen».

O sea, que les otorgue el bombo. O sea, que eso de que cada cual tiene derecho a expresarse libremente

—estamos hablando, ¡no lo olvidemos!, de fútbol— es un camelo. Yo pienso que si los propios

colegiados castellanos deciden no arbitrar al Barcelona en lo que resta de Liga, de momento se evitarían

suspicacias de otro nivel. Ya ven cómo le ha ido a MELERO, de quien he leído cosas alucinantes.

Lo cierto es que ayer en la Federación, donde el día fue tremendo, ajetreado y de un trabajo constante, los

despachos echaban humo. La reunión de los clubs de Tercera fue un desastre. Fueron muy pocos. Y el

presidente de uno de ellos me comentaba:

—Con el deporte, hemos acabado ya. Vamos a ver si salvamos el espectáculo.

Me parece que a este paso, con estas discriminaciones, ni eso siquiera.

 

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